Un modelo matemático revela cómo el viento y el brezo generan patrones en las montañas de Escocia
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Un equipo internacional de investigadores, entre los que se encuentra la profesora del departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución de la Universidad Complutense, Ángeles G. Mayor, ha analizado cómo el viento no solo azota las montañas de Escocia, sino también organiza su paisaje
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El estudio muestra cómo las ráfagas constantes, entre las más intensas de Europa, erosionan el suelo y obligan al brezo a crecer en franjas ordenadas, un sorprendente ejemplo de cómo la naturaleza se adapta a condiciones extremas
Madrid, 22 de enero de 2026.- Las laderas de algunas montañas escocesas presentan un aspecto sorprendente: franjas paralelas de vegetación verde alternan con bandas de suelo desnudo, creando un paisaje a rayas que recuerda a patrones más propios de regiones desérticas. Sin embargo, Escocia dista mucho de ser un territorio árido. ¿Por qué, entonces, la vegetación no crece de forma uniforme?
El nuevo estudio aporta una explicación a este enigma natural, revelando cómo la interacción entre el viento, el suelo y el brezo da lugar a estos llamativos patrones espaciales. Observaciones de campo ya habían mostrado que las bandas de vegetación, de aproximadamente un metro de anchura, no son estáticas: se desplazan lentamente, avanzando alrededor de un centímetro al año en la dirección de los vientos dominantes. Hasta ahora, el mecanismo responsable de este movimiento seguía sin estar claro.
Mediante un modelo matemático, los autores del trabajo demuestran que el viento desempeña un papel clave. En estas zonas, consideradas entre las más ventosas de Europa, las ráfagas constantes erosionan el suelo y ejercen un efecto abrasivo que dificulta el crecimiento de la vegetación en el lado expuesto al viento, conocido como barlovento. Al mismo tiempo, el brezo actúa como un auténtico estabilizador del terreno: sus raíces fijan el suelo y su follaje protege del viento a las plantas vecinas situadas a sotavento.
Esta combinación de erosión y protección genera una dinámica natural que, con el tiempo, organiza la vegetación en franjas periódicas. El modelo muestra además que estos patrones pueden surgir incluso en terrenos inicialmente planos, siempre que el viento supere una velocidad mínima. Si el viento es demasiado débil, las franjas no se forman; si es excesivamente fuerte, la vegetación no logra sobrevivir. A mayor intensidad del viento, más rápido se desplazan las bandas de brezal.
Los resultados –publicados en Journal of Ecology- confirman que el brezo actúa como un auténtico “ingeniero del ecosistema”, capaz de modificar su entorno físico para resistir condiciones extremas. Más allá de su indudable atractivo visual, estas formaciones ofrecen una valiosa oportunidad para comprender cómo los ecosistemas responden a factores climáticos intensos. Este conocimiento podría ser clave para anticipar cómo los paisajes reaccionarán ante posibles cambios en los regímenes de viento asociados al cambio climático.
Picture of heather stripes in Bynack More, Cairngorms, Scotland, September 2023
Referencia: , , , & (2025). Surviving the winds through pattern formation: Mathematical modelling of heather stripes in Scotland. Journal of Ecology, 113, 3510–3521. https://doi.org/10.1111/1365-2745.70170
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