Proyectos de Investigación

Del terror pandémico al resurgir de Madrid

por Guillermo Sans Balsalobre

 

Es 18 de noviembre del año 2020, estamos en el madrileño barrio de Aluche, uno de los barrios más afectados por la pandemia y no sólo a nivel de contagios, sino en cuanto al desastre económico que de ello ha derivado. Aquí me dispongo a entrevistar a Luis Miguel Ahumada sobre su visión de Madrid tras la pandemia. Luis Miguel es bien conocido en el vecindario por haber sido profesor en su día de muchas de las personas que hoy residen en él, por su trato cercano y también por sus rutinarios paseos en su bicicleta vintage como principal medio de transporte, vehículo que además le ha servido para ver de primera mano los efectos devastadores de la pandemia. Sin embargo, su optimismo no ha cesado ni siquiera en estos momentos tan delicados y aquí expondremos cuál será su visión de cómo se ha llegado a esta situación, las relaciones con los vecinos, una crítica dura a la gestión de la pandemia y lo que para él será un reforzamiento de la sociedad madrileña en los años venideros.

 

Si te parece empezamos con la primera pregunta. ¿Cómo has experimentado Madrid durante estos últimos meses?

Bueno, yo creo que hay una diferencia respecto de los primeros meses a cuando ya se empezó a abrir (Madrid) por diferentes fases. Los primeros meses yo vi un estado prácticamente de terror o de pánico creado desde todas las esferas, muy dirigido, muy controlado, con los medios de comunicación sistemáticamente cumpliendo “la voz de su amo” ―ya que para eso han recibido dinero― y sistemáticamente contando cosas y metiendo miedo. Después, la gente parece haber ido remitiendo a todo esto sistemáticamente. Lo que sí es cierto es que el barrio no ha sufrido grandes cambios.

Eso es lo que te iba a decir. ¿Cómo crees que ha cambiado el barrio? ¿Crees que ha cambiado el barrio por este motivo o en las relaciones con los vecinos?

No, el barrio no ha cambiado, al contrario. En este barrio precisamente como hay gente trabajadora y hay una gran diversidad de personas, se han creado muchísimos más lazos de hermandad. La gente buscaba mucho más el comunicarse o el hablar, buscaban el conectarse. Y yo creo que eso ha sido importante porque ha servido como “terapia” para evitar problemas psicológicos. De hecho, yo creo que ahora mismo hay mucha gente que tiene repercusiones y problemas psicológicos muy graves porque ellos mismos se han recluido excesivamente. Han cometido el famoso error de “ser más papistas que el Papa”, o de si me dicen que me encierren, me encierro y además me pongo cadenas. Todo esto debe tener su medida, pero cada vez la gente se deja dirigir más, como he dicho antes, por los medios de comunicación, el mismo miedo, los políticos diciendo una serie de cuestiones que no hay que decirlas y sus actuaciones que son totalmente contradictorias a lo que están predicando…

Y en particular, con las visitas a los familiares y amigos ¿has tenido algún problema? ¿Habéis cambiado un poco de rutina o habéis tenido que crear en otro sitio concreto debido a las restricciones del límite de aforo o límite de reuniones?

Bueno, el único problema que ha habido con los amigos y la familia es simplemente que muchas veces nos reuníamos en bares o en sitios públicos y como esos mismos sitios han quebrado económicamente o no podían estar abiertos pues no hemos podido quedar. En general nos hemos estado reuniendo en diferentes casas o sitios, siempre procurando que no hubiera más personas de las que tenía que haber. Pero la verdad, muy bien con los amigos porque nos veíamos en unos foros en los cuales descargábamos todo lo malo que hemos padecido y captando cosas de otra gente, por lo cual creo que nos ha venido muy bien.

También otra de las buenas cosas que ha tenido esto ha sido reunirnos con los amigos dando paseos o largos paseos, disfrutando de la calle, disfrutando del campo ―me refiero al campo por la Casa de Campo― a los parques…Yo creo que es una cuestión bastante importante y que también nos ha servido para descubrir nuevos lugares porque, evidentemente, como no se puede estar en los mismos sitios que antes pues empiezas a descubrir nuevos sitios y te das cuenta que no es ( sólo) el sitio sólo donde vives, sino que hay muchísimos más puntos a los cuales te puedes acercar y te puedes mover.

Vale. Y ya con una mirada hacia el futuro, ¿Cómo ves la situación en Madrid y concretamente en el barrio de Aluche en los próximos años?

De cara al futuro es buenísima porque con todo esto hemos llegado a tocar el fondo y cuando uno toca fondo lo único que le queda es subir hacia arriba, nada más que subir hacia arriba. Y, sobre todo, yo espero que con todo esto la gente haya aprendido algo o se haya dado cuenta de algo, ya no solamente político, sino de sanidad, de responsabilidad, de hacer las cosas como hay que hacerlas, de sentirse feliz, de ayudar, de colaborar, etc. Todas estas cosas son muy importantes.

Vale. ¿Tú crees que habrá actividades o costumbres en Madrid, cosas que nos definen a los madrileños, que se puedan perder tras esta terrible experiencia?

Yo creo que, al contrario. Creo que se han creado nuevas expectativas para cuando ocurra otra vez alguna cosa de estas como del confinamiento. Los madrileños curiosamente nos adaptamos a todo. Simplemente por poner un ejemplo muy claro, Madrid durante la guerra civil estuvo durante tres años rodeada y los madrileños nos adaptamos a esto. Ninguna ciudad en el mundo ha estado tres años rodeada sistemáticamente. En cambio, Barcelona duró tres días desde que llegaron los nacionales. Lo cual significa que algo tiene el pueblo de Madrid que envidian el resto de los pueblos. Aunque no es tanto envidia, sino que Madrid forma el “rompeolas” de toda España. Por ello aquí hay españoles de todos los lados, de Cataluña, de Málaga y Andalucía, Extremadura…Y sabemos, yo creo, que sabemos recomponernos y lo que no te mata, porque como bien dice el refrán, te hace fuerte y te hace grande y esto es lo que hay en Madrid. Y yo creo que eso nos va a hacer que sigamos con nuestras costumbres y además adaptar otra serie de costumbres. De hecho, nada más hay que ver que cuando se nos ha dejado unas pautas de libertad, se han seguido haciendo y se siguen volviendo a las rutinas y a las cuestiones que antes conocíamos y antes disfrutábamos.