Madrid eligió a Benito: así fue el quinto concierto de Bad Bunny
8 sep 2026 - 09:34 CET
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MIHAELA DONCHEVA |
“Madrid, esto de aquí, esta noche, no quiero que sea algo que olviden. Quiero vivir un momento único con ustedes. Ya hemos tirado muchas fotos, ya hemos grabado muchos vídeos, y DtMF también va de tirar fotos, pero con el corazón. Les quiero pedir que guarden ahora todos los móviles, que se olviden de todo lo que está fuera de este estadio y que disfruten de esto y de cada cosa pequeña de la vida”.
¿Ver al Papa o ver a Papi? Esta fue la gran pregunta que marcó el fin de semana del quinto concierto de Bad Bunny en la capital española.
La mañana del 6 de junio, miles de personas se dirigían a Madrid para asistir al evento del año –e incluso de la década–: la visita del papa León XIV. Calles cortadas, transporte limitado y una multitud ansiosa por recibir la bendición de Su Santidad.
Pero, al otro lado de la ciudad, también estaba ocurriendo algo histórico.
Famosos, influencers, jóvenes, parejas y fans llegados de distintos rincones del mundo se reunían en el Riyadh Air Metropolitano desde primera hora de la tarde para vivir –algunos por segunda o tercera vez– una experiencia que recuerda por qué merece la pena estar vivo.
Con el sol abrasando Madrid, los asistentes esperaban pacientemente la apertura de las puertas. Las colas crecían a medida que avanzaban los minutos, mientras grupos de amigos, familias enteras y algún que otro lobo solitario –como quien firma estas líneas– compartían la emoción previa a una de las citas musicales más importantes de 2026.
Las conversaciones se repetían por todo el estadio: ¿quién sería el invitado especial de la noche? ¿Cuál sería la canción exclusiva? Entre bromas y teorías imposibles también se escuchaban frases como: “Ojalá me suba a la casita” o “¿Te imaginas que aparezca el Papa como guest star?”.
Cuando llegó la hora del concierto, todo el mundo llevaba su camarita de luz repartida por la organización. Las pantallas se encendieron y, como si fuese una oración colectiva, el Metropolitano recitó al unísono la intro de “LA MuDANZA”, el tema elegido para abrir la noche. Vestido con su traje blanco y con sus inseparables gafas de sol, Bad Bunny hizo su entrada triunfal ante un estadio que temblaba bajo los gritos de los fans. La euforia era tal que, por momentos, resultaba imposible escuchar la voz del propio Benito.
Los primeros temas que sonaron fueron “Callaíta”, “PIToRRO DE COCO” y “WELTiTA”, entre otros, culminando la primera parte del concierto con “NUEVAYoL” y con la que empezaron los fuegos artificiales y los bailarines.
Tras un breve descanso, y con la frase “Tití me preguntó si tengo muchas novias”, el puertorriqueño aparecía en la emblemática casita situada en mitad del estadio. Con un outfit más cómodo para el perreo (sudadera, gorra, gafas de sol, shorts y mascando chicle), repasó algunos de los grandes éxitos de su carrera, como “VeLDÁ”, “Si Veo a Tu Mamá”, “Neverita” y “Bichiyal”.
Entonces llegó uno de los momentos más esperados por el público: la canción exclusiva de la noche y, por supuesto, la aparición del invitado sorpresa.
Los primeros acordes de “Coco Chanel” bastaron para desatar la locura colectiva. Eladio Carrión apareció sobre el escenario y el estadio explotó. Juntos interpretaron también “Kemba Walker” y “THUNDER Y LIGHTNING”, antes de que el rapero puertorriqueño se despidiera entre aplausos.
La celebración continuó con “CAFé CON RON” y “Ábreme Paso”, acompañadas por Los Pleneros de la Cresta. Entre bailes, coros y banderas ondeando en la pista, el Conejo Malo volvió a rendir homenaje a su tierra, gritando que todos somos puertorriqueños.
Para la tercera parte del concierto, de vuelta al escenario principal, rodeado de luces y fuegos artificiales, Bad Bunny apareció con su emblemático gorro de pelo y sus gafas de sol. Sonaron “Ojitos lindos”, “La canción”, “KLOuFRENS”, “DÁKITI”, “Yonaguni” y “El
Apagón”.
El desenlace quedó reservado para “DtMF”, la canción que da nombre al último disco del artista, y que resume a la perfección el espíritu de esta gira. Antes de interpretarla, Bad
Bunny invitó a todo el público a guardar los móviles, olvidarse de todo lo que estaba fuera del estadio y a disfrutar de esas cosas pequeñas que nos rodean porque son las más importantes.
Para cerrar una noche que ya forma parte de la memoria colectiva de sus seguidores, Benito interpretó “EoO”, poniendo el broche final a más de dos horas de música, emoción y celebración.
Una noche verdaderamente inolvidable, llena de emociones, amor y orgullo por los orígenes. Una fiesta que reivindicó no solo el valor cultural de Puerto Rico, sino también la fuerza de toda Latinoamérica. Madrid se rindió una vez más ante Benito Martínez Ocasio. Y, después de lo vivido, solo queda una petición: que vuelva pronto para recordarnos, una vez más cómo se disfruta la vida.
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