Dominicos: Juan Cobo

Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila. El lugar donde estudió y ejerció Juan Cobo pertenece actualmente a la que antaño fue la Provincia del Santísimo Rosario de Filipinas, que la consiguieron en el siglo XIX. En él se encuentra el archivo de dicha provincia.
Plano de la ciudad de Manila y sus arrabales. Archivo General de Indias, Mapas, planos, documentos iconográficos y documentos especiales, Filipinas, 10. Manila, 1671. El Parián es el barrio extramuros. Se encuentra a la derecha de la imagen marcado con una "I". La población china fue mayoritaria en Manila durante mucho tiempo. Las autoridades castellanas intentaron controlarla restringiendo su habitación al mencionado barrio.
Mapa de la isla de Taiwán (Hermosa o Formosa), región septentrional de la de Luzón y costa de la China cercana. Archivo General de Indias, Mapas, planos, documentos iconográficos y documentos especiales, Filipinas, 141.
En 1563, a la edad de 16 años, Juan Cobo tomaba el hábito de Santo Domingo en el Convento de Ocaña. Con su entrada en la Orden inició una larga carrera de estudio y erudición que comenzó en su casa donde profesó y continuó en el Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila y en Alcalá de Henares. El joven dominico destacó por sus capacidades y fue enviado de vuelta al monasterio de Ávila como lector de Artes y maestro de estudiantes.
Su fama como erudito se extendió entre los dominicos peninsulares. Por ello, causó gran sorpresa cuando, en 1585, Juan Cobo decidió embarcarse hacia las Indias junto con fray Juan Crisóstomo, recién llegado de México con la misión de preparar la expedición que fundaría la provincia dominica de las islas Filipinas. Juan Cobo rechazó entonces su cómoda y elevada posición como maestro y se embarcó en 1586 atraído por las noticias que llegaban de China y Japón.
Una vez llegados a Nueva España, la expedición hubo de enfrentar dificultades que obligaron a algunos de los religiosos a permanecer en México, mientras parte de la expedición partía hacia Filipinas. Cobo fue uno de los que se quedó atrás. Ofendido, reprendió en el púlpito al virrey de México, responsable en última instancia de impedir su viaje a Filipinas. Cabe suponer que las protestas del dominico surtieron efecto, pues el virrey le permitió finalmente salir de Nueva España en 1588, llegando a Manila ese mismo año.
Avalado por su formación, le fue encargado examinar a los frailes de la Provincia para otorgar títulos de confesor y predicador. Por otro lado, se le asignó acompañar a Miguel de Benavides, que ya se había iniciado en los rudimentos de la lengua china, en el ministerio de los sangleyes de Manila. Benavides y Cobo fueron pioneros en organizar un sistema concreto para la evangelización y doctrina de los chinos. Un método que siguieron otros dominicos y que se exportó al Imperio Celeste cuando consiguieron penetrar en él.
Cobo, que pronto superó a todos sus hermanos en el aprendizaje del chino, también perfeccionó junto con Benavides, la Doctrina christiana en letra y lengua china, que reprodujeron mediante xilografía para repartirla entre los sangleyes, tanto los que permanecían en Manila como los que volvían a China. Además, ambos fundaron el hospital de San Gabriel en barrio chino de Manila (el parián), que estuvo funcionando durante más de dos siglos, además de establecer una escuela para los niños chinos. De esta forma, Cobo y Benavides construyeron un complejo alrededor de su casa, el hospital y la iglesia, donde podían realizar todas las labores necesarias para la evangelización, así como para las prácticas educativas y asistenciales. Todo ello fue llevado a cabo entre 1588 y 1592. En esos cuatro años, Cobo se convirtió en el mayor experto sobre China y su lengua de las Filipinas. Pronto comenzó a traducir clásicos chinos al castellano a la vez que escribía en chino textos para la evangelización, con ayuda de sangleyes cristianos.
Ese año de 1592, la presencia castellana en Filipinas hubo de enfrentar uno de los mayores peligros sufridos hasta entonces. Toyotomi Hideyoshi, aquel que había conseguido unificar Japón, estaba preparando una invasión con un ejército sin precedentes (que finalmente destinó a la invasión de Corea) y amenazó utilizarlo contra los castellanos de Luzón si estos no le rendían vasallaje. El entonces gobernador, Gómez Pérez Dasmariñas, junto con las élites de Manila, decidieron enviar una embajada a Hideyoshi en la que se le instase al diálogo. El elegido para llevar esa carta fue precisamente Juan Cobo. Pese a los enfrentamientos del gobernador con los dominicos en general y con Juan Cobo en particular, su formación, erudición y conocimiento de lenguas avalaron su designación.
Cobo partió para Japón en junio de 1592 y, tras más 24 días de navegación, desembarcó en el puerto de Nagoya, donde se encontraba la Corte de Hideyoshi. El resultado de la embajada no fue satisfactorio para los castellanos y la posibilidad de invasión quedaba en el aire, por lo que Cobo decidió volver cuanto antes para informar de la situación en Manila. Sin embargo, la embarcación en la que partió naufragó en la Isla Hermosa (Taiwán), donde Juan Cobo halló la muerte. Las noticias del suceso no llegaron a Manila hasta 1595, cuando consiguieron volver los pocos supervivientes del naufragio.
De esta forma llegaba a su fin la vida y carrera de uno de los dominicos más aventajados en el aprendizaje del chino y con una prolífica producción. Su traducción del libro Beng Sim Po Cam (Espejo del claro corazón), fue la más valorada de sus obras, llegando a ser regalada en 1595 al futuro rey Felipe III. Esta fue una de las primeras obras chinas traducidas al castellano y presenta de forma bilingüe una compilación de textos clásicos chinos que abarcaban los principales exponentes del taoísmo, el confucianismo, el budismo y fragmentos de obras del periodo de la dinastía Yuan (1271-1368).
Juan Cobo fue un hito en la mediación cultural entre China y Castilla y, por extensión, Europa, además de ser un claro ejemplo de movilidad religiosa. Su temprana muerte truncó una trayectoria excepcional y le impidió completar su proyecto para penetrar en el Imperio Celeste. Su legado, en cambio, pervivió, convirtiéndolo en uno de los grandes pioneros de la mediación cultural en la temprana Edad Moderna y en un protagonista de los primeros intercambios culturales entre China y Europa.
ÁNGEL GARCÍA RUBIO
Fuentes y bibliografía
Obras de Juan Cobo
Benavides, Miguel de y Cobo, Juan. Doctrina Christiana en letra y lengua china, compuesta por los padres ministros de los sangleyes de la Orden de Santo Domingo. Biblioteca Nacional de España
Cobo, Juan. Libro chino intitulado Beng Sim Po Cam que quiere decir Espejo rico del claro corazón, o Riquezas y espejo con que se enriquezca, y donde se mire el claro y limpio corazón. Traducido en lengua castellana por Fray Juan Cobo, de la Orden de Santo Domingo. Manila, 1590. Biblioteca Nacional de España. MSS/6040.
Cobo, Juan. 辨正教真傳實錄 (Bian Zhengjiao Zhenchuan Shilu, Auténtico registro de la discusión de la verdadera propagación de la religión ortodoxa). Manila: Imprenta de la Orden de Predicadores, 1593. Biblioteca Nacional de España, R/33396.
Otras fuentes impresas
Aduarte, Diego. Historia de la Provincia del Sancto Rosario de la orden de predicadores en Philipinas, Japón y China. Manila, Colegio de Sancto Tomás: Luís Beltrán, 1640.
San Antonio, Gabriel. Breve y verdadera relación de los successos del Reyno de Camboxa. Al rey don Philipe nuestro señor. San Pablo de Valladolid: Pedro Lasso, 1604.
Bibliografía
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Cervera Jiménez, José Antonio. Cartas del Parián. Los chinos de Manila a finales del siglo XVI a través de los ojos de Juan Cobo y Domingo de Salazar. México D.F.: Palabra de Clío, 2015.
Cervera Jiménez, José Antonio. «El Shilu del dominico Juan Cobo (1593): apuntes sobre su interpretación de algunos conceptos filosóficos chinos». Revista Estudios, 32, (2016): 496-517.
Cervera Jiménez, José Antonio. Martín de Rada y Juan Cobo, dos grandes misioneros y científicos en Manila durante el siglo XVI». Baética: Estudios de Historia Moderna y Contemporánea, 41, (2021): 199-230.
Cervera Jiménez, José Antonio. «Juan Cobo, puente intercultural entre el mundo hispano y China: el diálogo entre el cristianismo y el confucianismo en el Shilu (1593)». Historia Crítica, 98, (2025): 41-63.
Cervera Jiménez, José Antonio. «Los misioneros católicos como mediadores científicos y filosóficos entre Europa y China: los casos de Juan Cobo y Matteo Ricci». Hispania: Revista española de historia, 274(84), (2023).
Cobo, Fray Juan. Libro chino intitulado Beng Sim Po Cam, que quiere decir Espejo rico del claro corazón o Riquezas y espejo con que se enriquezca y donde se mire el claro y límpido corazón. Traducido en lengua castellana por fray Juan Cobo, de la orden de Santo Domingo. Dirigido al príncipe nuestro Señor. Manila, 1593. Biblioteca Nacional de México, manuscrito 6040. Transcripción de Manel Ollé: https://arxiu-web.upf.edu/asia/projectes/che/s16/bengsi.htm.
Martínez Esquivel, Ricardo y Rodríguez Durán, Pablo. «Entre la religiosidad china y el evangelio cristiano: ¿una mirada a la “otra” primera divergencia?». Revista Estudios, 32, (2016): 518-557.
Medina Escudero, Miguel Ángel. «Cobo, Juan de. Consuegra (Toledo), 1546 – Costas de Taiwán (Taiwán), 1594. Dominico (OP), evangelizador, sinólogo y embajador en Japón». Historia Hispánica: https://historia-hispanica.rah.es/biografias/12392-juan-de-cobo.
Wenting, Hu. «The Western translation of the Mingxin Baojian in the 16th Century: Focusing on the Translations by Juan Cobo and Michele Ruggieri». Comparative Literature in China, 3, (2023): 157-179.