Clínicas y hospitales

Trastornos de la Fluidez del Habla

Los trastornos de la fluidez del habla, generalmente conocidos como tartamudez o disfemia, se definen como una alteración funcional de la comunicación verbal (no en la competencia lingüística como tal, sino en la actuación) sin que se presenten anomalías en los órganos de articulación del habla, y que afectan o influyen directamente en la participación en diferentes contextos comunicativos (sociales, académicos y/o laborales).

Se caracterizan por la presencia de bloqueos al hablar, repeticiones, prolongaciones, el uso excesivo de muletillas, alteración en la velocidad del habla (bradilalia o taquilalia), incluso la presencia de síntomas físicos como tics, temblores musculares y/o espasmos corporales/faciales que repercuten en la transmisión del mensaje verbal/oral.

Descripción de la sintomatología que podría manifestarse en los trastornos de la fluidez del habla, siendo posible la presencia uno, varios o incluso todos a la vez:


• Bloqueos: Interrupciones bruscas al inicio o durante el discurso oral. Se pueden presentar al inicio de frases, en palabras o sonidos específicos, o incluso al finalizar una frase.
• Repeticiones: Presencia de repetición de segmentos, sílabas, palabras o frases (por ejemplo: “yo-yo-yo-yo quiero…”, “yo qui-qui-quiero…”, “yo quiero-yo quiero-yo quiero…”).
• Prolongaciones: Extensión anormal de segmentos de sonidos durante el habla (por ejemplo: “Yoooo quiero…”, “yo quieeeeero…”).
• Pausas: Interrupciones anormales que alteran la fluidez de la comunicación.
• Muletillas: Presencia excesiva de muletillas para tratar de compensar o evitar la aparición de otros síntomas que alteran la fluidez del habla.
• Alteración en la velocidad del habla (taquilalia o bradilalia): habla caracterizada por aumento excesivo de la velocidad o disminución de la misma.
• Síntomas físicos: Aparición de tics, tensión muscular puntual o generalizada.
• Sociales y psicológicos: Generalmente la persona evita participar en contextos o situaciones comunicativas (por ejemplo: hablar por teléfono, ir a reuniones sociales, entre otras); presencia de estrés o ansiedad antes, durante o después de enfrentarse a situaciones comunicativas; aislamiento social; entre otras.

Los trastornos de la fluidez del habla presentan una diversidad y heterogeneidad en cada individuo pudiendo, además, aparecer durante la infancia, adolescencia y adultez. Es necesaria una evaluación e intervención diferencial y específica para cada persona.