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Las prácticas remuneradas en formación profesional, una opción al alza

La FP dual como alternativa al desempleo juvenil

16 JUL 2015 - 17:13 CET

La formación profesional dual se consolida a grandes pasos en nuestro país, a pesar de que su implantación apenas ha cumplido tres años. De los más de 9.500 estudiantes que eligieron esta modalidad de estudio en 2013 se pasó a los 18.000 en 2014, una tendencia que parece ir al alza por el atractivo que supone para los alumnos poder ganar dinero al mismo tiempo que se desarrolla el curso académico. Se trata de una modalidad formativa que se realiza en régimen de alternancia entre el centro educativo y la empresa donde se realizan las prácticas, promovido por la UE y coordinado en España por los ministerios de Educación y Empleo y las consejerías de ambos ramos en cada comunidad autónoma.

El investigador del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI), Carlos Rodríguez, que participó en un seminario de expertos incluido en el programa del curso El objetivo de los buenos empleos, señaló que en este proyecto participan fundamentalmente grandes empresas y pymes, y que está teniendo una evaluación bastante irregular porque su desarrollo depende en gran parte de las comunidades autónomas y no todas demandan lo mismo. “Las prácticas de algunas comunidades tienen perfiles más técnicos, como la Comunidad de Madrid, mientras que en otras se tiende a actividades vinculadas con el sector industrial”, apuntó.

Así, los empleos más ofertados por las empresas en relación con la formación profesional dual, tienen que ver con la fabricación, la electricidad y la tecnología, grupos con mayor influencia y vinculados al sector industrial, según Rodríguez. Para el experto, parte del auge de esta modalidad tiene que ver con la crisis económica, además de con la disminución de la confianza que los jóvenes están teniendo respecto a la empleabilidad de los estudios universitarios. "Se trata de una fórmula que está funcionando bastante bien en otros países europeos y creo que va a tener bastante más influencia aquí, fundamentalmente por las singularidades que tiene el modelo productivo español”, apuntó Carlos Rodríguez. 

El investigador del ICEI matizó que esta actividad no es equiparable a las prácticas en empresas que se ofertan desde los centros de empleo de las universidades, porque está dirigida a personas con edades de entre 16 y 25 años, principalmente trabajadores no cualificados. Rodríguez recalcó la necesidad de estar atentos al desarrollo de estas prácticas remuneradas, porque algunos estudios recientes señalan que se están beneficiando principalmente de esta formación profesional trabajadores de 20 a 24 años, por lo que la iniciativa puede derivar en una “precarización del mercado de trabajo y eso es un gran problema”, advirtió.

Para contrarrestar este peligro, Rodríguez señaló que el gran reto es ir hacia el formato alemán, “desde un punto de vista más ambicioso, pensando en un cambio de modelo productivo que permita reducir el desempleo y generar nuevas áreas de actividad económica, en la senda de Europa2020”, concluyó. 

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