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Los alimentos, un campo abierto a la alta presión

20 JUL 2017 - 12:04 CET

Javier Picos / Foto: Nacho Calonge

Las altas presiones provocan cambios muy relevantes en las propiedades de la materia. Observar esas transformaciones, compararlas con otras y, por último extraer conclusiones para aplicarlas en diferentes campos de la ciencia son los tres pasos que el curso Materia a alta presión, dirigido por Mercedes Taravillo, profesora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense, ha dado durante una semana.

Aunque la tecnología de los alimentos es el ámbito donde resultan más visibles los avances, la alta presión también se tiene en cuenta en los experimentos que en terrenos hostiles sufren los microorganismos. “Lo importante son las diferentes visiones de geólogos, físicos y químicos, y su interacción para saber hacia dónde queremos ir”, manifiestó Taravillo.

Uno de los puntos álgidos del curso, cuyo secretario Álvaro Lobato, investigador del grupo complutense de Altas presiones: determinación de parámetros espectroscópicos y termodinámicos, no para de coordinar las sesiones, es la degustación de productos comerciales “pascalizados” donde los alumnos aprenden a distinguir zumos tratados a alta presión para su conservación y otros convencionales.

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