Proyectos de Investigación

Madrid: de la ciudad fantasma a la extraña normalidad

por Álvaro López Martín

 

La entrevista fue con un joven segoviano llamado Diego Paramio, que actualmente vive en el barrio madrileño de Puerta del Ángel. Con 19 años Diego se mudó de su ciudad natal de Segovia a la ciudad de Madrid con el fin de terminar sus estudios universitarios en la disciplina de Ingeniería de caminos, canales y puertos. Desde entonces ha habitado en varios pisos a lo largo y ancho de la capital española, hasta llegar al piso actual en Puerta del Ángel, piso en el que convive con otros 3 compañeros, dos de los cuales son amigos suyos de la infancia y provienen igualmente de Segovia. A día de hoy, a la edad de 27 años, Diego trabaja como ingeniero para una empresa fotovoltaica con sede en el municipio madrileño de Alcobendas.

 

¿Cómo ha experimentado Madrid durante los últimos meses?

Bueno, yo creo que habría que diferenciar entre varias etapas, ¿no? Durante los meses de confinamiento más estricto esto era una ciudad completamente fantasma, ha sido una cosa, pero supongo que como habrá pasado en cualquier otra ciudad del mundo, completamente inaudita y luego ya con la progresiva reapertura y vuelta a la normalidad pues ha sido extraño y sigue siendo extraño, es una vuelta a medias y que no termina de ser lo que era antes pero bueno de alguna forma poco a poco te vas acostumbrando a esta nueva realidad.

¿Cómo cambió el barrio/el vecindario y la relación con los vecinos?

Bueno, yo realmente llevo poquito viviendo en este barrio, llevo un poco más de 2 años, con lo que buena parte del tiempo que llevo aquí ha sido durante el confinamiento pero sí que es verdad que en cuanto a los vecinos pues sí que se notaba, durante sobre todo esa época de más confinamiento estricto una camaradería que no que no se había visto antes: salías atender y la y la vecina te preguntaba desde arriba ¿oye qué tal estáis?, ¿necesitáis algo? Es una cosa que yo creo que no se ha visto antes, antes esas conversaciones no surgían. Sin embargo, ahora por lo menos en mi caso, la verdad es que la relación se ha vuelto a enfriar bastante con los vecinos y se ha limitado otra vez bastante.

¿Cambió la relación con el espacio público y privado?

Bueno, está yo creo que es absolutamente, ¿no?, o sea, lo que es el espacio público, lo que podría ser la calle y el transporte es completamente distinto, sobre todo al principio con esa limitación de pasear durante una hora al día, luego la obligatoriedad de llevar mascarilla, que ahora se han vuelto un complemento omnipresente. El tener que hacer cola para cualquier sitio, hasta para la panadería, para la peluquería, tenías que planificar mucho más tu vida porque no sabías que cuánto tiempo te iba a llevar, por ejemplo, hacer la compra. Yo he llegado a estar horas de cola para entrar en el supermercado. Y, en cuanto a lo privado, sobre todo en el espacio de trabajo también nos hemos vuelto, la oficina totalmente apantallada, con mamparas por todos lados, los geles hidroalcohólicos, aparatos purificadores de aire, un poco con todo lo que lo que es realmente para prevención, aunque no se sabe su eficacia, pero bueno, al menos te da una falsa sensación de seguridad. Y por supuesto es imprescindible mencionar que ya no estás en la calle cómo estabas antes, ni en duración, ni frecuentas los mismos sitios, ni tu sensación es igual de cómoda, ¿no? Pasear por el centro de Madrid, por muy gratificante y estimulante que sea, no deja de ser distinto ahora, no dejas de irte con la sensación de paranoia de: ¿lo estaré haciendo bien? ¿lo estaré haciendo mal? ¿estaré aquí propagando o me habré ido contagiando a casa? simplemente por dar un paseo.

 ¿Se encuentra otro uso de su barrio (otras tiendas, otros bares, otras formas de hacer deporte)?

Absolutamente, desde los primeros paseos que nos permitieron dar fue un redescubrimiento del barrio absoluto, o sea hasta ese momento digamos que había explorado la calle que lleva hasta el metro y la calle que lleva al supermercado, pero después, por pura necesidad de tener que salir de casa y pasear pues hemos recorrido todo el barrio, hemos intentado comprar más cerca y entonces un montón de tiendas que a lo mejor antes no visitabas las visitas ahora, lo buscas cerca. Es un poco como que intentas ahora que tu zona sea mucho más estrecha y eso te lleva a tener una relación más profunda con tu barrio.

¿Cómo se desarrollan las visitas de familiares y amigos: ¿de otra manera, en otros sitios?

Bueno, en cuanto a los amigos pues la verdad es que se intenta quedar en grupos reducidos, normalmente intento quedar siempre con los mismos, nos reunimos en una casa en grupos pequeños o si vamos a un bar intentamos que siempre sea en una terraza por eso del aire libre. La verdad que, bueno, es intentar ver siempre a las mismas personas. Y luego, en cuanto a los familiares, personalmente yo soy de Segovia, mi familia vive allí y tengo muy complicado ir sobre todo porque están abriendo y cerrando las fronteras prácticamente cada semana, entonces cuando no están cerradas por un sitio están cerradas por el otro, y está muy complicado la verdad.

¿Se usa ahora otro tipo transporte? ¿A otros sitios?

Personalmente yo antes para ir a trabajar yo cogía el metro y desde la pandemia, afortunadamente yo disponía del vehículo privado y desde entonces voy en coche, en vehículo privado, a trabajar hasta Alcobendas. También, cuando me muevo por el centro prefiero siempre ir en bici si es posible, uso BiciMAD, o andando antes que bus o metro ya que me siento más tranquilo de esa forma. En cuanto al uso por el resto de la gente la verdad es que observo que no hay tanto tráfico como antes, pero sé que eso no se debe tanto a que la gente no prefiere ir en coche, sino que, entiendo que muchas empresas todavía no están al 100 por 100 en cuanto al trabajo presencial. Todas las estadísticas dicen que la gente, también es algo general ¿no?, que la gente prefiere el vehículo privado, pero la verdad es que las pocas veces que he cogido el transporte público normalmente va bastante hasta arriba.