Del sesgo algorítmico al negacionismo climático: los Cursos de Verano Complutense diseccionan los relatos que moldean nuestras decisiones
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Ángel González Prieto, director del curso de Ciencia de Datos e IA de UNA-EUROPA, advirtió de que todo sistema de aprendizaje automático “solo va a aprender lo que hay en el conjunto de datos; solo va a aprender aquello que se le ha mostrado”, con el riesgo de reproducir sesgos históricos como los detectados en algunos sistemas policiales de Estados Unidos.
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El escritor Lorenzo Silva defendió, en el taller sobre investigación criminal y ficción histórica, personajes con “cicatrices”, “taras” y “zonas grises” frente al detective infalible al estilo Sherlock Holmes, preguntándose: “¿A quién puede interesar un personaje perfecto?”
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El astrofísico David Barrado recordó, en el curso “Un país aeroespacial”, que la expedición científica de Malaspina en el siglo XVIII tuvo un “impacto limitado y tardío” para la ciencia española por no publicar ni difundir sus resultados a tiempo.
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El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, alertó de que la Agenda 2030 se ha convertido en “el villano perfecto, el chivo expiatorio perfecto” de un dispositivo político y cultural que rechaza asumir las consecuencias de sus decisiones.
San Lorenzo de El Escorial, 22 de julio de 2026.
En la primera jornada de una nueva semana de los Cursos de Verano Complutense, cuatro encuentros simultáneos abordaron, desde disciplinas muy distintas, una misma inquietud: qué relatos, sesgos y silencios determinan las decisiones que tomamos como sociedad. Desde los límites éticos del aprendizaje automático hasta la construcción de personajes imperfectos en la novela negra, pasando por la memoria olvidada de la exploración científica española y el papel de la Agenda 2030 como chivo expiatorio en tiempos de desinformación, las aulas de El Escorial coincidieron en una idea: entender el mundo exige mirar más allá de la superficie de los datos, de los personajes y de los discursos.
Reto en Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial aplicada al bienestar social de UNA-EUROPA
En la sesión dedicada a los fundamentos del aprendizaje automático, Ángel González Prieto, director del curso y profesor de la Facultad de Ciencias Matemáticas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), explicó que cualquier sistema de inteligencia artificial necesita una base de datos con información conocida para aprender a realizar predicciones, construidas mediante “una combinación lineal de las diferentes columnas”.
El profesor detalló que el entrenamiento consiste en ajustar los parámetros del modelo hasta reducir al máximo el error entre las predicciones y los resultados reales, pero insistió en la limitación de fondo de estos sistemas: “hay importantes implicaciones éticas, porque el modelo solo aprende de los datos con los que ha sido entrenado”. Como ejemplo, señaló que un algoritmo para predecir el riesgo de impago de una hipoteca debe entrenarse solo con variables relacionadas con ese objetivo, y no con información personal que pueda generar discriminaciones.
González Prieto puso como ejemplo algunos sistemas utilizados en el ámbito policial y judicial de Estados Unidos, entrenados con registros históricos que reflejan una mayor presencia de personas negras debido a patrones de actuación policial, lo que puede llevar a que el algoritmo reproduzca esas desigualdades “si no se analizan críticamente los datos de entrenamiento”.
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El escritor Lorenzo Silva, codirector del taller junto a la también escritora Noemí Trujillo, relató una operación policial real a la que asistió, en la que un grupo que había apaleado a un anciano hasta casi matarlo toleró la detención de los hombres implicados, pero estalló en violencia en el momento en que decidieron detener a una mujer del clan, “porque para ellos en su código una mujer no la detenían”.
Silva defendió que dibujar a los personajes “con sus dobleces”, sus inseguridades y sus zonas grises es lo que los humaniza, tanto si son villanos como si son protagonistas: “¿A quién puede interesar un personaje perfecto?”, se preguntó, explicando que casi todos sus personajes principales tienen “muchas cicatrices” y “muchas taras”.
Sobre la construcción de sus protagonistas, explicó que trabaja el hilo de la enfermedad y el de la experiencia: uno de sus detectives padece problemas de salud cotidianos, algo impensable en Sherlock Holmes, a quien “no cabría en la mente de Conan Doyle” imaginar resfriado o teniendo que abandonar una escena por una urgencia fisiológica. Otro de sus personajes es descrito como alguien que regresa a su pueblo años después para descubrir que su hermano ha muerto y que tiene un sobrino autista del que no sabía nada, siempre con la ambigüedad de no saber si se quedará o tendrá que marcharse.
Un país aeroespacial
El astrofísico David Barrado, investigador del Centro de Astrobiología, repasó en su ponencia “Malaspina y otras oportunidades perdidas” la expedición dirigida por Alejandro Malaspina a finales del siglo XVIII, que representó “la cúspide de la ciencia ilustrada en España” y formó parte de una estrategia de la Corona para unir progreso científico y desarrollo imperial. Durante cinco años de navegación por el Pacífico y las costas americanas, la expedición reunió un volumen ingente de datos astronómicos, hidrográficos, botánicos, zoológicos y etnológicos.
Sin embargo, tras la vuelta a la Península, las diferencias políticas provocaron el arresto de Malaspina y la paralización del proyecto, y sus informes y mapas quedaron archivados durante más de un siglo. Barrado subrayó que, pese al esfuerzo invertido, “el impacto que tuvo esta expedición fue limitado y tardío”, y concluyó que “es un mal de la ciencia española no publicar ni difundir de forma adecuada sus resultados y estudios”, llamando a las nuevas generaciones a no repetir ese error en el ecosistema aeroespacial del siglo XXI.
En el diálogo con astronautas moderado por Miguel Belló, excomisionado del PERTE Aeroespacial, participaron Pedro Duque (HISPASAT), Miguel López Alegría (Axiom Space), Pablo Álvarez (ESA, en formación, por videoconferencia) y Sara García (ESA). Sobre la parte más dura del entrenamiento, García señaló la cantidad de conocimientos que hay que absorber “en un periodo de tiempo bastante corto”, mientras que Álvarez añadió los simulacros de seguridad en Houston y la necesidad de “enfrentarte a cosas por primera vez”, ya que por mucho que uno se prepare en la Tierra, “el día que estás ahí de verdad va a ser la primera vez”.
Sobre la notoriedad pública, López Alegría explicó que en Houston, donde “tus vecinos son astronautas”, el reconocimiento pasa casi desapercibido, mientras que en España, con uno o dos astronautas por generación, la exposición es mucho mayor: “yo estaba más famosa en España que en Estados Unidos”, resumió. Sara García, preguntada por cómo acercar la vocación aeroespacial a las niñas, destacó experiencias en las que ellas mismas diseñaban aplicaciones para resolver problemas cotidianos que observaban, como la soledad de las personas mayores, y defendió conocer “las historias” de quienes se dedican a estas profesiones, más allá de los nombres.
Agenda 2030 en el agitado presente: perspectivas, debates y escenarios futuros
El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, abrió el curso alertando del auge de “un extraordinario dispositivo político y cultural” que inclina la esfera pública hacia posiciones que eliminan cualquier incentivo para valorar las decisiones desde sus consecuencias. Frente a la confianza en que “la evidencia se abrirá paso” y “acabará aplastando al negacionismo”, constató que “no funciona así”, como demuestran la persistencia de posturas negacionistas ante la crisis climática o la proliferación de conflictos e injusticias, poniendo como ejemplo la situación que vive el país con los incendios en la zona de Valencia.
Bustinduy explicó que ese dispositivo transforma cualquier realidad en “un relato poderoso” que identifica un responsable o un chivo expiatorio, y que la Agenda 2030 se ha convertido, dentro de ese mecanismo, en “el villano perfecto, el chivo expiatorio perfecto”, al que se atribuye una responsabilidad inmediata en un tiempo de incertidumbre y ansiedad, alimentado por teorías de conspiración de las élites.
Citando “El ocaso de los ídolos” de Nietzsche, el ministro señaló que algunos de los principios que las democracias liberales daban por incuestionables ---como la idea de que la política depende de una conversación pública racional en la que se confrontan argumentos y “gana el mejor”--- se han resquebrajado, y que lo que hoy pesa en las relaciones internacionales y los conflictos militares es “la fuerza pura”, dejando abierta la pregunta de qué hacer frente a ese diagnóstico.
Cuatro cursos, cuatro disciplinas distintas, coincidieron en un mismo ejercicio: identificar los sesgos, los relatos y los silencios que se esconden detrás de un algoritmo, un personaje literario, una expedición científica o una agenda política. Frente a la tentación de aceptar los datos, las historias y los discursos tal como se presentan, las aulas de El Escorial reivindicaron la mirada crítica como herramienta imprescindible para entender el presente.
Gabinete de Comunicación Cursos de Verano
Universidad Complutense de Madrid
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