Proyectos de Investigación

Eremo del Castel Sant’Elmo (Eremitorio del Castillo de Sant'Elmo, Nápoles)

La historia del eremitorio del castillo de Sant’Elmo (Eremitorio de las Monjas Eremitas de Nápoles, complejo de religiosas teatinas conocido como Sant’Orsola 1669) debe comenzar con la figura de su fundadora, sor Úrsula Benincasa. Nacida en la ciudad, era hija de Girolamo, natural de Siena, y de Vincenza Genuina. Dotada de un profundo fervor religioso, intentó ingresar en el monasterio de Santa Maria di Gerusalemme de las clarisas capuchinas, aunque su solicitud no fue aceptada. Tras este primer escollo, en 1581 se retiró al eremitorio del Castel Sant’Elmo, donde adquirió fama de santidad a raíz de una experiencia mística ocurrida al año siguiente. Reconocida su virtud por una comisión eclesiástica en la que figuraba también Felipe Neri, sor Úrsula fundó la Congregación de las Oblatas de la Santísima Concepción de María, dedicada a la educación de jóvenes. Posteriormente, tras una segunda experiencia mística en 1617, promovió la creación de la Congregación de las Eremitas de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, integrada por religiosas de vida contemplativa y clausura destinadas a respaldar espiritualmente la acción de las Oblatas. Sor Úrsula falleció en 1618, pero antes solicitó que sus religiosas quedaran bajo el gobierno y la dirección espiritual de los Clérigos Regulares Teatinos. Este reconocimiento, que contravenía las constituciones de una orden de carácter estrictamente masculino, no se hizo efectivo hasta 1633, cuando Urbano VIII otorgó la autorización correspondiente; a partir de entonces, las religiosas comenzaron a ser conocidas como Teatinas.

Si bien la nueva comunidad aspiraba a una instalación estable en el eremitorio, el desarrollo del proyecto avanzó con dificultad y las obras no se completaron hasta después de la peste de 1657, al quedar su conclusión condicionada por los votos contraídos durante la epidemia. La situación cambió sustancialmente con la llegada de los virreyes Pedro Antonio de Aragón y Ana Fernández de Córdoba y Enríquez de Ribera (1666-1671), quienes dotaron a la comunidad de importantes recursos económicos y de un sólido respaldo social.

El eremitorio fue finalmente inaugurado el 1 de febrero de 1669, con la entrada de las primeras doce monjas, en una fecha cargada de significado simbólico al coincidir con la víspera de la Purificación de la Virgen y con el aniversario de la visión mística de 1617, en la que se había ordenado su apertura. Las religiosas observaron desde entonces una estricta disciplina, convirtiéndose este en el primer claustro femenino sometido a la dirección espiritual de los padres teatinos. La estrecha relación entre el matrimonio virreinal y el eremitorio quedó reflejada, entre otros elementos, en la recepción de un retrato en miniatura de sor Úrsula Benincasa y en la dedicatoria a la virreina de un melodrama sobre la mística napolitana, titulado La teatina estatica. En este sentido, la fundación debe entenderse también como un cierto triunfo personal de los virreyes, cuya presencia quedó inmortalizada en los panegíricos y epitafios que decoraron tanto la casa religiosa como la puerta de la residencia de las monjas.

VERÓNICA GALLEGO MANZANARES

Bibliografía

Carrió-Invernizzi, Diana, El gobierno de las imágenes: ceremonial y mecenazgo en la Italia española de la segunda mitad del siglo XVII (Madrid: Iberoamericana-Vervuert, 2008).

Carrió-Invernizzi, Diana, “Las virreinas en las fiestas y el ceremonial de la corte de Nápoles en el siglo XVII”, en Giuseppe Galasso, José V. Quirante, José Luis Colomer, dirs., Fiesta y ceremonia en la corte virreinal de Nápoles (siglos XVI-XVII) (Madrid: Centro de Estudios de Europa Hispánica, 2013).

Mauro, Ida, Spazio urbano e rappresentazione del potere: le cerimonie della città di Napoli dopo la rivolta di Masaniello (1648-1672) (Nápoles: Federico II University Press, 2020).