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Cuidar, jugar y consumir en la era digital: los Cursos de Verano Complutense radiografían los nuevos retos de una sociedad hiperconectada

 

  • El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, reclamó un nuevo contrato social que sitúe los cuidados como un derecho universal de ciudadanía, condición indispensable para la redistribución de la renta, la riqueza, el tiempo y el poder.

 

  • El diseño de videojuegos como Monopoly Go recurre a una arquitectura de recompensas que estimula la dopamina cada 3 y 8 segundos, según el experto Michael Santorum, quien alertó de que estos mecanismos pueden “hackear” el cerebro hasta niveles de adicción.

 

  • Frente al avance de la inteligencia artificial, la catedrática Sara Robles Ávila defendió que el docente, junto al médico, seguirá siendo una de las dos profesiones insustituibles, porque la IA no logra diseñar secuencias didácticas coherentes.

 

San Lorenzo de El Escorial, 20 de julio de 2026.

En el comienzo de la última semana de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) cinco encuentros simultáneos han compuesto un mismo diagnóstico: la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad para cuidarnos, consumir con garantías, jugar sin ser manipulados, enseñar sin perder lo humano y enfermar sin dejar de ser escuchados. Desde la política social hasta el diseño de videojuegos, pasando por la protección del consumidor, la medicina narrativa y la enseñanza de idiomas, las aulas han coincidido en una misma pregunta: ¿quién pone los límites cuando la inteligencia artificial y las plataformas digitales moldean nuestras decisiones, nuestro cuerpo y nuestro tiempo?.

 

Reimaginar el bienestar. Políticas sociales para un nuevo contrato social

En la inauguración del curso "Reimaginar el bienestar. Políticas sociales para un nuevo contrato social", el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, defendió que los sistemas de protección social heredados del siglo XX, pensados en torno al empleo y al proceso productivo, ya no bastan. "Estamos ante un planteamiento radicalmente diferente, que no es gradualista, que no es incremental", advirtió, reclamando una concepción de la vida social organizada en torno a los cuidados como expresión de derechos universales de ciudadanía, y no como respuesta coyuntural a la vulnerabilidad.

Para el ministro, este nuevo enfoque es la única respuesta posible a la intersección de tres crisis: la climática, que golpea a los estratos más vulnerables; la geopolítica, marcada por un prisma securitario de suma cero; y la de la desigualdad social. Y planteó una condición ineludible: "la redistribución de la renta, de la riqueza, del tiempo y del poder, que es la base desde hace 200 años del pensamiento democrático."

 

Cuerpos narrados: género, enfermedad, cuidados y conciencia sanitaria

En el curso "Cuerpos narrados: género, enfermedad, cuidados y conciencia sanitaria", dirigido por la catedrática Isabel Durán Giménez-Rico, el profesor Francisco Cortés Vieco, secretario del curso, denunció el sesgo del modelo biomédico tradicional y el olvido de la dimensión humana en la medicina actual. "La enfermedad no es solo una condición biomédica, sino también una experiencia que transforma la vida de la persona que la padece", señaló.

Cortés vinculó esta carencia de escucha activa con estructuras de poder que determinan "qué cuerpos reciben atención y qué cuerpos no, qué sufrimientos son reconocidos y qué voces son silenciadas". Frente a la hegemonía del discurso técnico, reivindicó las Humanidades Médicas Críticas y la medicina narrativa impulsada por autoras como Rita Charon: "Estamos absolutamente comprometidos en consolidar el relato del paciente como una fuente legítima de saber."

 

Los nuevos desafíos del consumo: actuación de las autoridades para proteger a la ciudadanía

En "Los nuevos desafíos del consumo: actuación de las autoridades para proteger a la ciudadanía", el director general de Consumo, Daniel Arribas, subrayó que la protección del consumidor debe actualizarse para "aterrizar los derechos" de la ciudadanía en un mundo digital y globalizado. Recalcó que estas políticas, aunque menos visibles que los grandes datos macroeconómicos, son "lo tangencial", lo que afecta directamente el día a día de la ciudadanía.

Por su parte, José Manuel Argilés Martín, consejero de Consumo en la Representación Permanente de España ante la Unión Europea, situó la confianza como idea clave del debate: "¿Cómo garantizamos que los consumidores puedan confiar en el sistema en su conjunto (...) también en las empresas y en los productos que están comprando en ese mundo digital?" Argilés adelantó tres iniciativas europeas que se debatirán tras el verano: el Reglamento Europeo de Productos, el Reglamento de Equidad Digital y la revisión del Reglamento de Cooperación en materia de protección de los consumidores.

 

Diseño de videojuegos centrado en el usuario

En "Diseño de videojuegos centrado en el usuario", el game narrative director Michael Santorum desgranó la mecánica de recompensa que sostiene títulos como Monopoly Go: una densidad de estímulos que dispara la dopamina cada 3 y 8 segundos, una densidad de interacción de entre 20 y 30 segundos, y decisiones relevantes cada 1 y 3 minutos. "Nuestro propio cerebro nos está diciendo: eso que haces mola, hazlo otra vez", explicó, comparando la imagen cerebral de una persona motivada con la de "un cerebro enfermo y adicto".

Santorum recordó que la cuantificación de la atención humana no es nueva: "desde 1920 (...) empezaron a cuantificarnos. Y ahora tienen el poder": el teléfono móvil que llevamos encima todo el rato.

Durante la mesa redonda sobre ética y experiencia de usuario realizada al final de la tarde, los participantes incidieron en la responsabilidad de la industria para diseñar videojuegos que protejan especialmente a los menores. El debate abordó el funcionamiento del sistema de clasificación PEGI y la necesidad de que los desarrolladores incorporen desde las primeras fases del diseño criterios que limiten mecánicas potencialmente perjudiciales, como las vinculadas a la monetización o a la presión para mantener al jugador conectado. Asimismo, se puso sobre la mesa el ejemplo de países como los Países Bajos, donde las loot boxes están prohibidas, como muestra de que la regulación puede condicionar el diseño de los videojuegos y fomentar experiencias más seguras para los usuarios más jóvenes.

 

Creatividad, inmersión digital y ELE

En el curso "Creatividad, inmersión digital y ELE", la catedrática Sara Robles Ávila, decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga, planteó los límites de la inteligencia artificial en la enseñanza de español como lengua extranjera. "Una actividad (...) que nos presta la IA me puede servir, pero creo que no es capaz de hacer secuencias didácticas coherentes para cumplir un objetivo didáctico determinado", explicó.

Para Robles Ávila, solo hay dos profesiones donde el ser humano nunca dejará de tener un papel preponderante: la medicina y la docencia. Alertó, además, sobre la "superproducción de materiales" digitales, que puede generar la falsa sensación de que "está todo hecho" cuando, en realidad, el criterio para seleccionar y secuenciar esos recursos sigue siendo insustituible.

Cinco cursos, cinco miradas, un mismo hilo conductor: la tecnología —ya sea en forma de inteligencia artificial, plataformas de consumo digital o mecánicas de videojuego— avanza más deprisa que las instituciones y los criterios éticos llamados a regularla. Frente a ese vértigo, las aulas de El Escorial coincidieron en reivindicar lo que las máquinas todavía no logran sustituir: el cuidado, la escucha, la confianza y el criterio humano.

 

 

VERSIÓN (PDF)

 

Gabinete de Comunicación Cursos de Verano

Universidad Complutense de Madrid

Teléfono: 658 916 606 / E-mail: com.fundacion@ucm.es

cursosdeverano.ucm.es