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Jesuitas: Diego de Pantoja

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Recorrido de Diego de Pantoja hasta la corte imperial. Extraído de la exposición coordinada por Blanca Herránz Vírseda en la Universidad Pontificia de Comillas: Un Jesuita en la Ciudad Prohibida. Diego de Pantoja (1571-1618). 2018.


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La Ciudad Prohibida (palacio imperial) representada entre las nubes, como sede del Mandato del Cielo del Imperio Celeste, idea china de legitimidad. Anónimo, Dinastía Ming.


Diego de Pantoja, 七克大全, (Qike Daquan, Tratado de las siete victorias, Septem Victoriis), 1614. Bayerische StaatsBibliothek. Obra en la que Pantoja aconsejaba sobre como combatir los pecados capitales.


La gran habilidad de la Compañía de Jesús para publicitar sus éxitos evangelizadores ha contribuido a que algunas de sus figuras sean sumamente conocidas. Alessandro Valignano o Matteo Ricci han recibido especial atención por su labor en la evangelización de Japón y China y por la difusión de sus textos. Sin embargo, otros importantes jesuitas han quedado ensombrecidos por estos grandes personajes, siendo desconocida su labor de mediación cultural. Uno de ellos fue Diego de Pantoja (1571-1618).

Nacido en Valdemoro (Madrid) en 1571, entró en la Compañía de Jesús al poco de terminar sus estudios de Gramática y Lógica en la Universidad de Alcalá. Como jesuita, continuó su formación primero en Filosofía en Ocaña y luego en Teología en Alcalá, donde conoció, a principios de 1596, a Gil de la Mata que buscaba misioneros para China. Pantoja, cautivado por la posibilidad de participar en la expansión de la fe en tan excelso destino, se comprometió con decisión y partió al poco tiempo.

Tras un viaje de casi un año, llegaba a Macao en julio de 1597, acompañando a Valignano, uno de los principales promotores de las estrategias de acomodación y adaptación del dogma cristiano a las culturas de las élites gentiles. Pantoja entró en China a través de Guangzhou, donde se encontró con el dominico Diego Aduarte, que se hallaba negociando un salvoconducto para la partida de un grupo de castellanos naufragados en China tras una expedición fallida a Camboya. Una vez más, sorprenden las inesperadas conexiones que se daban entre los móviles agentes de las órdenes religiosas en aquellas lejanas regiones. Aquel noviembre de 1599, Diego de Pantoja, vestido según la costumbre china, inició un viaje de cuatro meses por el interior del Imperio Celeste hasta alcanzar Nanjing, donde se encontraba Ricci.

Pantoja se dedicó al aprendizaje del chino y a la adaptación a las costumbres y usos locales. Al poco de llegar a Nanjing adoptó los nombres de Pang Diwo y Shun Yang, poco antes de que les ofreciesen entrar en Pekín. Ricci y Pantoja partieron hacia la corte imperial cargados de presentes, pero los eunucos los retuvieron varios meses confiscándoles parte de los regalos hasta que, finalmente, consiguieron entrar en enero de 1601.

Pantoja iniciaba así una labor de mediación cultural que duraría 17 años en la que aportaría, como Ricci, gran cantidad de información sobre China a los europeos a la vez que hacía llegar la cultura europea a la corte Ming. En 1602 enviaba a Europa una descripción de esta corte, que fue publicada en Valladolid en 1604 y luego fue editada en otras siete ocasiones en cinco lenguas distintas[1]. El texto ofrecía a los europeos la primera descripción de un testigo ocular de la Ciudad Prohibida, mostrando los conflictos y tensiones de la corte y la vida de letrados y eunucos.

Aunque Ricci y Pantoja nunca vieron al emperador Wanli, sí consiguieron que le entregaran sus presentes y les dejasen acceder a las dependencias imperiales, siendo los primeros frailes en conseguirlo. Entre los regalos destacaban una pintura del palacio de San Lorenzo del Escorial, el Theatrum Orbis Terrarum de Ortelio, dos relojes y un clavicordio. Los jesuitas querían mostrar lo que consideraban los mayores logros de la cultura europea para despertar el interés de las élites chinas. El objetivo más deseado, y también el más improbable, era conseguir que el emperador se convirtiera. Pero, además, los regalos fueron pensados para conseguir acceso y permanencia en Pekín. Los relojes necesitaban un mantenimiento constante y el clavicordio precisaba de alguien que lo supiese tocar; labores en las que los padres parecían imprescindibles. La persona que acabó encargándose de la puesta a punto de los relojes y de la enseñanza del arte del clavicordio a los eunucos fue precisamente Diego de Pantoja.

Por otro lado, Pantoja se dedicó profundamente al aprendizaje de la lengua y escritura chinas, y encontró en ellas otra vía para hacer llegar la cultura católica al Imperio Celeste[2]. El jesuita castellano redactó en la década de 1610 varios tratados en chino, tanto de carácter teológico como de astronomía y matemáticas. Unas obras que escribió con la ayuda de letrados conversos. Estos textos tuvieron una relativa difusión entre ciertos sectores de Pekín. Tanto es así que, en 1614, un texto en el que Pantoja daba consejos para combatir los pecados capitales fue utilizado por algunos letrados para fomentar la vuelta a una moral confuciana más austera frente a las interpretaciones dominantes en los círculos cercanos al emperador. Una controversia que tuvo implicaciones políticas además de morales.

Así como esta obra influyó en la política china de forma inesperada, algo similar ocurrió con la labor astronómica de Pantoja. En 1610, un error de los astrónomos imperiales en la predicción de un eclipse permitió a los jesuitas demostrar sus habilidades. La importancia de las predicciones cosmológicas en el sistema imperial chino explica la conmoción que este error generó en la corte. En este contexto, un letrado chino converso, consiguió que se encargase a los jesuitas Diego de Pantoja y Sabatino de Ursis la reconfiguración del calendario imperial. Esta petición acabaría siendo revocada por la firme y creciente oposición de amplios grupos de letrados, que desembocaron en las primeras persecuciones anticristianas en China en 1616.

Estas persecuciones conllevaron la expulsión de la mayoría de los jesuitas de China, entre ellos Diego de Pantoja, que acabó muriendo en Macao en 1618. Aquel jesuita había pasado más de una década en la Ciudad Prohibida, vistiendo y comportándose como los mandarines, hasta el punto de no reconocerse. En su obra asegura verse extraño en un retrato que le hicieron por petición del emperador y cómo, pese a sus grandes esfuerzos, no conseguía que los chinos dejasen de verlo como algo exótico. La pintura hizo que se viera desde de los ojos de los chinos, incomodándole reconocer la transformación profunda a la que se habían sometido con la intención de transformar al «otro», es decir, cristianizarlo.

 

ÁNGEL GARCÍA RUBIO

 

[1] Diego de Pantoja, Relación de la entrada de algunos padres de la Compañía de Jesús en la China y particulares sucesos que tuvieron y de cosas muy notables que vieron en el mismo reino. Carta del padre Diego de Pantoja, religioso de la Compañía de Jesús, para el padre Luis de Guzmán, provincial de la provincia de Toledo. Sevilla: Alonso Rodríguez Gamarra, 1605.

[2] Pantoja llegó incluso a inventar un método para aprender chino muy particular pero sumamente importante . El mandarín es un idioma en el que los tonos y la entonación de las sílabas son vitales para dotar de significado a las palabras, siendo esta una de las mayores dificultades que los occidentales encuentran para aprender el idioma. Pantoja creó un sistema en el que usaba un pentagrama para señalar la entonación de cada sílaba, un método que después desembocaría en el pinyin, que actualmente es uno de los más importantes para aprender chino. Ignacio Ramos Riera y Rubén García Benito, «El invento de Diego de Pantoja (1571-1618) para el aprendizaje del chino mediante partituras musicales», Araucaria, 26, (2025): 155-180.


Fuentes y Bibliografía

Obras de Diego de Pantoja

Pantoja, Diego de. Relación de la entrada de algunos padres de la Compañía de Jesús en la China y particulares sucesos que tuvieron y de cosas muy notables que vieron en el mismo reino. Carta del padre Diego de Pantoja, religioso de la Compañía de Jesús, para el padre Luis de Guzmán, provincial de la provincia de Toledo. Sevilla: Alonso Rodríguez Gamarra, 1605.

Pantoja, Diego de. 天主耶穌受難始末 (Tianzhu Yesu shounan shimo – De la pasión y crucifixión de Jesús Pekín), 1610.

Pantoja, Diego de. 乞收葬骸骨疏  (Qi shouzang haigu shu – Memorial implorando la sepultura del cadaver). Pekín, 1610.

Pantoja, Diego de. 禮 部 署部 事右 侍 郎兼 翰林 院侍 讀 學士 吳道 南等 代乞 聖 慈給 地收 葬 疏 (Libu shubushi youshilang jian hanlinyuan shiduxueshi Wu Daonan deng daiqi shengci geidi shouzang shu – Memorial al trono pidiendo la santa gracia del emperador en conceder una sepultura [al difunto P. Matteo Ricci] presentado entre otros por Wu Daonan, segundo viceministro ejecutivo del Ministerio de Ritos y primer secretario adjunto de la Academia Hanlin). Pekín, 1610.

Pantoja, Diego de. 奉旨再進新譯圖說奏疏 (Fengzhi zaijin xinyitushuo zoushu – Memorial al trono para el seguimiento de la nueva traducción del mapa comentado). Pekín, 1612.

Pantoja, Diego de. 七克大全, (Qike Daquan - Tratado de las siete victorias - Septem Victoriis), 1614. Bayerische StaatsBibliothek.

Pantoja, Diego de. 具揭:龐迪我熊三拔等揭將利瑪竇等入貢住居等項緣由,逐一開具於後 (Pang Diwo Xiong Sanba deng jie jiang Li Madou deng rugong zhuju deng xiangyuanyou, zhuyi kaiju yuhou – Refutación de Pantoja y Ursis). Pekín, 1616.

Pantoja, Diego de. 天主实义续篇 (Tianzhu shiyi xupian – Suplemento a la verdadera doctrina del Señor del cielo). Pekín, 1617.

Pantoja, Diego de. Memorial que derão os Padres a el Rei. Pekín, 1618.

 

Bibliografía

Burriera Sánchez, Javier. «Pantoja, Diego de. Shuyang Diwa Pang. Valdemoro (Madrid), IV-1571 - Macao (China), 9.VII.1618. Jesuita (SI), misionero, científico, músico». Historia Hispánica: https://historia-hispanica.rah.es/biografias/34601-diego-de-pantoja.

Folgado García, Jesús. «La influencia cultural de Diego de Pantoja en el diálogo entre Europa y China en los siglos XVI-XVII y el presente». Isidorianum, 34(1), (2025): 227-254.

Moncó Rebollo, Beatriz. «The China of the Jesuits. Travels and Experiences of Diego de Pantoja and Adriano de las Cortes». Culture & History Digital Journal, 1(2), (2012): 1-13.

Ollé, Manel. «La luna de los misioneros de Asia oriental a cuatro siglos de Diego de Pantoja». Pedralbes: Revista d'historia moderna, 37, (2017): 15-24

Ollé, Manel. Islas de plata, imperios de seda. Juncos y galeones en los Mares del Sur. Barcelona: Acantilado, 2022.

Ramos Riera, Ignacio y Bonet, Pedro. Diego de Pantoja (1571-1618), agente de globalización en China. Pensamiento, ciencia, tareas musicales y diplomacia de un pionero español en el imperio Ming. Madrid: Dykinson, 2024.

Ramos Riera, Ignacio y García Benito, Rubén. «El invento de Diego de Pantoja (1571-1618) para el aprendizaje del chino mediante partituras musicales». Araucaria, 56, (2024): 155-180.

Sáez Palazón, Enrique. Diego de Pantoja, una experiencia de encuentro multidisciplinar con China. Madrid: Universidad Pontificia Comillas, 2023.

Soto Artuñedo, Wenceslao. Diego de Pantoja, SJ (1571-1618): un puente con la China de los Ming. Aranjuez: Xerión, 2018.