Proyectos de Investigación

Convento de Nossa Senhora da Quietação (Alcántara, Lisboa)

"Convento de Nossa Senhora da Quietação ou Flamengas", en Vista Panorâmica de Lisboa. Anterior ao terramato de 1755, siglo XVIII. Lisboa: Museu Nacional do Azulejo.


Convento e igreja das Flamengas, Rua Primeiro de Maio, 18-22; Pátio das Flamengas, S/N; Rua Leão de Oliveira, 1-1A.


El Convento de Nossa Senhora da Quietação (Convento de Nuestra Señora de la Quietación) fue construido en 1586 por orden del monarca Felipe II, en el momento en el que Portugal y la Monarquía Hispánica se encontraban unidos durante el periodo conocido como Unión de Coronas (1580-1640). Este también recibe el sobrenombre del Convento das Flamegas (Convento de las Flamencas) por su origen, pues se construyó con el objetivo de albergar a un grupo de monjas clarisas que habían tenido que huir de los Países Bajos por las persecuciones que estaban sufriendo las comunidades religiosas católicas, en el contexto de la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648).

Lo  cierto es que la historia de estas  monjas no es muy diferente del resto de cenobios (tanto masculinos como femeninos; católicos o protestantes) que huyeron de distintas partes de Europa en un turbulento siglo XVI, marcado por continuas guerras de religión. En estos momentos, tanto Portugal como la Monarquía Hispánica, considerados baluartes de la Contrarreforma tridentina, fueron considerados destinos seguros por parte de estas comunidades de religiosas que, a partir de 1572, ya se encontraban  moviéndose por distintos lugares de los Países Bajos con el objetivo de huir de las persecuciones lideradas por el príncipe Guillermo de Orange. Para conocer mejor cómo se desarrollaron los acontecimientos que llevaron a un grupo de monjas (provenientes de distintos lugares, como Alkmaar, Ámsterdam, etc.) a resguardarse en el convento das “freiras Flamengas” en Alcántara (Portugal), resulta crucial consultar obra de Catalina del Espíritu Santo. Esta, pese a no pertenecer al grupo originario, fue enviada por su padre, Luis Carrillo (gobernador de Hoochstrata), a Lisboa para reunirse con Felipe II (Filipe I de Portugal) quien la enviaría al monasterio que había  mandado construir para refugiar a estas clarisas  “exiladas”: el Convento de la Quietación.

En lo que se refiere al edificio en sí, este sigue el plan de edificación de conventos que Felipe II decidió ejercer como rey de Portugal, adoptando el serio talante de la Contrarreforma católica. Es decir, el edificio debía ser tan sobrio hacia el interior como hacia el exterior, sirviendo a los ideales de decoro y reclusión de los conventos femeninos postridentinos. No obstante, la sobriedad del exterior, por lo que se sabe de la decoración inicial, no obedecía a la ornamentación interior, pues se sabe que este convento estaría decorado con azulejos polícromos, tallas y diversas pinturas que sirvieran, tanto para el enriquecimiento del interior del convento como para alimentar el alma y religiosidad de las monjas que lo moraban. Es, por tanto, en este panorama de múltiples vertientes y opciones estilísticas donde las “Flamengas” aparecieron; tanto como símbolo contrarreformista como político, al enmarcarse dentro de las grandes construcciones tanto civiles y eclesiásticas que tuvieron lugar en el marco del “Portugal dos Filipes”.

ANDREA LECHA GONZÁLEZ


Fuentes y bibliografía

Simões, João Miguel. O Convento das Flamengas ao Calvário. Monografia histórico-artística. Lisboa: 1998. Trabalho da Cadeira de Seminário do Curso de História - variante em História da Arte apresentado à Faculdade de Letras da Universidade de Lisboa.

Simões, João Miguel. "A Capela sepulcral de João Van Vessen no Convento das Flamengas. Reintegração do ciclo o Caminho da Perfeição de Bento Coelho" .  En Estudos de História da Arte - novos contributos, coordinado por Vitor Serrão, Vol. I, pp. 93-107. Lisboa: Câmara Municipal de Lisboa, 2002.