Diplomáticos en acción

En 1955, el historiador Garrett Mattingly publicó su clásica obra Renaissance Diplomacy. En ella, planteaba el paradigma clásico de la historia de la diplomacia: que sus orígenes se encontraban en la Italia del siglo XV, especialmente tras la Liga itálica de mitad de siglo, cuando se creó un nueva organización diplomática. Entre las características más destacadas de este sistema figuraban el intercambio regular de representantes diplomáticos, la consolidación de la diplomacia como asunto permanente de Estado, la creación de cancillerías y archivos específicos y, sobre todo, la aparición de embajadores residentes.

Habitualmente de extracción nobiliaria, el diplomático se veía obligado a conservar el equilibrio entre la corte de recepción y mantener viva la lealtad con su soberano. El embajador, como representante de un príncipe extranjero, debía tener un comportamiento digno y un nivel de vida acorde a su estatus, lo que les obligaba a dispensar importantes sumas de dinero en gastos de representación de la embajada. Las instrucciones a los embajadores, la correspondencia y las cuentas de la misión son las principales fuentes con las que contamos para analizar sus figuras.

Aunque los embajadores residentes se convirtieron poco a poco en la piedra angular del nuevo sistema, las embajadas extraordinarias y de corta duración siguieron siendo importantes, especialmente en funciones ceremoniales y de negociación. En este sentido, persistió un modelo diplomático de doble vía. A pesar de que la historiografía reciente ha puesto en cuestión el modelo de Mattingly al destacar la complejidad de actores que formaban parte del universo diplomático, en esta sección nos centramos concretamente en los agentes oficiales o estatales, embajadores ordinarios y extraordinarios que desarrollaron sus actividades como representantes de la soberanía de un príncipe en otra corte.

BEATRIZ ÁLVAREZ GARCÍA



Historia de la diplomacia española, de Miguel Ángel Ochoa Brun. Madrid: Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, 1995-2017.

BUCM (Biblioteca de Geografía e Historia): D327(46)BIBest-07

BEATRIZ ÁLVAREZ GARCÍA

El diplomático e historiador Miguel Ángel Ochoa Brun emprendió hace unas décadas una de las tareas más ambiciosas de la reciente historiografía española: reconstruir de forma sintética la historia de la diplomacia española a través de sus diferentes embajadas, procedentes de cualquiera de los reinos hispánicos. Publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores dentro de la Biblioteca Diplomática Española, a lo largo de trece volúmenes que comienzan en la Edad Media y finalizan en el siglo XX, este documentadísimo corpus recorre las misiones diplomáticas españolas en países europeos y extraeuropeos. A ello se le suma un apéndice final en un volumen independiente de más de 300 páginas que recoge una lista cronológica de representantes desde la Alta Edad Media hasta el año 2000. Seis de los tomos se dedican a la diplomacia de la Edad Moderna, desde la época de los Reyes Católicos (volumen 4) hasta el siglo de la Ilustración (volumen 9), con dos de ellos dedicados al siglo XVI (La diplomacia de Carlos V [volumen 5] y La diplomacia de Felipe II [volumen 6]) y dos dedicados al siglo XVII (La Edad Barroca I y La Edad Barroca II [volúmenes 7 y 8 respectivamente]). En su conjunto, estos seis volúmenes dedicados a la Edad Moderna se extienden más de 3000 páginas que cubren el nacimiento de la diplomacia moderna y las vicisitudes de los diferentes embajadores españoles ordinarios y extraordinarios en lugares tales como Roma, el Sacro Imperio Romano Germánico, Venecia, Inglaterra, Francia, Suecia, Génova o el Imperio Otomano.

La gran virtud de estos volúmenes es su capacidad de proporcionar una visión sintética y global de la evolución de la diplomacia española. La obra se asienta sobre una sólida base documental que combina el análisis institucional y político con la prosopografía y que sitúa la diplomacia española en su contexto mundial y, muy especialmente, europeo. Todo ello permite sistematizar información de otra manera dispersa en multitud de estudios para proporcionar una visión de conjunto. Se trata, en definitiva, de una obra de referencia inexcusable para cualquiera que desee acercarse al mundo de la historia diplomática en cualquiera de sus épocas.

 

 

Los Medici y España: príncipes, embajadores y agentes en la Edad Moderna, de Paola Volpini. Madrid: Sílex, 2017.

BUCM (Biblioteca de Geografía e Historia): D929.52MEDvol

ALEJANDRO SELL MAESTRO

Una de las principales expertas actuales en historia de la diplomacia moderna y, de manera específica, en las relaciones diplomáticas entre las repúblicas del norte de Italia y la monarquía de España en los siglos XVI y XVII, Paola Volpini reúne en su volumen Los Medici y España una colección de ensayos ya publicados por separado entre 2005 y 2011 con el fin de ofrecer una revisión global de los lazos bilaterales entre Florencia y Madrid en el paso del siglo XVI al XVII. En línea con los presupuestos de la llamada New Diplomatic History y, en general, de la renovación en los estudios de historia diplomática que esta autora lleva décadas protagonizando, lo interesante de esta monografía es que Volpini parece enfatizar que los Medici, Grandes Duques de Toscana, debieron gran parte de su éxito en la conservación de unas relaciones cordiales con los Habsburgo madrileños a su hábil gestión y manejo de las informaciones que fueron recogidas por los integrantes de su cuerpo diplomático. Teniendo en cuenta que los vínculos entre ambas cortes no estaban pasando por su mejor momento a causa del viraje mediceo hacia la órbita francesa, mantener un conocimiento actualizado de lo que ocurría en Madrid, de los usos de su corte y del sistema de gobierno de la monarquía de España parecía adecuado para prevenir descuidos y tensiones y optimizar las misiones.

Especialmente interesante es el caso concreto de Orazio della Rena (1564-1630), al que Volpini dedica la segunda sección del volumen. Diplomático sienés al servicio de del Gran Duque Fernando I de Medici, mientras se desempeñaba como secretario de los sucesivos embajadores toscanos en Madrid entre 1590 y 1604, recopiló informaciones de naturaleza geopolítica y cortesana que plasmó en algunas obras corográficas como la Relazione dell’oro e argento che portò la flota dal Perù e Nuova Spagna (1594), el Compendio della vita di Filippo Secondo Re di Spagna (1600) o la Descrizione dell’America o vero Indie Occidentali (1604). Noticias como el carácter de Felipe II y Felipe III, del duque de Lerma y de otros consejeros, el funcionamiento de la etiqueta cortesana o las diversas dinámicas que se seguían a la hora de dar y recibir regalos o las que regían las muestras de afecto en el escenario madrileño demuestran que Orazio della Rena pretendía proveer a su señor de una suerte de manual sobre el que basar las instrucciones de sus futuros representantes en la corte española para que desempeñaran sus cometidos con eficiencia. A su vez, teniendo en cuenta la desvinculación del Gran Ducado de Toscana de toda empresa expansionista, es posible que las informaciones relativas a las Indias nacieran de un desinteresado interés erudito. En cualquier caso, es indicativo del interés que despertaba, incluso en Florencia, la riqueza de América, su geografía, la naturaleza de sus gentes, los recursos naturales que ofrecía, conocimientos corográficos que ya eran empleados por otras potencias menos inofensivas como Inglaterra como herramienta de dominio en los territorios extraeuropeos.

 

 

La embajada española en la corte imperial (1558-1641). Figuras de los embajadores y estrategias clientelares, de Marek Pavel. Praga: Universidad Carolina, 2013.

BUCM (Biblioteca de Geografía e Historia): D341.71(46)MAR

BRUNO OCHOA MARTIARTU

La monografía de Pavel Marek sobre la embajada española en Viena constituye una aportación fundamental que subsana un vacío historiográfico significativo en los estudios sobre la diplomacia de la casa de Austria. Aunque las relaciones entre las dos ramas ésta han sido abordadas desde perspectivas dinásticas y políticas, la presencia institucional y material de la representación española en la corte imperial permanecía sorprendentemente desatendida. Marek reconstruye meticulosamente esta embajada durante su periodo de consolidación, desde su establecimiento formal bajo Felipe II hasta los años finales de la Guerra de los Treinta Años, momento crucial de reconfiguración del equilibrio europeo.

La principal aportación metodológica consiste en superar concepciones
tradicionales que reducían la embajada a mera función representativa o canal de comunicación diplomática. Marek demuestra convincentemente que la embajada española en Viena operaba como espacio clientelar complejo que articulaba redes de patronazgo transnacionales, conectando aristocracias hispánicas con noblezas imperiales mediante matrimonios, concesión de mercedes y circulación de servicios. La ostentación simbólica constituye otra dimensión fundamental analizada: la embajada funcionaba como escenario de proyección de poder monárquico mediante ceremonias, intercambios de regalos, banquetes y mantenimiento de casas señoriales que proyectaban la magnificencia filipina en el corazón del Imperio.

Particularmente valiosa resulta la incorporación de perspectivas historiográficas centroeuropeas frecuentemente desconectadas de los estudios hispánicos. Marek dialoga sistemáticamente con tradiciones académicas alemanas, austríacas y checas sobre historia imperial, superando barreras lingüísticas y archivísticas que habían mantenido compartimentados estos campos. La utilización extensiva de archivos vieneses complementa documentación española convencional, permitiendo reconstrucciones más equilibradas que trascienden visiones hispanocéntricas. Esta obra demuestra que comprender plenamente la Monarquía Hispánica requiere necesariamente integrar dinámicas imperiales centroeuropeas donde España mantuvo presencia institucional permanente y estratégicamente crucial durante siglos decisivos de la Edad Moderna.

 

 

Baltasar de Zúñiga, una encrucijada de la monarquía hispana (1561-1622), de Rubén González Cuerva. Madrid: Polifemo, 2012.

BUCM (Biblioteca de Geografía e Historia): D946.040GON

ALFONSO PATÓN ROLDÁN

Baltasar de Zúñiga y Velasco es una de esas figuras que quizá el público general no conoce tanto como las de otros de los principales ministros de su tiempo, pero cuya influencia fue enorme, especialmente en los últimos años del reinado de Felipe III y en el comienzo del de Felipe IV. Baltasar de Zúñiga fue uno de los principales diplomáticos de Felipe III, ocupando durante casi dos décadas varias de las más importantes embajadas de la Monarquía Hispánica (la de Bruselas, la de París y la de la Corte Imperial) y convirtiéndose en uno de los ministros más cercanos al rey a su regreso a España, con una gran influencia sobre cuestiones de política exterior. Esta posición también le permitió ser quizá el más influyente de los consejeros del joven Felipe IV cuando este accedió al trono en 1621 y, según algunos (entre ellos el autor de este libro), el artífice del cambio de política exterior que, comenzado ya con Felipe III, se consolidó al inicio del reinado.

Con esta obra biográfica, resultado de su tesis doctoral, Rubén González Cuerva aborda el estudio de este personaje tan relevante en el primer cuarto del siglo XVII, especialmente en el campo de la diplomacia. Seguir el cursus honorum de un hombre de gobierno como Zúñiga, cuya larga vida al servicio de los monarcas de la casa de Austria le permitió formar parte de eventos de tres reinados distintos, permite no solo examinar estos distintos momentos históricos, sino explorar también el funcionamiento de las instituciones y los mecanismos del poder en los que se insertó el ministro. El libro se divide en tres partes que, cronológicamente, corresponden a tres momentos diferenciados en la carrera de Zúñiga. El primero, centrado en su formación y su carrera de armas, cubre hasta el año 1598, en el que, tras los cambios que siguieron a la muerte de Felipe II, Baltasar de Zúñiga puede comenzar su carrera política. El segundo se ocupa de su carrera como diplomático, que comienza con el encargo de llevar las relaciones con la nueva corte de Isabel Clara Eugenia y el archiduque Alberto en Bruselas y acaba con más de una década al frente de la embajada ante el emperador, tras pasar también por París. La tercera parte cubre su regreso en 1617 a una corte madrileña en la que las circunstancias políticas habían cambiado mucho desde su marcha al Imperio y su ascenso político en esta nueva corte, impulsado también por la importancia que, con el estallido de la guerra de los treinta años, cobraban las relaciones con la otra rama de los Habsburgo, que Zúñiga había llevado durante tanto tiempo.

 

 

El embajador imperial. Hans Khevenhüller (1538-1606) en España, de Alfredo Alvar Ezquerra. Traducciones de Ingrid Cáceres Würsig y Mónica Sainz Meister. Madrid: Boletín Oficial del Estado y Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, 2015.

BUCM (Biblioteca de Geografía e Historia): D92KHEalv

BERNARDO J. GARCÍA GARCÍA

Este voluminoso libro editado conjuntamente por el BOE y el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación ofrece al lector una pormenorizada biografía gracias, sobre todo, a la primera traducción al castellano del Breve extracto genealógico y autobiográfico de Hans Khevenhüller, embajador de familia, residente en la corte de Felipe II y Felipe III en representación del emperador Rodolfo II entre 1574 y 1606. Los dos primeros capítulos incluyen un apéndice documental en el que se editan cédulas de paso, junto con el inventario y almoneda de sus bienes posmortem. A continuación, encontramos la edición anotada de la autobiografía que ocupa un extenso capítulo tercero, dividido en tres partes: su formación (1538-1571), una etapa de transición (1571-1574) y su larga embajada española (1574-1605). El capítulo cuarto ofrece una reseña de su linaje considerando diversas aportaciones historiográficas relevantes. El capítulo quinto reconstruye la historia de la incorporación de los manuscritos de Khevenhüller a la Real Academia de la Historia (1893-1894). Con motivo del centenario de la muerte de Felipe II en 1598, el autor ha elegido editar en el capítulo sexto la traducción de treinta cartas de Khevenhüller al emperador Rodolfo fechadas ese mismo año. Y completa el volumen con el comentario de dos lienzos anónimos de gran valor documental, conservados en la colección familiar de los Khevenhüller-Metsch en el museo del castillo de Hochosterwitz en Carintia: El bautismo del infante don Fernando de Austria (Madrid, 16 de diciembre de 1571); y El Paseo del Prado en la confluencia don la Carrera de San Jerónimo, que reproduce una fiesta caballeresca de juego de la argolla frente a la Huerta del duque de Lerma, que el autor sitúa en torno a 1614. La edición viene acompañada de una interesante selección de ilustraciones

Pese a las múltiples aportaciones documentales que reúne el volumen, seleccionando fondos españoles y austriacos, y al especial interés que, sin duda, tienen las traducciones al castellano de la autobiografía y la selección de las cartas de 1598, la excepcional duración del ejercicio diplomático de este embajador y su interesantísimo patrimonio en Madrid, Arganda y en relación con su linaje, limitan notablemente el balance de esta biografía, que viene a completar la edición del Diario de Hans Khevenhüller (ed. de Sara Veronelli y Félix Labrador, Madrid, 2001) compuesta por su sobrino Franz Christoph Khevenhüller. Los comentarios de los dos lienzos que se añaden al final carecen de un estudio más preciso y mejor documentado de la información que proporcionan al espectador, y lo mismo podría decirse del estudio de la pinacoteca, los objetos suntuarios y la biblioteca del embajador. O la falta de un mejor análisis de la residencia y jardines que Khevenhüller tenía en Arganda del Rey. El volumen se convierte así en un provechoso compendio documental útil para futuras investigaciones, acompañado de algunas novedades significativas en la reseña biográfica de este interesante personaje.

 

 

Diario de Hans Khevenhüller: embajador imperial en la corte de Felipe II, estudio introductorio de Sara Veronelli. Transcripción y edición de Félix Labrador Arroyo. Madrid: Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, 2001.

BUCM (Biblioteca de Geografía e Historia): D92KHEver

BERNARDO J. GARCÍA GARCÍA

Esta edición fue realizada en 2001 por dos doctorandos, Sara Veronelli (Università Cattolica del Sacro Cuore de Milán), bajo la dirección de Cesare Mozzarelli, y Félix Labrador Arroyo (Universidad Autónoma de Madrid), bajo la dirección de José Martínez Millán. Se trata de la publicación del voluminoso manuscrito 2751 de la Biblioteca Nacional de España que narra la historia de Hans Khevenhüller de Aichelberg, conde de Franquenburg, caballero del Toisón de Oro y embajador imperial en la corte de Felipe II y Felipe III (1574-1606) (curiosamente en la portada se omite la mención a esta labor diplomática con Felipe III). En realidad, es la versión castellana del libro XIV de la Genealogía y historia de los Khevenhileros, que se conserva en la Biblioteca Nacional de Praga. Los trece primeros libros compendian la historia de su linaje.

La tarea editorial desempeñada por Sara Veronelli aporta una introducción de unas 40 páginas, en las que presenta el manuscrito y su contexto de producción, la trayectoria de la familia y la carrera cortesana y diplomática de Hans Khevenhüller. Dada la monumental extensión de la obra original (1151 páginas), Félix Labrador se limita solamente a transcribir el manuscrito, aunque con muchos problemas de interpretación en la lectura del texto, y a incluir en las notas al pie los títulos de los contenidos anotados al margen en el original. Una solución tipográfica y ortográfica que considero totalmente inapropiada, pues se insertan en superíndice las referencias a esas notas en el texto por delante de la palabra a la que acompañan. Para mejorar la labor editorial, hubiera convenido insertar en cursiva estos epígrafes o descriptores temáticos encima de los párrafos a los que se refieren. E, incluso, añadir un marco cronológico anual para el seguimiento de lo acontecido. El propósito fundamental de esta publicación es dar a conocer la fuente. No se aporta el aparato propio de una edición crítica, identificando personajes, comentando circunstancias, aportando contextos, relacionando la fuente editada con la bibliografía especializada o contrastando su contenido con otras fuentes. Gracias al índice onomástico, se facilita, en parte, la consulta del contenido, aunque el balance de la labor editorial es muy limitado y francamente mejorable.

 

 

Los almirantes de Castilla en el siglo XVII. Coleccionismo, diplomacia y ocio nobiliario entre las cortes de España e Italia, de Cristina Agüero Carnerero. Madrid: CSIC, 2023.

BUCM (Biblioteca de Geografía e Historia): DC3396

VERÓNICA GALLEGO MANZANARES

El volumen de Cristina Agüero Carnerero, publicado por el CSIC en 2023, constituye una aportación de gran relevancia para la historia del arte y, en particular, para los estudios sobre cultura material, coleccionismo y diplomacia artística en el marco de la Monarquía Hispánica. A través del análisis de la casa de los Enríquez de Cabrera -grandes de España, vinculados lejanamente a la línea real y titulares de la dignidad hereditaria de Almirantes de Castilla-, la autora reconstruye las trayectorias de sus últimas generaciones, cuyas biografías, consideradas en conjunto, abarcan la totalidad del siglo XVII. El noveno almirante accedió al título en 1600, mientras que su hijo falleció en 1691, configurando así un amplio arco cronológico que permite observar la evolución de sus prácticas políticas, culturales y representativas. Junto a su faceta como coleccionistas, ambos desempeñaron un papel destacado en la esfera política y diplomática, tanto en la corte como en los territorios italianos de la Monarquía.

La obra se estructura en cuatro grandes partes, de las cuales la segunda “Diplomacia y políticas artísticas. El IX almirante de Castilla, virrey y embajador en Italia”, resulta especialmente significativa desde el punto de vista de la diplomacia. En este apartado se examina la actuación de Juan Alfonso Enríquez de Cabrera como virrey de Sicilia y Nápoles, así como su papel como embajador de obediencia en Roma ante Inocencio X. A partir de estos episodios, la autora analiza las ceremonias públicas, la ostentación material y el intercambio de regalos como elementos constitutivos de un lenguaje político compartido por las élites europeas.

El estudio de fuentes inéditas permite, además, matizar el grado de autonomía alcanzado por ciertos aristócratas en las cortes virreinales. En este sentido, la detallada reconstrucción de la entrada triunfal en Palermo y del aparato efímero que la acompañó, con su profuso programa iconográfico, pone de manifiesto la función legitimadora de estas escenografías al servicio de la Monarquía. Aunque el objetivo general del libro trasciende el ámbito estrictamente diplomático, esta sección subraya con especial claridad la centralidad de la cultura visual en la acción política exterior. Las ceremonias, el arte efímero y las prácticas de intercambio simbólico se revelan como instrumentos fundamentales de representación y negociación, alcanzando su punto culminante ante la embajada ante Inocencio X. En conjunto, el estudio evidencia la estrecha imbricación entre política, diplomacia y cultura artística en la Europa del siglo XVII.

 

 

El Doctor don Agustín de Hierro, caballero del Orden de Calatrava, fiscal del Consejo. Contra don Juan Guillin, Guillermo Esparque, Valentín Prost, Guillermo Arnet y Oduardo Usual…, de Agustín del Hierro. Madrid: por Domingo García y Morrás, 1650.

BUCM (Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla): BH FOA 500(6)

NIL MEDEIROS VENDRELL

La obra se plantea como un alegato jurídico-político de intervención, redactado para sostener la postura del fiscal del Consejo ante un episodio de gran repercusión en la Corte: el asesinato de Antonio Ascham, presentado como embajador o residente del Parlamento de Inglaterra, y de Juan Bautista Ribas, su intérprete o secretario, tras haber entrado en Madrid con salvoconducto real. El texto sitúa el caso en un momento diplomático especialmente delicado, marcado por las nuevas relaciones con la Inglaterra parlamentaria, y lo presenta no sólo como un homicidio, sino como un asunto que afectaba directamente al prestigio de la Monarquía y al orden público. Su contenido se organiza en torno a dos objetivos principales: demostrar la gravedad del delito por haberse cometido contra un representante diplomático bajo protección regia, y rechazar que la inmunidad eclesiástica alegada por los acusados pudiera frenar la ejecución de la justicia. Para ello, Agustín de Hierro combina la exposición del caso con una argumentación forense apoyada en autoridades jurídicas y doctrinales, convirtiendo el impreso en una fuente muy útil para estudiar la inviolabilidad diplomática, el conflicto entre jurisdicción real y eclesiástica y la función ejemplar del castigo en la Monarquía Hispánica del siglo XVII.