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Alberto Villarejo: “La investigación de las enfermedades neurodegenerativas está en un momento prometedor, pero se deben mejorar los resultados”

El neurólogo del Hospital 12 de Octubre reclama una mejor financiación para la investigación

19 jul 2016 - 13:08 CET

Héctor Galán/ Fotos: Nacho Calonge.

El coordinador de la Unidad de Trastornos Cognitivos y Demencias del Servicio de Neurología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, Alberto Villarejo Galende, destacó la importancia de la prevención para combatir estas enfermedades de una forma más eficaz, porque “no solo debemos centrarnos en encontrar una píldora mágica que solucione el problema”. El investigador, que dirige el curso Presente y futuro de las enfermedades neurodegenerativas, junto con el también neurólogo del mismo hospital Andrés Pérez Martínez, subrayó además el papel de los familiares durante el tratamiento de los pacientes.

Debido al envejecimiento de la población, se prevé un incremento de las enfermedades neurodegenerativas, ¿Estamos preparados para afrontar esta situación?

Desde el punto de vista socio-sanitario yo creo que no estamos preparados. Va a haber un aumento de casos que va a requerir el aumento de plazas asistenciales, mayor implicación por parte de las familias, más demanda de cuidadores tanto profesionales como familiares y, en menor medida, personal sanitario para atender a la población. En este sentido me interesa más nuestra preparación a nivel social que la sanitaria, porque con un discreto aumento de los recursos sería suficiente para poder cubrirlo.

¿En qué momento se encuentra la investigación en el campo de las enfermedades neurodegenerativas?

Estamos en un momento prometedor porque el número de novedades y de trabajos de investigación es elevado, pero también con cierto pesimismo porque después de más de 15 años con ensayos clínicos, muchos de ellos ya dirigidos a las nuevas vías fisiopatológicas de la enfermedad, no estamos encontrando resultados. Por ejemplo, los últimos ensayos sobre el Alzheimer no han mostrado eficacia pese a que las técnicas utilizadas sí han aportado datos sobre otras enfermedades como las oncológicas.

¿Qué otras vías de investigación se han utilizado además de las fisiopatológicas?

Hay muchas vías terapéuticas, desde las proteínas tau y beta amiloide típicas en el Alzheimer, hasta la prevención vascular o los efectos oxidativos. En esta línea de investigación se han utilizado diferentes medios, como la observación molecular de las vías del colesterol, pero hasta ahora no ha habido unos resultados eficaces por la dificultad que presentan las enfermedades ligadas al envejecimiento. Además de la utilización de estas proteínas se hicieron estudios con ibuprofeno o simvastatina para prevenir esta enfermedad neurodegenerativa, pero ambos estudios no tuvieron éxito. Pese a estos malos resultados se sigue probando con multitud de nuevos medicamentos comerciales, y se espera que en los próximos años algunos sean capaces de actuar de forma positiva frente al Alzheimer.

¿Estamos entonces ante un cierto estancamiento en cuanto a la investigación en este terreno?

Lo prometedor es que el aumento de ensayos de cara a la población transmite tranquilidad pese a que se produzcan fallos, porque existe mayor posibilidad de encontrar una estrategia que sea eficaz. No sólo debemos centrarnos en encontrar una píldora mágica que solucione el problema, sino que es importante que nos encaminemos en la prevención potenciando aspectos como el ejercicio físico, la actividad cognitiva, educativa y las relaciones sociales, así como el control de la hipertensión arterial o el tabaco. El número de casos de Alzheimer sigue aumentando pero la tasa por edad está bajando, lo que quiere decir que el Alzheimer aparece más tarde, aunque si la población sigue envejeciendo, puede que la tasa por edad vuelva a subir.

En el caso de los enfermos de Alzheimer, ¿Qué clase de apoyo reciben los familiares?

Hoy en día hay muchos trabajos encaminados a dar apoyo a los familiares. Se recomienda mucho el asociacionismo porque creo que es bastante adecuado. Es importante intentar ver que no es un problema individual sino que hay más, y sobre todo que existen determinadas estrategias para abordarlo. La primera tarea es asumir la enfermedad, puesto que hay personas que no entienden que la pérdida de memoria es un problema. Por otra parte, la conducta del paciente es el tema más difícil de tratar en esta enfermedad. En función del trabajo del cuidador la conducta del paciente puede ser más o menos buena y este puede aceptar la enfermedad más o menos mejor.

¿Se trabaja desde España en proyectos de colaboración con Europa o Estados Unidos?

En el campo de la medicina lo más exitoso han sido los tratamientos dirigidos a combatir el cáncer. Principalmente porque en Estados Unidos, en los años 70 por decirlo de alguna manera, se declaró la guerra a esta enfermedad. En la década de los 90 se hizo mayor hincapié en combatir las enfermedades neurodegenerativas, y pese a que se adquirió muchísima información básica el resultado no fue tan exitoso, aunque desde Estados Unidos actualmente se está intentando declarar la guerra al Alzheimer. El presidente Obama ha desarrollado en su país un importante programa para combatir esta enfermedad, mientras que en Europa se está llevando a cabo esta lucha desde la prevención de las enfermedades neurodegenerativas. Pero en investigación nada es suficiente, hay una máxima: cuanto más se investigue y más financiación haya, mejor.

Hablando de la financiación, ¿Cree que durante los últimos años han disminuido las ayudas a la investigación por parte del Estado?

Todos conocemos la situación actual, pero es difícil saber si ha afectado de una manera notable. La única forma que tenemos para saberlo son las publicaciones científicas y su nivel de impacto, pero desconozco si hay un estudio aún en este campo donde se afirme que haya una disminución de financiación. Al final es una percepción de comentarios con la gente, donde se cuenta que antes tenían dos personas trabajando y ahora no tienen a nadie, pero esta es una percepción más subjetiva. La objetiva es que se han recortado en un 50% los fondos dedicados a la investigación, no tanto en personal sino los destinados a la financiación de proyectos. Es difícil saber cuál ha sido la repercusión y hay que mirar qué se financia, porque no todos los proyectos son iguales, no todos son viables. Quizá habría que aplicar una estrategia destinada a la financiación de menos proyectos pero más viables, más previsibles y que tengan impacto, por lo que yo creo que es importante un cambio de la financiación en España y darle una mayor importancia de cara a la población.

 

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