Trastornos del Aprendizaje
Trastorno del aprendizaje de la lectura:
Trastorno de base neurobiológica por procesamiento fonológico ineficiente que altera la decodificación de palabras, afectando de forma específica a personas con un funcionamiento intelectual típico. Se manifiesta generalmente en los primeros años escolares, provocando una lectura lenta e inexacta que altera el aprendizaje de habilidades que requieren enseñanza explícita. Esto podría ocasionar interferencias en el ámbito escolar, laboral o conductas de evitación. El diagnóstico clínico requiere que las dificultades hayan persistido al menos durante seis meses a pesar de intervenciones especializadas. Finalmente, la evaluación debe sustentarse en pruebas psicométricas estandarizadas, juicio clínico y evidencias convergentes del historial académico. Se debe descartar previamente que el bajo rendimiento sea atribuible a discapacidad intelectual, déficits visuales o auditivos, trastornos neurológicos o situaciones de desventaja socioeconómica y ambiental.
Trastorno del aprendizaje de la escritura:
Trastorno del aprendizaje de la escritura de base neurobiológica sin que existan lesiones neurológicas, problemas intelectuales, déficit sensoriales o alteraciones de la personalidad que lo expliquen. Se caracteriza por dificultades en la precisión ortográfica (sustituciones, omisiones e inversiones de letras), en la precisión gramatical y de la puntuación, así como en la claridad u organización de la expresión escrita. Es persistente en el tiempo, requiriendo un mínimo de 6 meses de resistencia a pesar de intervenciones específicas, y precisa siempre ser tratado por un profesional.
El rendimiento se sitúa muy por debajo de lo esperado o exige un esfuerzo alto para mantenerse, causando interferencia escolar y/o laboral. Puede manifestarse en la infancia o retrasarse hasta que las demandas del contexto superan las capacidades de la persona.
Trastorno del aprendizaje del cálculo:
Trastorno de base neurobiológica sin que existan lesiones neurológicas, problemas intelectuales o déficits sensoriales que lo expliquen, caracterizado por alterar el patrón normal de aprendizaje de destrezas numéricas. Se manifiesta mediante dificultades persistentes en el sentido de los números, la memorización de operaciones aritméticas, el cálculo preciso o fluido y el razonamiento matemático preciso. La discalculia es el término alternativo para referirse a este patrón de problemas al procesar información numérica, siendo fundamental especificar si coexisten dificultades adicionales en el razonamiento cuantitativo o en la precisión del razonamiento verbal. El rendimiento se sitúa muy por debajo de lo esperado o exige un sobreesfuerzo, interfiriendo en la vida escolar y/o laboral. Asimismo, su diagnóstico clínico requiere de una persistencia mínima de 6 meses frente a la intervención especializada, apoyándose en pruebas psicométricas especializadas e historial académico.