Los adolescentes más vulnerables a iniciarse en el consumo de alcohol presentan anomalías en la organización de las redes funcionales del cerebro

 

 

 

  • Se trata del primer estudio en mostrar anomalías, previas al consumo de alcohol, en las redes funcionales electrofisiológicas y perfiles más altos de conducta disejecutiva e impulsividad en adolescentes que dos años más tarde se convirtieron en bebedores intensivos

     
  • La investigación, publicada en la revista “Drug and Alcohol Dependence”, se ha llevado a cabo en el Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Computacional de la Complutense y UPM, en colaboración con el departamento de Psicobiología de la Facultad de Educación de la UCM

     
  • La identificación de estos perfiles de riesgo es fundamental en el desarrollo de eficientes programas de prevención e intervención sobre el consumo adolescente

Madrid, 2 de diciembre de 2020.- El consumo intensivo de alcohol es un hábito cada vez más extendido entre la población adolescente, teniendo su inicio entorno a los 14 años. Este se caracteriza por la ingesta de grandes cantidades de alcohol en cortos periodos de tiempo, cuya práctica continuada conlleva alteraciones en la integridad funcional y anatómica del cerebro.

Sin embargo, ¿existen diferencias neurobiológicas que predispongan a ciertos adolescentes a ser más vulnerables a iniciarse en el consumo intensivo de alcohol? Para dar respuesta a esta pregunta, los investigadores complutenses llevaron a cabo un estudio longitudinal de dos años con la colaboración de 67 adolescentes de 14 años, sin historial de consumo de alcohol previo. Se les realizó una medición de la actividad cerebral durante una tarea de control de la inhibición mediante magnetoencefalografía, así como una evaluación de rasgos psicológicos de impulsividad y conducta disejecutiva.

La concepción actual del funcionamiento cerebral es entendida a través del estudio de su conectividad funcional (FC), es decir, diferentes regiones cerebrales trabajan de forma sincronizada para realizar distintas funciones cognitivas, formando redes funcionales. Bajo este marco, se investigaron las anomalías en las redes funcionales de aquellos adolescentes que se iniciaron en el consumo de alcohol dos años después, así como la relación de estas anomalías con sus distintos perfiles psicológicos.

Los principales hallazgos mostraron que aquellos adolescentes que consumían de forma más intensiva presentaban anomalías en los perfiles de conectividad funcional previos al inicio del consumo. Estas anomalías se localizaron principalmente en las redes funcionales responsables del control inhibitorio conductual, estando relacionadas con mayores niveles de impulsividad y conducta disejecutiva.

Estos resultados reflejan posibles anomalías neurobiológicas previas al inicio en el consumo, potencialmente derivadas de diferencias en curso neuromadurativo adolescente o factores genotípicos de vulnerabilidad. La identificación de estos perfiles de riesgo es un paso esencial en el desarrollo de eficientes programas de prevención e intervención en el consumo adolescente.

Autores de la investigación:

Luis F. Antón-Toro, Ricardo Bruña, Isabel Suarez-Méndez, Ángeles Correas, Luis Miguel García-Moreno, Fernando Maestú.

Contacto: Luisfernando.anton@ctb.upm.es

Doi: https://doi.org/10.1016/j.drugalcdep.2020.108401

 

Representación de las regiones cerebrales con anomalías en su conectividad funcional previas al consumo. (imagen no publicada)

 

 

Investigadores del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Computacional de la Universidad Complutense de Madrid

 

 

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