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Pardo: “El paradigma económico y político se está destruyendo sin construir otro”

12 jul 2017 - 14:35 CET

Javier Picos / Foto: Nacho Calonge

Malestar. El concepto de malestar sobrevoló las ideas que sobre el Estado de bienestar y sobre  las fronteras entre la ficción y la realidad apuntó el filósofo y ensayista José Luis Pardo. En un diálogo, dentro de las actividades extraordinarias de los Cursos, Pardo, advirtió del actual malestar que tiene que ver con un descontento con las propias instituciones, “a las que se les reclama la creación de un sentido de la vida que el mundo moderno no parece proporcionar”. Estamos, a su juicio, en un momento en el que “el paradigma económico y político se está destruyendo sin construir otro”.

Interpelado por la periodista Mercedes Cebrián, el catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense aclaró que realmente estamos en una segunda “oleada” de malestar que se produce en el propio Estado de Bienestar y que tiende a ir más allá de la política. Antes de que la crisis económica hiciera acto de presencia, una primera oleada de malestar, según Pardo, versaba sobre la gestión de todo como negocio. Parecía en aquel momento “que hubiera gorrones que se aprovecharan del Estado de bienestar en detrimento de un progreso social”.

Para explicar esa primera etapa de malestar, Pardo se sirvió de la terminología que usa Richard Sennett en su libro El respeto: sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdad. Recurre a una metáfora en la que después de una cena de amigos, uno decide pagar por lo que come y no dividir la cuenta a escote. Uno de los comensales se da cuenta de que no tiene dinero para pagar y entonces se produce una quiebra social entre “pagadores y gorrones”. En el contexto de la situación de la primera oleada de malestar, “los pagadores serían los santos emprendedores y los gorrones, por ejemplo, los filósofos, la sanidad y la educación”.

Populismo y sensacionalismo

En otro orden de cosas, y tras opinar que “mitificaciones de la realidad” como la de Mayo del 68 “hacen más digeribles la propia realidad”, José Luis Pardo comparó las prácticas sensacionalistas del periodismo con las promesas populistas de la política. Según él, las fronteras entre el sensacionalismo y el periodismo, y entre el populismo y la política deben conservarse a pesar de que haya momentos de promesas populistas en una campaña o intentos del periodista por darle una vuelta sensacionalista a su artículo para que reciba más visitas en la página electrónica de su medio de comunicación.

Las fronteras que se disipan, según Pardo, son las que distinguen la ficción de la realidad. El autor de Estudios del malestar, Premio Anagrama de Ensayo, manifestó que la cultura popular, en estos momentos, vuelve a “creer que el Estado de derecho es una ficción y la verdad es la intriga”. En la existencia de esa “trama negra”, en su opinión, el malo ya no es el doctor Caligari sino “los hombres sombríos, individuos que pasan desapercibidos”; se impone, por lo tanto, “una trama criminal que rebasa el dominio de la ficción”.

Para encontrar raíces históricas a esta situación, Pardo buceó por la antigua Grecia, en la que la Historia, en la que Tucídides y Herodoto “cuentan las cosas como sucedieron” y la poesía “cuenta las cosas con sentido”, y por el medievo, en el que sigue patente esa “mezcla de lo cotidiano y lo maravilloso”. Habría que llegar a la Ilustración para que, a su juicio, el ámbito de la poesía y la religión quede restringido al ámbito de lo privado. “La Ilustración no produce un nuevo sentido único que sustituye a otro, sino que cada uno ha de fraguarse su propio sentido”.

Mercedes Cebrián acertó en definir previamente lo que iba a ser  su coloquio con José Luis Pardo: un diálogo con “muchos hipervínculos verbales”. Seguro que muchos de los asistentes al  acto profundizaron, después, en internet sobre los muchos anzuelos que tiró Pardo. 

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