Procesos y Recursos Geológicos

Curso 2013/2014. Estudios de Máster.

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Presentación

El Máster “Procesos y Recursos Geológicos” da respuesta a una demanda científica y social creciente de investigadores y profesionales en el campo de la prospección de geo-recursos (petróleo, gas, metales, etc.), desde el enfoque más actual del conocimiento en el ámbito de los procesos geológicos y la dinámica terrestre. La sociedad global es en la actualidad (y lo seguirá siendo a medio y largo plazo) fuertemente dependiente de los recursos no renovables, tanto energéticos como minerales. Esta demanda enorme y creciente implica avanzar en el conocimiento fundamental de los procesos geológicos y en la aplicación de técnicas cada vez más sofisticadas en el campo exploratorio, todo ello en el marco de un desarrollo sostenible.  

El máster propuesto es académico-científico orientado a la formación de académicos o investigadores, aunque dados los contenidos con una importante componente aplicada y profesional.

Los alumnos que superen el Máster (materias formativas y Proyecto Fin de Máster), tendrán conocimientos teóricos y prácticos avanzados sobre procesos y recursos geológicos que podrán aplicar como profesionales o investigadores en campos afines.

Este Máster también proporcionará los conocimientos y destrezas suficientes para que el alumno continúe con los trabajos de investigación conducentes a la  realización de su Tesis Doctoral, dentro de las líneas de investigación marcadas por el Máster y desarrolladas por los profesores e investigadores que participarán en el mismo.

 

Sobre la importancia de la temática del Máster

 

La geología no nació estrictamente como una rama más de la historia natural sino más bien como una ciencia con cierto carácter aplicado. Que duda cabe que hubo muchos naturalistas con intereses geológicos, pero el verdadero impulso vendría por otro lado. Hacia finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, las necesidades de carbón de la revolución industrial requerían de un conocimiento cada vez más preciso de los territorios, a fin de poder localizar con una cierta probabilidad de éxito los recursos de carbón y metales tan necesarios en ese momento. Es así que surge el “mapa geológico”, como sistema de información avanzada que permite un cierto grado de predictibilidad sobre “el donde” pueden encontrarse los recursos energéticos y metalíferos. Por otra parte, a medida que se iban  entendiendo los “procesos geológicos internos y externos del planeta” (erosión, sedimentación, formación de montañas y cuencas, magmatismo, metamorfismo, etc.) que podían culminar en la formación de un recurso energético o metalífero, esa predictibilidad exploratoria fue creciendo en eficiencia.

Así, el “Máster en Procesos y Recursos Geológicos” recoge los conocimientos sobre estas materias y los proyecta hacia el siglo XXI, con vistas hacia una población mundial en ascenso y tasas de crecimiento económico notables en algunos países (principalmente China, India, Brasil) que hacen que como nunca, los conocimientos sobre exploración de recursos minerales y energéticos estén al día, ya que la demanda de estas materias primas está creciendo casi exponencialmente.

Todas las sociedades modernas dependen de la explotación de los recursos naturales, sean estos renovables (p.ej., bosques, pesquerías, ganadería) o no renovables (p.ej., petróleo, gas o metales). Obtenemos la mayor parte de nuestra energía a partir del petróleo, gas y carbón, y prácticamente todas nuestras herramientas, máquinas y vehículos (terrestres, marítimos o aéreos), están construidos a partir de metales, polímeros derivados del petróleo, etc. Así, las economías mundiales dependen fuertemente de los recursos energéticos (petróleo, gas, carbón) y minerales (metales, minerales). Esta dependencia puede ser de dos maneras, bien porque el recurso natural está dirigido a la exportación (países productores de hidrocarburos) o a su uso industrial (países importadores de hidrocarburos). En el caso de los recursos energéticos, no podríamos enfatizar más su importancia en la sociedad, no solo como combustible para propulsar los diversos tipos de maquinarias en el mundo moderno, sino que además como producto clave en el tema de la calefacción de los hogares y otros espacios cerrados. En lo que se refiere a metales, pensemos por un instante que ocurriría si (por ejemplo) retiráramos el cobre de nuestras vidas: no hay transmisión de la electricidad, no hay ADSL, los vehículos no se mueven porque no hay forma de transmitir la electricidad dentro de ellos, etc. Y esto no abarca tan solo el presente, ya que siguiendo el ejemplo, el cobre es un metal que se inserta de pleno dentro las energías renovables, a través justamente de la conducción de electricidad, solo que esta vez, a partir de fuentes “limpias”. Sin embargo, aun resta mucho tiempo para que las energías “alternativas” (solar, eólica) se transformen en energías “económicamente viables”. Hoy disponemos en España y Europa de gigantescos parques eólicos, y los huertos solares (parques fotovoltaicos) han crecido por doquier en toda España. Sin embargo, se trata de fuentes de energía fuertemente subvencionadas, inasumibles económicamente por la población del país si no coexistieran con fuentes clásicas (centrales térmicas e hidroeléctricas). No tratamos aquí las centrales nucleares por la complejidad del tema, que entra más en el ámbito de política contingente de corto plazo que de la toma de decisiones estratégicas. Solo destacar que el combustible utilizado por estas es de origen mineral.

De cualquier manera, es tal la importancia global de los procesos geológicos, recursos energéticos y recursos minerales que solo el Journal Citation Reports en su catergoría Geosciences Multidisciplinary tiene más de 150 títulos de revistas internacionales sobre estas materias.

Por otra parte, habitamos un mundo de recursos “finitos”, donde “sostenibilidad” es aquí el concepto clave. Así, este Máster en Procesos y Recursos Geológicos va más allá de otros intentos en estas materias, ya que añade en su docencia el tema de la “sostenibilidad”. En este sentido, si hablamos de desarrollo sostenible, esto implica que tiene que existir un cierto balance entre lo que extraemos y lo que consumimos, y por supuesto, en lo que quedará para las futuras generaciones. Resulta evidente que una vez que un yacimiento de hidrocarburos o metales se ha explotado hasta su agotamiento, las futuras generaciones no tienen la opción de extraer nada de ahí nuevamente. Por esta razón, la extracción de recursos no renovables no puede ser clasificada como parte del desarrollo sostenible en un sentido estricto del término. Sin embargo, la actividad extractiva sí puede (y debe) aspirar a la “compatibilidad” con un desarrollo sostenible sensu lato. Esta compatibilidad puede ser definida de la siguiente manera:

Mediante la explotación de un recurso no renovable de tal manera que genere beneficios a largo plazo (ambientales sociales económicos) que igualen o superen los valores que existían antes de la explotación.

 

Especialización frente a los desafíos de la exploración en el siglo XXI

 

El que un recurso sea “no renovable”, y se agote en un lugar específico, no significa que no podamos encontrar nuevas reservas de ese recurso en otros zonas. Por ejemplo, la obra Los Límites del Crecimiento (1972) indicaba que el petróleo se acabaría hacia fines del siglo XX. Esto no fue así debido a que durante el último cuarto del siglo se realizaron prospecciones geológicas en diversos lugares del mundo que permitieron aumentar las reservas de hidrocarburos. Lo mismo fue aplicable al caso de las materias primas minerales.

Sin embargo, la exploración de recursos energéticos y minerales se ha tornado cada vez más compleja porque lo que antaño se encontraba cerca de la superficie hoy ya es conocido. Así, los recursos que se exploran hoy en día son de escasa accesibilidad (p.ej. petróleo o gas en las plataformas continentales), para los cuales hay que utilizar las más modernas tecnologías de exploración sumadas a un conocimiento cada vez más riguroso sobre cómo operan los procesos geológicos.

La necesidad de encontrar nuevos recursos está perfectamente reflejada en la estadísticas de proyección que sugieren un incremento en el consumo de energía en los países industrializados (OECD) en el período 2007-2035 del orden de un 14%, mientras que en los países en desarrollo (no-OECD) ese crecimiento podría ser explosivo hasta un 84% (US Energy Information Administration, 2010)*. Por su parte el mismo estudio sugiere un aumento del 30% en el consumo global de petróleo y otros combustibles líquidos no convencionales, desde 84,8 millones de barriles por día (2007) a unos 110,6 millones de barriles por día (2035). Si queremos satisfacer esta demanda, nuevos recursos de petróleo y/o gas (más cobre para el transporte de electricidad) deberán ser encontrados en los años venideros.

*: US Energy Information Administration, 2010. International Energy Outlook 2010 – Highlights. http://www.eia.doe.gov/oiaf/ieo/highlights.html

 

Una proyección del crecimiento de consumo

de energía para el período 2007-2035.

Ordenada: datos en cuatrillones de Btu.

US Energy Information Administration (2010).

 

La búsqueda del equilibrio docente y formativo para el alumno

 

Este Máster se sustenta de manera equilibrada en cinco principios básicos:

 

  1. Desarrollo de sólidos conocimientos geológicos sobre procesos. Procesos de deformación frágil y dúctil, Génesis y evolución de Cuencas sedimentarias, Dinámica del relleno sedimentario, Procesos Diagenéticos, Magmatismo y Metamorfismo, Procesos Mineralizadores, etc.
  2. Enseñanza de las últimas técnicas de trabajo: estudios geoquímicos, estudios microquímicos de la fase mineral, inclusiones fluidas, geocronología isotópica, análisis de imágenes espectrales, técnicas de análisis del subsuelo, geología estructural avanzada, modelos 3D de reservorios, etc.
  3. Equilibrio teoría-práctica. Sólidas clases de teoría, prácticas de gabinete o laboratorio coordinadas con la teoría, prácticas de campo para la aplicación de los conocimientos adquiridos.
  4. Carácter multidimensional de la investigación geológica, desde la escala regional (imágenes satelitales, análisis litosférico) a la microscópica (TEM y SEM).
  5. El gran desafío actual, la contextualización socioeconómica del entorno que rodea la exploración y extracción de recursos, a través del estudio de casos de sostenibilidad de las actividades extractivas en distintas regiones del mundo.