Chiesa del Gesù (Roma)
[Fachada] Giacomo Barozzi da Vignola y Giacomo della Porta, Chiesa del Santissimo Nome di Gesù. Roma, (1568-1584).
[Interior] El programa iconográfico del ábside, en concreto del altar mayor, es obra de Alessandro Capalti realizada en el año 1842 que vino a sustituir a la anterior obra de Girolamo Munziano. Aquí se representa uno de los temas más importantes pra los jesuitas: la Circuncisión. Es una obra realizada por Alessandro Capalti en 1842, sustituyendo a la obra de Girolamo Munziano. La cúpula, situada en el centro del cruzado, fue realizada por el arquitecto "el Vignola" y decorada por Giovanni Battista Gaulli entre 1672 y 1675, en la que se representó la Gloria del Paraíso.
[Litografía] Pedro Nolasco, Iglesia y Convento de San Francisco de Lima (1673), Limateca.
La Contrarreforma católica, destinada a devolver a la Iglesia la dignidad, severidad y piedad después de numerosos intentos de reforma desde el siglo XV, tendrá su cristalización en el Concilio de Trento (1545-1563). A partir del Concilio, el cual también regló de manera directa la forma de disponer el arte en las Iglesias, pretendió la renovación de la escultura, pintura y arquitectura que influirá notablemente en el “barroquismo”. De hecho, la fundación de la Compañía de Jesús determinó en gran medida la evolución de la arquitectura a raíz de la erección de su principal templo en el corazón de la Ciudad Eterna: Il Gesù. El encargado de tal empresa sería Giacomo Barozzi da Vignola, llamado comúnmente el Vignola (1507-1573), afamado en la época por ser un gran seguidor de Miguel Ángel y sucesor suyo en las obras del Vaticano, donde construyó las cúpulas secundarias. Así pues, en el año 1568, cinco años después de la clausura del Concilio de Trento, el cardenal Alessandro Farnese, sobrino de Pablo III, encarga a Vignola la construcción de la iglesia de los jesuitas romanos la Chiesa del Sacro Nome di Gesù.
El paso del más puro estilo renacentista al barroco se hace notar incluso en el diseño de la planta, que pasa del modelo tradicional de planta central al de planta única (derivado de la iglesia de la Virgen de Montserrat), con capillas laterales y una serie de características que definirán por antonomasia a las iglesias de la Contrarreforma. La fachada (así como el remate del templo tras la muerte de Vignola), también típicamente barroca, será obra de Giacomo della Porta (1541-1606) cuyo proyecto logró desbancar al diseñado por su primer arquitecto. El triunfo del proyecto de Della Porta se hizo notar, a su vez, por su paso a la posteridad, pues todas las iglesias levantadas entre los años 1570 y 1630 tomaron el diseño de Il Gesù como referente (Santa Maria in Vallicella, Santa Maria in Campitelli, El Espíritu Santo de los Napolitanos, San Andres della Valle, Santa Maria de la Scala, etc.), atendiendo, en especial, a su organización espacial. No obstante, las referencias no se circunscriben únicamente a Roma.
La autora Ewa Kubiak trató de analizar dicha “modelización” de la Iglesia de Il Gesù, la cual logra exportarse también a la América virreinal. Las iglesias jesuitas que han sido objeto de análisis por Kubiak son San Pablo, San Francisco y Santa Merced de Lima, construidas en el siglo XVII. Estas, según diferentes testimonios recuperados por la autora, han sido descritas como edificaciones “al estilo jesuítico”, con base en diferentes comentarios sobre su disposición espacial, realizados tanto por coetáneos como por diferentes viajeros y escritores del siglo XIX. Sin embargo, el propio término “estilo jesuítico” ha causado cierta controversia, pues en muchos de estos testimonios los elementos que lo caracterizan pueden llegar a contradecirse. Es por ello que Kubiak entiende el concepto como “la riqueza de formas y decoración o todo lo contrario, como la modestia y la austeridad”[1]. Asimismo, dicho estilo jesuítico puede entenderse no solamente como una "forma", sino como un modo propio de construcción jesuítico, pero que, al fin y al cabo, supone la imitación en el diseño y decoración de la iglesia Il Gesù de Roma.
En suma, Il Gesù se convetirá en un modelo arquitectónico, pero también iconográfico. Según subraya Adrián de Jesús García Mayenco el programa y repertorio iconográfico de la iglesia de los jesuitas en Roma, obedece al espíritu combativo de la Contrarreforma (con temas como la Circuncisión, que se puede obsevar en el ábside), al mismo tiempo que se convierte en un referente pictórico, pues la obra realizada por Giovanni Battista Gaulli en la bóveda alcanza un alto grado de teatralidad y efectos propios del barroco, a partir de trampantojos y juegos de luz que crear una mayor tridimensionalidad, con el fin de glorificar el Nombre de Jesús, el cual vence contra el mal.
[1] Ewa Kubiak, «El modelo de Il Gesù en la arquitectura limeña del siglo XVII», Sztuka ameryki ŁacińSkiej, n. º 4 (2014): 76.
ANDREA LECHA GONZÁLEZ
Fuentes y bibliografía
Cirici Pellicer, A. El barroquismo. Barcelona: Editorial Ramón Sopena, 1957.
García Mayenco, Adrián de J. «Triunfo del nombre de Jesús mensaje iconográfico del ábside, cúpula y bóveda de Il Gesú de Roma». EVITERNA, n. º 1 (2017): 13-21.
Kubiak, Ewa. «El modelo de Il Gesù en la arquitectura limeña del siglo XVII». Sztuka ameryki ŁacińSkiej, n. º 4 (2014): 61-82.
Whitman, Nathan T. «Roman Tradition and the Aedicular Façade». Journal of the Society of Architectural Historians, Vol. 29, n. º 2 (1970): 108-123.