Noticias - Cursos del Escorial. 30 aniversario.

El recuerdo de Guillermo Fernández-Shaw como reivindicación de la zarzuela

Un recorrido por el pasado, el presente y el futuro de la zarzuela, bajo el pretexto de su mayor exponente del siglo XX

17 JUL 2015 - 12:01 CET

La zarzuela, como género musical teatral, remonta su existencia al siglo XVII, donde despuntó con creaciones como las que firmaron Lope de Vega y Calderón de la Barca. Tras sumar años de historia y una densa producción artística, en la actualidad se plantea el reto de cómo hacer frente a las nuevas demandas de un público cada vez más exigente y orientado hacia otras preferencias escénicas. De forma más reciente, títulos de la talla de “Doña Francisquita”, “La canción del olvido” o “Luisa Fernanda”, firmadas por el libretista Guillermo Fernández-Shaw, invitan a reflexionar sobre quien fuera el más importante creador de zarzuela del siglo XX. Para responder a esta cuestión, Javier Huerta y Emilio Casares, ambos catedráticos de la Universidad Complutense de Madrid, reflexionan sobre el género, su vigencia y su presente, en el marco de los Cursos de Verano Complutense, en  San Lorenzo de El Escorial.  

En el curso de La zarzuela hoy (en el cincuentenario de la muerte de Guillermo Fernández-Shaw), se estudia la perspectiva musicológica e histórico-teatral del autor, incidiendo en su producción personal. Asimismo, se abordó la actualidad de la zarzuela, que “se encuentra en un punto positivo, porque cuenta con muy buena producción cuando se hace, pero se hacen pocas”, explicó Huerta. Así, el número de títulos producidos es escaso, no llegando a contabilizar más de seis al año, lo que supone “una falta de conciencia con respecto a nuestro pasado”, añadió Casares. En sus últimas propuestas, la zarzuela apuesta por dejar atrás sus orígenes, reinventándose en nuevas temáticas e invirtiendo en “producciones modernas, fastuosas, situándolo en la época contemporánea, con unas escenografías extraordinarias”.

No obstante, este género continúa siendo prioritariamente adulto, donde la juventud apenas tiene cabida: “El público joven no viene porque la zarzuela en sí le produce rechazo, motivado, principalmente, por razones políticas”, afirmó Javier Huerta. Reticencias políticas que vinculan esta forma teatral con el franquismo, algo que Casares niega rotundamente: “A Franco ni le gustaba la música”. En otros países, en cambio, como en Perú no existen tales prejuicios, y la zarzuela es recibida con una acogida mucho mayor, donde “el público incluso corea parte de los números”, contó Huerta.

Los retos a los que actualmente se enfrenta la zarzuela pasan por tratar de captar al público joven, para lo que se barajan estrategias tan diversas como cambiar el propio nombre del género: “Es un término que no vende, queremos buscar otra palabra que esté más en consonancia con el teatro de ahora”, matizó Javier Huerta. Además, Casares demanda un mayor esfuerzo institucional por parte del Gobierno y, concretamente, por el Ministerio de Cultura, llevando a cabo una propaganda más clara y una inversión mayor en producto que “es histórico, nuestro, muy entretenido, bello y de gran valor”. Los medios de comunicación son otros de los pilares fundamentales para fomentar el conocimiento y la difusión de la zarzuela, cuya cobertura Huerta considera “absurda”, ya que únicamente se ha publicado una reseña al respecto en cuatro años. “Espectáculos como “Lady, be good!” son tan bellos como ver a la leona Madonna”, reclamó Casares. Tratar de aunar modernidad y tradición, combinando la oferta escénica de ambos períodos  es la clave para mantener géneros de “músicas tan bellas, atractivas y llenas de baile como la zarzuela”, sentenció Javier Huerta.

Finalmente, se cerró la jornada con el recital de zarzuela Retrato sonoro de Guillermo Fernández-Shaw, como rememoración en honor del cincuenta aniversario de su muerte. 

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