Monasterio de las Descalzas Reales (Madrid)
Fachada exterior del Monasterio de las Descalzas Reales, concretamente, desde la Plaza de las Descalzas. Madrid, España.
[Portada] Juan Carrillo, Relacion historica de la Real Fundacion del Monasterio de las Descalças de S[anta] Clara de la Villa de Madrid... Madrid: Por Luis Sanzhez, impressor del Rey N[uestro] S[eñor], 1616.
A lo largo del siglo XVI, la Corte española de los Habsburgo desarrolló una amplia red de construcciones (residencias, palacios, jardines, lugares de caza, etc.), que a partir de la década de los sesenta de ese mismo siglo acabaría asentándose en Madrid, la nueva capital de los reinos hispánicos a partir de 1561. Entre estas construcciones se encuentra el Monasterio de la Consolación –mejor conocido como Monasterio de las Descalzas Reales– fundado en 1557, y adscrito a la Primera Regla de Santa Clara, por la princesa de Portugal, Juana de Austria (1535-1573). Espacio que historiográficamente se ha venido denominado como “la otra Corte” (en contraposición al Real Alcázar) por ser un espacio, no solo para la edificación de la “pietas austriaca”, sino también de fuerte carácter cortesano y palaciego. Y es que, en efecto, el propio origen de las Descalzas fue un palacio. Concretamente, el palacio en el que la fundadora nació veinte años antes de adquirir el sitio y convertirlo en su propia residencia-convento. El origen se encuentra en la principal residencia de Antonio Gutiérrez –tesorero de Carlos V– y su viuda, María de Pisa y, si bien es cierto, que Juana mantuvo en gran medida la estructura original del sitio, sí construyó la iglesia y su residencia –ambas conectadas entre sí–: el Cuarto Real, en el mismo lugar donde esta había nacido en 1535.
Por otro lado, las Descalzas también se conviertió en un referente artístico desde sus inicios, gracias a la labor de mecenazgo de su fundadora –y de las que la precedieron–, Juana de Austria, quien lograría revestir a su cenobio de una especificidad artística y arquitectónica, que a día de hoy, se encuentra excepcionalmente conservado. También habría que destacar la labor de las monjas, pertenecientes en gran medida a la familia Borja –por su procedencia, pues estas provenían del monasterio de clarisas de Gandía–, quienes también dejaron su legado cultural entre los muros de la clausura.
Es decir, las Descalzas configuran un espacio que ponía de manifiesto la importancia de las personas reales y dela nobleza que allí vivieron, así como los relevantes miembros de la corte que acudían a visitar estas dependencias, como embajadores, nuncios pontificios, donantes de artes, mecenas, o la propia familia real. Esto permitió el desarrollo de un microsistema político donde se entremezclaban la piedad femenina con una red política internacional de la monarquía, donde las mujeres ejercieron una importante labor como intermediarias entre las distintas cortes europeas, como la de Lisboa o Bruselas o la imperial de Viena y Praga.
ANDREA LECHA GONZÁLEZ
Fuentes y bibliografía
Checa Cremades, Fernando, coord. La Otra Corte. Mujeres de la Casa de Austria en los Monasterios Reales de las Descalzas y la Encarnación. Madrid: Patrimonio Nacional, 2019.
Checa Cremades, Fernando. "Monasterio de las Descalzas Reales: orígenes de su colección artística". Reales Sitios: Revista de Patrimonio Nacional, n º 26 (1989): 21-30.
García Sanz, Ana. "Juana de Austria: un modelo de intervención femenina en la Casa de Austria". En Mujeres en la Corte de los Austrias: una red social, cultural, religiosa y política, editado por María Leticia Sánchez Hernández, 249-274. Madrid: Polifemo, 2019.