Real Monasterio de la Magdalena (Nápoles)
Parte Seconda o’ vero svpplimento a Napoli Sacra di D. Cesare d’Engenio Caracciolo del Signor Carlo de Lellis. Ove si aggiungono le fondationi di tvutte le chiese, monasteri, & altri luoghi sacri della Città di Napoli, e suoi Borghi. Con le loro inscrittioni, et epitafii, reliquie e corpi di Santi et altre opere pie, che vi si fanno, e con altre cose notabili (In Napoli: per Roberto Mollo, 1654).
Fachada de la iglesia de Santa Maria Maddalena delle Convertite Spagnole (Quartieri Spagnoli)
En 1583, el papa Gregorio XIII autorizó mediante bula pontifica a los maestros de la cofradía de Santiago en Nápoles establecer una fundación para recoger a mujeres españolas de la prostitución bajo patrocinio regio. Aunque las fuentes apenas permiten reconstruir con detalle las trayectorias de sus internas, se sabe que esta institución perseguía un doble propósito: brindar amparo a las mujeres acogidas y reforzar el control moral de la comunidad española allí asentada[1]. Parece que el verdadero respaldo institucional llegó durante el gobierno del virrey Enrique de Guzmán y Ribera (1595-1599), II conde de Olivares, bajo cuyo mandato el monasterio contó por primera vez con protección real. A pesar de este reconocimiento, la institución se enfrentó desde sus inicios a graves dificultades financieras. Si bien disfrutó de generosas donaciones, como las que realizó Catalina de Zúñiga, VI condesa de Lemos y virreina de Nápoles (1599-1601) para acoger las primeras religiosas, sus esfuerzos no bastaron para asegurar la continuidad del proyecto.
No cabe duda de que la falta de ingresos estables supuso un obstáculo determinante para la continuidad del proyecto asistencial de esta primera casa de la Magdalena. Aunque la Corona concedió en ocasiones donaciones extraordinarias, hacia finales de la década de 1620 estas ayudas resultaban ya insuficientes para culminar la construcción y mantenimiento de la casa y su iglesia. Fue entonces cuando, un pequeño grupo de mujeres del entorno, no ajenas a la realidad social del barrio, tuvo que hacerse cargo de la situación de las mujeres que estaban dentro. Entre ellas destacó la viuda Isabel de Ripa, quien, alquiló una casa, para asistir a aquellas que se encontrasen en una situación de extrema necesidad. Para legitimar su actuación, Isabel recurrió entonces a la bula papal de 1583 que había dado origen a la obra, y solicitó la mediación de Leonor de Guzmán, esposa del virrey conde de Monterrey y hermana del valido Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares. La intervención de Leonor, apelando a la protección previamente ofrecida por su padre, el virrey II conde de Olivares, permitió reactivar el proyecto. La nueva bula emitida por el papa Urbano VIII en 1634 permitió retomar la construcción y la actividad del monasterio, ahora bajo la advocación de Santo Domingo y la dirección de los padres dominicos, estrechamente vinculados a la casa de Guzmán. Hasta entonces, el establecimiento no había estado adscrito a ninguna orden concreta, ya que sus orígenes fueron especialmente complejos y poco definidos.
Las mujeres que ingresaban debían cumplir con una serie de requisitos específicos: ser “mujeres deshonestas y públicas” y españolas, ya por nacimiento o por línea paterna. Esta fórmula, común en instituciones similares, se ampliaba a viudas y abandonadas menores de cuarenta años, pues se buscaba su posterior matrimonio. Un aspecto clave para la consolidación de la casa fue su vinculación con familias de la élite virreinal, cuyo respaldo era esencial para la supervivencia de la institución. Desde sus inicios se procuró la presencia de mujeres vinculadas a la corte; sin embargo, fue a partir de 1633 cuando esta política adquirió mayor alcance y las élites situaron a mujeres de su entorno en puestos clave. Un ejemplo de ello fue Ana de Cárdenas, propuesta rectora por la misma Leonor de Guzmán.
VERÓNICA GALLEGO MANZANARES
[1] Biblioteca Nazionale di Napoli (BNN), San Martino, 240, fol. 1v. Fundación, orden y estatutos del Recogimiento y Convento de las Arrepentidas españolas de la Madalena desta Çiudad de Nápoles.
Fuentes y bibliografía
Biblioteca Nazionale di Napoli (BNN), San Martino, 240.
Boccadamo, Giuliana, “Monache di casa e monache di conservatorio” en Giuseppe Galasso y Adriana Valerio (ed.), Donne e religione a Napoli. Secoli XVI-XVII (Nápoles: FrancoAngeli, 2001), 91-138.
Carrió-Invernizzi, Diana, “Le viceregine di Napoli nel secolo XVII” en Mirella Mafrici (ed.), Alla corte napoletana. Donne e potere dall’età aragonese al viceregno austriaco (1442-1734) (Nápoles: Fridericiana Editrice Universitaria, 2012), 59-80.
Rivas Albaladejo, Ángel “Leonor María de Guzmán (1590-1654), VI condesa de Monterrey, de “embaxatriz” en Roma a “virreina” de Nápoles” en Diana Carrió Invernizzi (dir.), Embajadores culturales: transferencias y lealtades de la diplomacia española de la edad moderna (Madrid: UNED, 2016), 289-319.