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Las cosas imposibles que ocurren todo el rato

Juan José Millás relaciona los territorios de la realidad y la literatura

28 jun 2016 - 09:37 CET

Jaime Gómez / Fotos: Juan Patiño

Para demostrar la relación entre la medicina y la literatura, el escritor Juan José Millás recurrió a la figura del neurólogo Oliver Sacks, un escritor metido a neurólogo o un neurólogo metido a escritor que “si no pasa a la historia de la literatura, debería pasar a la historia de la ciencia”.

Millás, que intervino en el curso Literatura, biografía y relato clínico. El legado científico y humanista de Oliver Sacks, manifestó que lo que diferencia el territorio de la realidad del territorio de la literatura es que en la realidad todo es arbitrario. “Nada de lo que ocurre a nuestro alrededor es verosímil. Por lo tanto, lo que diferencia la realidad de la literatura es que el territorio de la realidad es el territorio de lo contingente, mientras que en el territorio de la literatura todo tiene que estar sometido, dirigido a un fin”. El autor de El Mundo planteó la idea de que cuando leemos una noticia nunca nos planteamos su verosimilitud; es decir, podemos lamentar que haya sucedido la noticia pero no nos planteamos que eso es imposible porque “estamos acostumbrados a que ocurran cosas imposibles todo el rato, ayer mismo ocurrió una cosa que parecía imposible” en referencia al resultado de las elecciones.

En su experiencia personal sobre la medicina y la literatura, confesó que lee prospectos, autopsias e historiales clínicos. Millás sostuvo que el prospecto se parece a la poesía porque es un texto breve. La autopsia sería lo más parecido al relato corto, en ella se desmonta y monta el cuerpo para entender lo que ha sucedido: la caja craneal, la torácica y el paquete intestinal son las partes de la realidad del cadáver y son las partes de la realidad con los que trabaja el escritor normalmente. Aun así comparte la idea de que la autopsia es un género al que es difícil acceder, cuestionando por qué los editores no publican las autopsias de personajes famosos. En cuanto al historial clínico, sostuvo que “es pura literatura que tiene algo de novela, del mismo modo, que toda gran novela tiene algo de historial clínico”, como por ejemplo Madame Bovary, La Metamorfosis o Don Quijote de la Mancha.

Volviendo a Oliver Sacks, Millás contó uno de los relatos de su colega recientemente fallecido, que versa sobre un enfermo de cataratas al que se le cura la enfermedad y se queda espantado, no sabe leer esa realidad y no para hasta perder la vista de nuevo y de esta forma recibir la ceguera como un don.

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