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Investigadores de la Complutense desvelan la existencia de un emparentamiento genético prehistórico entre Amerindios y Polinesios

27 NOV 2018 - 13:30 CET

El estudio, que ha analizado los genes HLA o de trasplante de ambas poblaciones, ha sido publicado en la revista Human Inmunology

El grupo de investigación complutense dirigido por los profesores Antonio Arnaiz Villena y Manuel Martin Villa ha investigado en los últimos años las relaciones genéticas de los amerindios con los habitantes de las islas del Océano Pacífico. Se ha estudiado las aisladas poblaciones de los primeros habitantes de América (amerindios) como Wiwa o Arsario, Chimila y Wayu del norte de América del Sur y sobre todo la población más antigua cercana a Tiwanaku, en el Lago Titikaka: los Uros. La conclusión a la que se ha llegado es que existe un emparentamiento genético claro entre los amerindios y los isleños del Océano Pacífico, según los genes HLA o genes de trasplante. El estudio ha sido publicado en la revista online Human Inmunology.

Los Uros se diferencian de otros amerindios en que tienen una piel muy oscura y sus cráneos son dolicocéfalos, viven en islas flotantes de juncos locales ("totora") sobre las aguas del lago Titikaka. Por tanto, fenotípicamente son más parecidos a africanos y a polinesios. Existe la posibilidad de que hayan venido de Polinesia o se hayan cruzado con ellos, genética y culturalmente en tiempos prehistóricos, esto es apoyado también por el hallazgo del cráneo completo más antiguo de América en Brasil, que es de una mujer negra dolicocéfala, que es conocida en el argot científico como "Luzia" y que desgraciadamente ha ardido en los últimos meses en el Museo de Río de Janeiro.

Por ello el intercambio, incluso bidireccional de gentes y culturas entre América y el Océano Pacífico es muy posible y pone en duda la postulada única entrada prehistórica a América de gente asiática por Alaska. Además, los yacimientos de actividad humana más antiguos de América estaban muy al Sur (Chile, Brasil), aunque recientemente se ha encontrado otro sitio arqueológico aún más antiguo en California, de hace unos 130.000 años.

En el año 1947 el noruego Thor Heyerdahl comenzó una expedición desde el Puerto del Callao (Perú) para demostrar que en una primitiva balsa de juncos era posible alcanzar las islas de la Polinesia desde la costa de América del Sur. Se relacionó las estatuas gigantes de la Isla de Pascua, situada en el océano a 3.000 km de la costa con las estatuas colosales muy similares existentes en Tiwanaku, a 4.000 metros de altura en los alrededores del Lago Titikaka (Bolivia, Perú). Esta semejanza cultural única, además de la existencia prehistórica de calabazas y batatas (una patata dulce) en la Isla de Pascua, ambas procedentes de América, confirmó el posible contacto de amerindios y polinesios de la Isla de Pascua desde muy antiguo.

Referencia:

A. Arnaiz-Villena, J. Palacios-Grüber, I. Juarez, A. Lopez-Nares, J. Nieto, C. Campos, et al., HLA in Uros from Peru Titikaka Lake: Tiwanaku, Easter and Pacific Islanders.  (2018 in press). Online: https://doi.org/10.1016/j.humimm.2018.10.012

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