Hace seis meses que Nuria García Piñeiro (Santiago de Compostela, 1970) se convirtió en la primera directora que ha tenido la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en sus más de 70 años de historia. En una etapa de transformación para el sector, la directora asume el desafío de liderar una entidad que busca equilibrar la tradición académica con las exigencias de un mercado legal hiperconectado.
García Piñeiro reflexiona sobre el valor diferencial que aporta la diversidad de género en la gestión: "De alguna manera, el liderazgo femenino transforma las organizaciones. Aportamos quizá una vertiente más humana".
La nueva directora, que tiene "una vocación académica muy marcada", cuenta con una amplia trayectoria como docente e investigadora en el ámbito del derecho laboral. Entre 2012 y 2017, prestó servicios especiales en el Ministerio de Trabajo como vocal asesora en el gabinete de la ministra Fátima Báñez.
Bajo su dirección, la institución pretende potenciar sus programas de posgrado y afianzar su modelo de formación avanzada para profesionales del Derecho. Acerca de esta hoja de ruta, señala que "la Escuela de Práctica Jurídica debe seguir cumpliendo su rol como centro de perfeccionamiento profesional, dirigido al amplio espectro de profesiones jurídicas", subrayando además que la formación debe ser continua y adaptada a todas y cada una de las etapas de la carrera de un jurista.
Esta adaptación no sólo afecta a los contenidos, sino también a las habilidades requeridas por el mercado laboral. "Gran parte de nuestra formación está volcada en dar respuesta a las necesidades actuales", explica García Piñeiro. En paralelo al conocimiento técnico, añade que los jóvenes reclaman cada vez más habilidades como la empatía y el trabajo en equipo, que "son especialmente importantes en el mundo hiperconectado en el que vivimos".
En un entorno económico donde la eficiencia técnica se da por descontada, estas competencias transversales son las que marcan la diferencia competitiva en los grandes bufetes y asesorías jurídicas.
Innovación
La tecnología, y en particular la inteligencia artificial (IA), también ocupa una parte central de la estrategia de la institución. Lejos de verla como una amenaza, García Piñeiro abraza el cambio con optimismo: "Pienso que la IA no deja de ser una herramienta a disposición del abogado y de la sociedad en general".
En este sentido, defiende que la clave es que "se introduzca a partir de unos valores éticos y unos principios social y jurídicamente responsables, siempre con una adecuada supervisión humana".
Esta visión positiva va ligada a una advertencia sobre la necesidad de actualización constante. Según la directora, "las herramientas de IA no sustituyen el conocimiento, pero su irrupción sí lleva aparejada una necesidad de adaptación en el mundo de las capacitaciones y es evidente que las necesidades formativas han cambiado". Por ello, "la formación y la recualificación son fundamentales". La Escuela de Práctica Jurídica ha dado los pasos necesarios para evitar que el mundo académico quede aislado de la realidad práctica del mercado: "Durante mucho tiempo se actuó a espaldas de la IA, pero a día de hoy se integra en la docencia".
Para garantizar que su formación sea realmente útil para el mundo profesional, la institución mantiene un diálogo constante con los principales actores del sector, con iniciativas como la cocreación de programas.
"La Escuela de Práctica Jurídica encuentra en los despachos de abogados un aliado para organizar cursos, para detectar necesidades y para implementarlas de forma adecuada. Esa forma de retroalimentarnos la escuela con el mundo de los despachos es vital", concluye García Piñeiro.
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