El Real Conservatorio de la Soledad (Nápoles)
Dirección actual del inmueble: Via Nuova Agnano, 180, Napoli, 80125.
El Real Conservatorio de la Soledad de Nápoles era una institución dedicada a la asistencia de huérfanas de militares españoles desplazados en la ciudad. Su origen se vincula estrechamente a la cofradía que le dio sentido. Fundada en 1581 en una capilla anexa a la iglesia de Santo Spirito di Palazzo, la Real Archicofradía de la Soledad nació con el propósito de rendir culto a la Virgen del mismo nombre[1]. Entre sus principales oficios destacaba la organización de la procesión del Viernes Santo, una ceremonia de gran carga simbólica y respaldada por la Corona[2]. La primera representación de la Virgen, inspirada en la vestimenta de las viudas castellanas, fue obra del pintor y escultor Gaspar Becerra para el convento madrileño de la Victoria (1561), siguiendo un modelo promovido por la condesa de Ureña, María de la Cueva y Toledo, camarera mayor de la reina Isabel de Valois. Esta conexión con la Corte madrileña no fue casual: su hijo, Pedro Téllez de Girón, duque de Osuna y conde de Ureña, y virrey de Nápoles entre 1580 y 1586, y su esposa Isabel de la Cueva y Castilla figuraron entre los primeros maestros de la cofradía. Entre 1580 y 1590 se registraron cerca de 5.000 hombres y mujeres con destacada presencia de militares y funcionarios españoles, junto a un significativo número de miembros de la élite napolitana. La historia de la cofradía experimentó un punto de inflexión en 1589, con la fundación del Real Conservatorio de la Soledad y la construcción de una nueva iglesia en el barrio de Pizzofalcone, que se convirtió en su sede definitiva.
El conservatorio se erigió como una institución asistencial con una estructura interna compleja y cuidadosamente regulada. Contaba con un sólido gobierno y estatutos propios, bajo la supervisión de tres administradores. Bajo el amparo de la Corona, el 25 de noviembre de 1590 se constituyó formalmente, bajo la dirección de Luis de Luján Enríquez, consejero del Colateral; Juan Ruiz de Velasco, entretenido del virrey: el capitán general Juan Vázquez de Acuña, y el fraile capuchino Pedro González. Todos firmaron las constituciones y reglas de la institución, previamente confirmadas por el Papa Sixto V. Las normas de admisión establecían que solo podían ingresar jóvenes españolas o hijas de españoles, pertenecientes a familias “honradas y de buena vida”, con la condición de que ninguno de los progenitores hubiera estado en prisión[3]. Bajo estas dos premisas, y en consonancia con la moralidad postridentina, el conservatorio se constituyó como un espacio de acogida para niñas huérfanas y doncellas sin recursos. En su primer año, la institución acogió a trece doncellas de entre los ocho y dieciséis años, junto a ocho religiosas que conformaron la primera comunidad del Real Conservatorio de la Soledad. Aunque los estatutos iniciales imponían normas estrictas, pronto admitieron a mujeres de orígenes más diversos. Además de las jóvenes pobres, ingresaron internas cuyos gastos eran asumidos por familiares o por miembros del entorno virreinal. Esta práctica, habitual entre las damas de la aristocracia, constituía una forma de asistencia hacia mujeres de su entorno -antiguas criadas, familiares de servidores o protegidas- y, al mismo tiempo, liberaba a sus patronas de la obligación de dotarlas económicamente. El ingreso en instituciones como esta ofrecía, así, una alternativa de vida a mujeres sin recursos o sin opciones matrimoniales.
La institución permaneció en su sede original hasta el 3 de febrero de 1808, cuando, tras la desamortización durante el decenio francés, la comunidad fue trasladada al monasterio de Santa Caterina de Siena. Mantuvo allí su actividad hasta 1939, año en que, junto con otras comunidades se integró en un único organismo denominado Collegi Riuniti di educazione professionale Femminile.
VERÓNICA GALLEGO MANZANARES
[1] De Lellis, Aggiunta alla Napoli sacra dell’Engenio Caracciolo, vol. IV, p. 167.
[2] Mauro - Novi Chavarria, “Spanish confraternities in early modern Naples”, pp. 175-177.
[3] ASRCS, Elenchi e Notamenti della famiglia religiosa, Busta 43, vol. 1, fol. 3v.
Fuentes y bibliografía
Arias Martínez, Manuel. “Vestida de luto y simulacro sagrado: la Virgen de la Soledad de la Victoria de Madrid y la importancia de su atuendo” en Antonella Capitanio (ed.), Statue vestite. Prospettive di ricerca (Pisa: Pisa University Press, 2017), 103-116.
Fiorelli, Vittoria. “Stranieri e dominanti. Alcune iniziative di tutela e assistenza alle donne degli spagnoli a Napoli tra Cinque e Seicento”, Mélanges de l’École française de Rome – Moyern Âge, 131-2 (2019), 485-494.
Gallego Manzanares, Verónica. “El Real Conservatorio de la Soledad. Diversidad religiosa femenina y asistencia a las huérfanas de militares del Tercio de Nápoles (1580-1640), Chronica Mundi. Sorores, vol. 18 (2024), 108-142.
García García, Bernardo J. “Los teatros madrileños y la Cofradía de la Soledad”, Pygmalion, 0 (2009), 21-49.
Mauro, Ida. “Espacios y ceremonias de representación de las corporaciones nacionales en la Nápoles española” en Bernardo J. García y Oscar Recio Morales (eds.), Las corporaciones de nación en la monarquía hispánica (1580-1750). Identidad, patronazgo y redes de sociabilidad (Madrid: Fundación Carlos de Amberes, 2014), 451-479.
Novi Chavarria, Elisa. Accogliere e curare. Ospedali e culture delle nazioni nella Monarchia ispanica (secc. XVI-XVII) (Roma: Viella, 2020).
Romero Torres, José Luis. “La Condesa de Ureña y la iconografía de la Virgen de la Soledad de los Frailes Mínimos”. Cuaderno de los Amigos de los Museos de Osuna, 15 (2013), 55-62.