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Reformar solo para mejorar

Publicado el 12/07/2016 a las 17:49 horas

Alberto Ruiz Gallardón y Alfonso Guerra analizan la vigencia de la Constitución de 1978

Ángel Aranda / Fotos: Nacho Calonge

El exministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón, expresó sobre una hipotética modificación de la Constitución que “cada pueblo es dueño de su destino”, y por lo tanto se puede proceder a realizar una reforma “si el pueblo español la quiere hacer”. No obstante el exdirigente popular aclaró que eso no significa que se muestre partidario de reformar la Carta Magna, “si eso significa romper el consenso con el que fue creada y votada por los españoles”.

El exalcalde de Madrid, que participó en el curso La reforma constitucional española: comunicación y ciudadanía, desmontó la creencia que existe en algunos sectores de la ciudadanía en la que se establece que la Constitución de 1978 ha perdido su vigencia, porque en la actualidad la mayoría de los españoles no pudieron votarla al no alcanzar la edad mínima o simplemente no habían nacido todavía. “Si aceptáramos ese argumento –afirmó Gallardón- me pregunto qué podría pensar un alemán cuya Constitución se aprobó tras la segunda guerra mundial”, argumentó Gallardón, que también apuntó la norteamericana como ejemplo de norma vigente a pesar de su longevidad.

Al mismo tiempo Ruiz Gallardón reconoció que los españoles no estamos obligados a no reformar la Constitución, pero se preguntó si es conveniente y necesario hacerlo ahora y si existe una alternativa mejor. “El principal valor de nuestra Constitución es el de haber sido el resultado de un acuerdo entre los españoles”, quiso remarcar el exministro, quien también recordó que la Carta Magna fue aprobada por la gran mayoría de los españoles tras la celebración de un referéndum.

El expresidente de la Comunidad de Madrid apuntó algunos aspectos que pueden modificarse en la norma máxima española, como la concepción del modelo territorial, el reconocimiento de España como país de la Unión Europea, la sucesión de la Corona, el papel que juegan los partidos políticos y la gestión de la justicia. Gallardón, que ocupó esta cartera ministerial hasta hace apenas dos años, señaló que los jueces no han podido cumplir con su función de posibilitar la tutela judicial a los ciudadanos “por la falta de medios y la politización de la justicia”.

Por su parte, el que fuera vicepresidente del Gobierno en los primeros gabinetes de Felipe González, Alfonso Guerra, resaltó el carácter conciliador de la actual Constitución española por ser la primera en nuestro país que se elaboró gracias al consenso del conjunto de las fuerzas políticas. A juicio de Guerra las constituciones anteriores a la de 1978 no emanaban de un pacto global, sino que un sector político de las “dos Españas” la imponía a los ciudadanos. “No eran constituciones de unos españoles para todos los españoles, sino de unos españoles contra otros españoles”, matizó.

El veterano socialista se mostró disconforme con las críticas que recibe el texto constitucional desde diversos sectores de la vida pública, señalando que “los más conservadores dicen que se fue demasiado lejos, mientras que los más progresistas piensan que se quedaron cortos”. En este sentido, Guerra aseguró que la Constitución de 1978 “es el texto que necesitaban los españoles”, y subrayó que fue aprobado por el 90 por ciento de la población “en todas las actuales comunidades autónomas”, incluida Cataluña donde “se votó más que en Madrid”.

El exdirigente del PSOE coincidió con Gallardón en algunos de los aspectos de la Constitución que pueden ser reformados, como en el caso de la sucesión de la Corona, la pertenencia de España a la Unión Europea, la cuestión territorial y la configuración de las comunidades autónomas. Además, Guerra añadió en este apartado la reforma del Senado para que “cumpla con su función de cámara de representación territorial”. 


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