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Cultura de las Motillas

Bronce de La Mancha es la denominación historiográfica genérica de una subdivisión espacial y temporal de la prehistoria en la península ibérica también conocida como Cultura de las Motillas o Bronce Manchego. Grupos humanos sedentarios, que basaban su sustento en la ganadería y la agricultura, ocuparon el territorio actualmente conocido como La Mancha (gran parte de la provincia de Ciudad Real, prácticamente toda la de Albacete y parte sur de las de Toledo y Cuenca) a partir del Calcolítico, pudiendo constituir uno de los sustratos indígenas que dio origen a la cultura ibera; concretamente la oretana.

La Cultura de las Motillas se caracterizó, principalmente, por la construcción de asentamientos fuertemente fortificados que han dado origen a topónimos locales: motillas, morras y castillejos. De entre estos, las denominadas "motillas" son eminencias topográficas que destacan sobre la llanura manchega. Su excavación ha demostrado que estaban formadas por grandes muros concéntricos, generando a lo largo del tiempo varios niveles escalonados, generando finalmente una apariencia de cerro artificial al asentamiento (de manera similar a los tell del Oriente Próximo). En ocasiones -como sucede en El Retamar o El Acequión- se encontraban en zonas deprimidas, sin control visual del entorno. En ocasiones carecen de torre (es el caso de El Acequión) o de puertas fortificadas (caso de El Acequión, Los Romeros, Las Cañas o El Retamar). Su ubicación estratégica se explica en relación al agua subterránea, no en base al dominio visual del territorio.

 

Cronología

Los trabajos de Gilman, Fernández- Posse y Martín sobre la cronología de ocupación en los yacimientos de El Quintanar (Munera) y El Acequión (Albacete), dos de los poblados de la Edad del Bronce más significativos de los centenares documentados en la provincia de Albacete, han proporcionado numerosas muestras de radiocarbono en largas secuencias de depósitos. Los resultados indican que la ocupación de El Quintanar empezó antes del 2000 a. C. y duró hasta el 1500 a. C., mientras que la de El Acequión se inició antes del 2200 a. C. y llegó hasta el 1800 a. C. Estos intervalos son análogos a los obtenidos para otros yacimientos de similares características en el resto de La Mancha: Motilla del Azuer (Daimiel) y Cerro de la Encantada (Granátula de Calatrava) o Castillejo del Bonete (Terrinches).​

Así, el Bronce de La Mancha resulta contemporáneo de sus vecinos el Bronce levantino (Comunidad Valenciana y Teruel) y el Bronce argárico (Murcia y Andalucía Oriental), sin que se pueda demostrar la pretendida prioridad cronológica de El Argar y considerándose totalmente coetáneas.

 

Extensión

La fijación precisa de los límites de influencia de los grupos del Bronce peninsular es una cuestión aún abierta puesto que en algunas zonas se solapan los vestigios de las culturas coetáneas. Debido a ello no se puede hablar de un límite claro pero se podría decir que al norte del río Segura comenzarían los primeros asentamientos no argáricos y clasificables en el Bronce de La Mancha. La línea Hellín- Albatana- Montealegre del Castillo- Almansa (que casualmente coincide bastante bien con la actual división administrativa entre las provincias de Albacete, Alicante y Murcia) constituiría el límite sur. El valle del Vinalopó haría de linde entre el Bronce valenciano y el manchego, por el este, mientras que al norte se extendería hasta el valle del Tajo y la serranía de Cuenca. El límite occidental coincidiría con la comarca de Los Montes que actualmente separa Ciudad Real y Badajoz. Por el norte se extendería por la Llanura Manchega hasta la cuenca del Tajo, al sur de las provincias de Toledo y Cuenca.

 

Características

En un principio se creyó que el Bronce de La Mancha era el resultado de la expansión hacia el interior de la península de los grupos argáricos, pero sucesivos estudios mostraron que tenía características propias. Algunos autores habían llegado a considerar las morras y motillas como enormes túmulos funerarios pues dentro de ellos se encontraban restos humanos enterrados intencionadamente. Actualmente se tiende a caracterizar el Bronce de La Mancha como un horizonte cultural diferenciado, aunque con fuertes relaciones con los Bronces argárico y valenciano.

A pesar de que su estudio está incluido en la Edad del Bronce, uno de los rasgos característicos del Bronce de La Mancha, curiosamente, es la baja presencia (nula o casi testimonial en algunos yacimientos) de utillajes de bronce, frente a los fabricados con la aleación de cobre y arsénico o los de cobre sólo. Su tipología es similar a la argárica. La cerámica es bastante homogénea, habiendo pocas variaciones a lo largo de este periodo. Los modelos son diferentes de los argáricos: vasos globulares o carenados, lisos en su mayor parte, aunque también presentan decoraciones de cordones, mamelones y digitaciones. El ritual funerario es mediante enterramientos mayoritariamente individuales, en fosas, cistas o pithoi, con ajuares relativamente sencillos. Recientemente se han descubierto enterramientos en grandes monumentos tumulares orientados astronómicamente, como Castillejo del Bonete y Bocapucheros. La presencia de objetos de marfil o variscita indican la existencia de un comercio a larga distancia. La cerámica era sencilla, con recipientes elaborados con arcilla local.

 

Lugares de habitación

Los asentamientos de esta cultura son muy numerosos y, aunque dispersos y extendidos por un amplio territorio, mantenían relaciones entre sí creando agrupaciones de asentamientos. Tenían equidistancias de 4 a 5 kilómetros entre unos y otros, según las zonas, pero siempre manteniendo el contacto visual. Se distribuyen por las vegas de los ríos, zonas llanas y fácilmente inundables y por las zonas deprimidas que actualmente conforman ecosistemas palustres; los típicos humedales y lagunas manchegas. En casos como el de El Acequión (Albacete) el asentamiento hoy parece una isla artificial, habiendo en el pasado llegado a ser considerado un crannog. La ocupación del sitio comenzó en un momento de fuerte sequía conocido como Evento Climático 4.2 ka BP, que duró varios siglos y secó la laguna según han comprobado investigaciones recientes. Ocupaciones sucesivas en este lugar llegaron a formar un verdadero tell con forma de montículo Las mayores concentraciones de asentamientos estudiados están en el término municipal de Daimiel (Motillas del Azuer, las Cañas, Zuacorta, Casa del Cura, de la Vega Media, de la Albuera, Daimiel y de la Máquina) y en las lagunas de Ruidera (hasta 23 de distinta tipología y a una distancia visual, en algunos casos, de solo 1 kilómetro); destacan las de El Retamar, Santa María y La Jacidra). Otras motillas se encuentran lejos de aguas superficiales, como las de Torralba  o la de Los Romeros); su ubicación se ha explicado en función de la explotación del acuífero subyacente. Son muy numerosos los que quedan por investigar y, se supone, por descubrir en la cuenca media y alta del Guadiana y sus afluentes (Munera, El Bonillo, Lezuza, Villarrobledo, Argamasilla de Alba, Tomelloso). Sólo en la provincia de Albacete se conoce el emplazamiento seguro de unos 300 asentamientos.

Los asentamientos han sido divididos en varias tipologías:

  • Motillas: eran una especie de asentamientos con fuertes muros circulares  y viviendas tanto en su interior como en el exterior. Actuaban como lugares centrales de un área agrícola y su principal recurso consistía en el control del agua mediante profundos pozos. Aunque en estos sitios viviera gente, no eran necesariamente poblados.
  • Morras: también circulares y de pequeño tamaño, y los castillejos o castellones, mayores, se situaban sobre elevaciones naturales y, a veces, presentan también fortificaciones y edificios singulares.
  • Campos de hoyos y fondos de cabaña: Se trata de asentamientos en llano, normalmente de carácter estacional con viviendas construidas con materiales no permanentes y de los que sólo suele quedar la planta de la cabaña. Las Saladillas (Alcázar de San Juan) sería un caso de fondos de cabañas y La Villeta, en Ciudad Real, un caso de campos de hoyos.
  • Lugares sagrados: Se trata de grandes monumnetos tumulares con costrucciones orientadas a las estrellas, en los cuales se realizaban rituales en torno a los ancestros y el ciclo muerte-resurrección. Castillejo del Bonete (Terrinches) o Bocapucheros (Almagro) son dos casos.

 

Sociedad

Se cree que la sociedad del Bronce de La Mancha estaba organizada en jefaturas. Desde los grandes poblados fortificados los jefes dominarían el agua extraída en las motillas, la producción agropecuaria de su área colindante y, gracias a los excedentes que controlarían, podrían acceder a los bienes de prestigio que reafirmaban su posición privilegiada.

Se piensa que las concentraciones de poblados en torno a determinados lugares constituían una única comunidad cuyo modelo de asentamiento disperso permitía un control efectivo del medio y sus recursos desde puntos estratégicos. Sin embargo, se llegado a asumir que eran comunidades en guerra permanente debido a la propia disposición y fortísima construcción de las motillas y atalayas, así como por los ajuares de las tumbas masculinas, donde aparecen arcos y otras armas, como es la alabarda de El Retamar. Es probable que cumplieran ambos cometidos: control de pastos, tierras, cursos fluviales y otros elementos vitales y control militar del territorio.

Muchos de los asentamientos pequeños albergaban una o pocas familias, en sentido extenso: ascendientes, descendientes y parentela directa. La propia disposición de los asentamientos refleja una cierta posición de subordinación o, mejor, de interdependencia: los centros neurálgicos pueden ser importantes para el comercio e intercambio, pero los centros externos son vitales para el control del territorio.

 

Referencias

Motilla del Azuer

Motilla del Azuer (fotografía: IGME).

 

El Evento climático de aridificación 4.2 ka cal BP

 

El evento de aridificación del kiloaño 4-2 fue uno de los sucesos climáticos más severos de la época del Holoceno. Define el comienzo de la actual era Megalayense en la época del Holoceno. Comenzó alrededor del año 2200 a. C., y probablemente duró todo el siglo XXII  a.C. Se ha planteado la hipótesis de que pudiera haber causado el colapso del Imperio Antiguo de Egipto, así como el Imperio acadio en Mesopotamia, y la Cultura de Liangzhu en la zona baja del río Yangtsé. La sequía también puede haber iniciado el colapso de la cultura del Valle del Indo, con parte de su población desplazándose hacia el sudeste para seguir el movimiento de su hábitat deseado, así como la migración de personas de habla indoeuropea hacia la India. Algunos científicos no están de acuerdo con esta conclusión y señalan que el evento no fue una sequía global, ni sucedió en una línea de tiempo definida.

 

Pruebas

Se registra una fase de aridez intensa de alrededor de 4.200 ños antes de ahora (fecha coincidente con el comeinzo canónico de la Edad del Bronce) en el norte de África, Oriente Medio, el mar Rojo, la península arábiga, el subcontinente indio y en la región medio continental de América del Norte. También se han encontrado pruebas en una colada en una cueva italiana, en la capa de hielo del Kilimanjaro y en el hielo de un glaciar andino. El inicio de la aridificación en Mesopotamia alrededor del año 4100 a. C. también coincidió con un evento de enfriamiento en el Atlántico Norte, conocido como el ciclo de Bond 3. A pesar de esto, las pruebas del suceso del 4.2 en el norte de Europa es ambigua, lo que sugiere que el origen y el efecto de este suceso es espacialmente complejo.

 

Efectos

Península ibérica

En la península ibérica, se cree que la construcción de asentamientos del tipo de las motillas en el período posterior al año 2200 a. C. es consecuencia de la severa aridificación que afectó esta zona según Benítez de Lugo y Mejías, quienes han presentado los resultados de la primera investigación paleohidrogeológica interdisciplinaria en La Mancha. Algunas motillas bien estudiadas son las de El Acequión, El Retamar y El Azuer.

Estudios recientes muestran que los yacimientos de esta clase en la Cultura de las Motillas pueden ser el sistema más antiguo de captación de agua subterránea en la península ibérica. Se construyeron durante el 4.2 para acceder al acuífero en una época de estrés ambiental debido a un período de sequía severa y prolongada. Los estudios han verificado una relación entre el sustrato geológico y la distribución espacial de las motillas.

Asimismo, la desaparición de la Cultura de los Millares se ha puesta relación con el 4.2.

Antiguo Egipto

Alrededor del año 2150 a. C., el Imperio Antiguo de Egipto fue golpeado por una serie de inundaciones del Nilo excepcionalmente bajas. Esto puede haber influido en el colapso del gobierno centralizado en el antiguo Egipto después de una hambruna.

Península arábiga

En la región del Golfo Pérsico, hay un cambio repentino en el patrón de asentamiento, en el estilo de cerámica y en las tumbas en este momento. La sequía del siglo XXII a.C. marca el final de la cultura Umm Al-Nar y el cambio a la cultura de Wadi Suq.

Mesopotamia

La aridificación de Mesopotamia puede haber estado relacionada con la aparición de temperaturas más frías en el Atlántico Norte (el ciclo de Bond 3). Los análisis del registro instrumental moderno muestran que grandes reducciones interanuales (del 50 %) en el suministro de agua de Mesopotamia se producen cuando las temperaturas superficiales subpolares del Atlántico noroeste son anormalmente frías. Las cabeceras de los ríos Tigris y Éufrates se alimentan de la captura de la lluvia mediterránea invernal causadas por elevación. El Imperio acadio, en el año 2300 a. C., fue la segunda civilización en subsumir sociedades independientes en un solo estado (la primera fue el antiguo Egipto alrededor del año 3100 a. C.). Se ha afirmado que el colapso de este estado fue influenciado por una amplia sequía, que duró siglos. La evidencia arqueológica documenta el abandono generalizado de las llanuras agrícolas del norte de Mesopotamia y la dramática afluencia de refugiados en el sur de Mesopotamia, alrededor de 2170 a. C. Se construyó una muralla de 180 km de longitud, el «Repelente de amorritas», que atravesaba el centro de Mesopotamia para detener las incursiones nómadas al sur. Alrededor del año 2150 a. C., los Guti, que originalmente habitaban en los montes Zagros, derrotaron al desmoralizado ejército acadio, tomaron la ciudad de Akkad y la destruyeron alrededor del año 2115 a. C. El cambio agrícola generalizado en el Medio Oriente es visible a finales del tercer milenio antes de Cristo. El reasentamiento de las llanuras del norte por poblaciones sedentarias más pequeñas ocurrió cerca del año 1900 a. C., tres siglos después del colapso. Un estudio sobre los corales fósiles en Omán proporciona pruebas de que las prolongadas estaciones de invierno de Shamal, hace unos 4200 años, llevaron a la salinización de los campos de riego; por tanto, una drástica disminución en la producción de cultivos desencadenó una hambruna generalizada y, finalmente, el colapso del antiguo Imperio acadio.

Asia centro-meridional e India

En el segundo milenio antes de Cristo, se produjo una aridificación generalizada en las estepas eurasiáticas y el sur de Asia. En las estepas, la vegetación cambió, impulsando «una mayor movilidad y la transición a la ganadería nómada». La escasez de agua también afectó fuertemente al sur de Asia. Esta época fue un momento de gran agitación por razones ecológicas. La prolongada falta de lluvias causó una severa escasez de agua en grandes zonas, causando el colapso de las culturas urbanas sedentarias en Asia centro-meridional, Afganistán, Irán e India, y desencadenando migraciones en gran escala. Inevitablemente, los recién llegados llegaron para incorporarse y dominar las culturas posurbanas. Los centros urbanos de la cultura del Valle del Indo fueron abandonados y reemplazados por culturas locales dispares, debido al mismo cambio climático que afectó a las zonas vecinas de Oriente Medio. A partir de 2016, muchos estudiosos empezaron a creer que la sequía y la disminución del comercio con Egipto y Mesopotamia causaron el colapso de la civilización del Indo. El sistema del río Ghaggar-Hakra se alimentaba de la lluvia, y el suministro de agua dependía de los monzones. El clima del valle del Indo se volvió mucho más frío y seco desde, aproximadamente, el año 1800 a. C., debido a un debilitamiento general del monzón en esa época. El monzón indio disminuyó y la aridez aumentó, y el río Ghaggar-Hakra retractó su alcance hacia las laderas del Himalaya, dando lugar a inundaciones erráticas y menos extensas que hicieron que la agricultura de inundación fuera menos sostenible. La aridificación redujo el suministro de agua lo suficiente como para causar la desaparición de la civilización, y para dispersar su población hacia el este.

China

La sequía puede haber causado el colapso de las culturas neolíticas alrededor de China central durante el final del tercer milenio antes de Cristo. Al mismo tiempo, el alcance medio del río Amarillo vio una serie de inundaciones extraordinarias relacionadas con la legendaria figura de Yu el Grande. En la cuenca del río Yishu, la floreciente cultura Longshan se vio afectada por un enfriamiento que redujo severamente la producción de arroz. Esto provocó una disminución sustancial de la población y un menor número de sitios arqueológicos. Aproximadamente en el año 2000 a. C., la cultura Longshan fue desplazada por la cultura Yueshi, que tenía menos artefactos sofisticados de cerámica y bronce.