Proyectos de Investigación

Inscripciones de sepulturas en Nápoles (siglos XVI-XVII)

El espacio físico de la sepultura en la Nápoles de la Edad Moderna estaba organizado y gestionado según el principio de vivir en comunidad, incluso después de la muerte. En una ciudad densamente poblada, marcada por la escasez de espacio y por recurrentes emergencias sociales y sanitarias, el lugar destinado a los muertos se convirtió en un problema de primer orden. Este asunto, con un fuerte trasfondo espiritual, se cruzó con otros elementos sociales, culturales, político-institucionales y económicos que definieron el espacio de los fallecidos. La documentación conservada en Nápoles contiene múltiples referencias a los lugares de sepultura, que llamaron la atención a hombres de letras que, como Carlos de Lellis o Benedetto Croce, destacaron su “originalità e bellezza"[1]. Iglesias, conventos y hospitales acogían una parte sustancial de los enterramientos, organizados en espacios colectivos que reflejaban jerarquías sociales, pertenencias corporativas y vínculos comunitarios. No obstante, las condiciones y los lugares de sepultura variaron en función de las circunstancias de cada individuo, y esta preocupación se hacía especialmente visible en el caso de quienes cambiaban de residencia, como religiosos, clérigos o miembros de órdenes que circulaban entre distintos territorios.

En este contexto, las inscripciones funerarias constituyeron un medio privilegiado para dejar constancia no solo del nombre del difunto, sino también de su origen, su oficio o su pertenencia institucional. A través de estas breves fórmulas se hacía visible el paso por la ciudad de religiosos procedentes de otros lugares, así como la diversidad de trayectorias que convergían en una metrópoli como Nápoles. Esta dimensión resulta especialmente significativa si se tiene en cuenta que la ciudad formaba parte de los territorios de la Monarquía Hispánica, lo que favoreció una intensa circulación de religiosos procedentes, entre otros ámbitos, de Aragón y Castilla. Sus huellas pueden rastrearse de manera particular en determinadas iglesias vinculadas a los espacios de poder, como aquellas situadas en las inmediaciones del Palacio Real, o en templos que albergaban capillas de la cofradía de la comunidad española. Algunos ejemplos de ello se observan en la inscripción de la sepultura de sor María de Castañeda, religiosa del Real Conservatorio de la Soledad para huérfanas de militares españoles; así como en la de fray Tomás Ramírez, dominico y consultor de la Inquisición en España, anteriormente prior del convento de San Pablo en Burgos; o en la de fray Francisco Segura, natural de Toledo, miembro de la Orden de San Agustín, fundador del monasterio de Santa Maria della Speranza. 

Sin embargo, la mayor parte de estas inscripciones no ha sobrevivido al paso del tiempo. La reutilización de espacios funerarios, las reformas arquitectónicas, el deterioro de los materiales y los cambios en las sensibilidades religiosas y urbanas contribuyeron a la desaparición de muchos de estos testimonios. Solo en aquellos casos en que la memoria del difunto se materializó en forma de monumento con cierta entidad, ha sido posible su conservación. Por ello, el conocimiento de estas inscripciones es fragmentario y depende en gran medida de fuentes indirectas: descripciones antiguas, inventarios, crónicas, referencias documentales o guías artísticas.

VERÓNICA GALLEGO MANZANARES

Bibliografía

Carnevale, Diego, L’affare dei morti: mercato funerario, politica e gestione della sepoltura a Napoli (secoli XVII-XIX) (Roma: Pubblications de l’École Française de Rome, 2014).

Croce, Benedetto, La Spagna nella vita italiana durante la rinascenza (Bari: Laterza, 1917).

Napoli sacra di D. Cesare d’Engenio Caracciolo, Gentilhuomo Napolit. Ove oltre le vere origini, e fundationi di tutte le Chiese, Monasterii, Cappelle, Spedali, e d’altri luoghi sacri della Città di Napoli e de’ suoi Borghi. En Nápoles: por Ottavio Beltrano, 1624.

Parte seconda o’vero svpplimento a Napoli sacra di D. Cesare d’Engenio Caracciolo del signor Carlo de Lellis, aggiungono le fondationi di tvtte le chiese, monasteri & altri luoghi sacri della Città di Napoli, e suoi borghi, eretti doppo dell’Engenio, con le loro inscrittioni, et epitafii, relique, e corpi di santi et altre opere pie, che vi si fanno e con altre cose notabili. En Nápoles: por Roberto Mollo, 1654.

Visceglia, Maria Antonietta, Il bisogno di eternità: i comportamenti aristocratici a Napoli in età moderna (Nápoles: Guida, 1988).

 

[1] Parte seconda o’vero svpplimento a Napoli sacra di D. Cesare d’Engenio Caracciolo del signor Carlo de Lellis, p. 192.