Así leemos en la clase de inglés
Autora: Sira Valladares González
6 feb 2026 - 09:27 CET
No me queda muy claro si los jóvenes leen mucho o poco. Cada vez que pregunto en clase, parece que nadie lee y a nadie le gusta, pero luego, cuando se acercan los exámenes muchos traen preparado un libro para las horas muertas o simplemente les escucho hablar sobre el libro que se están leyendo o de qué personaje están enamorados.
Como decía el Dr. Miguel Sanz Jiménez en su entrada de blog titulada El placer de leer en inglés «hay vida más allá de las actividades de Reading de los libros de texto de inglés», vida más allá de las lecturas por niveles y hay muchas maneras de intentar que la lectura sea algo más placentero que obligatorio. Si quieres investigar algunos títulos populares, te animo a leer la anteriormente citada o echarle un vistazo a la infografía creada por Alberto Reguero Gómez, una recomendación de libros en inglés por edades.
¿Qué leer y cómo leer?
Empecemos por el principio, sí, claro que uso Readings en clase. Son útiles bancos de vocabulario, perfectamente adaptados a las palabras, gramática y tiempo que tenemos en clase, pero como lectora empedernida se me nota en la cara cuando les puedo mencionar o hablar de un libro o autor e intento que las clases de inglés sea un lugar donde leer no sea sinónimo de sufrimiento.
En un material compartido en este mismo proyecto, ya expliqué cómo podíamos montar una escuela de detectives en 1º de la ESO mientras leíamos a Sherlock Holmes y completábamos nuestro cuaderno del detective con un montón de dibujos, acertijos, resúmenes a desarrollar y pistas que seguir (accede al material de aula aquí).
Como celebración atípica de Halloween, mis alumnos de 3º de la ESO y yo leímos The Tell-Tale Heart siguiendo las instrucciones del Dr. Miguel Sanz: solo por el placer de leer, y porque el momento lo merecía. Aprovechamos nuestra hora extracurricular de inglés y nos la pasamos leyendo en alto (con mis maravillosos alumnos voluntarios que hasta interpretaban en vez de solo leer y le ponían emoción y sonidos a la lectura), comentando y analizando en algo aquellas partes o símbolos que nos llamaban la atención. Culminamos viendo un corto de UPA de 1953 que fielmente ambienta la historia corta al cine. Pasaron varias cosas en el aula durante esa hora. Primero, a pesar de ser última hora de la mañana antes de comer, los alumnos no se distrajeron; segundo, me preguntaron: “¿Por qué vamos a leer esto? ¿Qué vamos a hacer luego?”, y yo pude contestarles: “solo por leerlo, no hay que hacer nada más que disfrutar”; y tercero, no solo leyeron los típicos alumnos que siempre están dispuestos, sino también el alumno al que le encanta leer a Lovercraft, la chica que nunca se calla, pero estaba enganchada a la historia, y el chico que intentó leerse la historia en español, pero la dejó y en esta ocasión descubrió que podía leerla en un inglés sin adaptaciones. La verdad es que la conversación natural y las preguntas que surgieron durante la clase y al terminar fue suficiente evaluación como para saber que les había gustado que les trajese una lectura corta sin adaptar que pudimos empezar y terminar sin necesidad de completar actividades de comprensión.
En cuarto de la ESO, antes del día del libro y para reflexionar sobre la situación de muchos inmigrantes (el tema 4 se titula: “A Place like Home”) leemos y traducimos al español poemas como “Home” de Warsan Shire, “We Refugees” de Benjamin Zephaniah o el cuento The Day the War Came de Nicola Davis. Hablamos un poco sobre el tipo de texto, lo escuchamos y después nos lo dividimos para trabajar la traducción en grupo. Soy la primera que les digo que es difícil que salga algo rimado, pero sus habilidades son siempre sorprendentes y consiguen hacer traducciones que a mí me llevarían más de una hora de clase. Al final, leemos la traducción en español unida y pegamos en el pasillo el asombroso resultado.
Si leer es algo estipulado por el departamento, entonces el libro elegido se coge con muchas ganas. Generalmente me gusta acercarles al contexto, contarles el cotilleo de las grandes sagas familiares de escritoras y hacerles entender por qué tuvieron que escribir lo que escribieron. Después de generar debate, lo normal es que tenga que comenzar a leer al día siguiente porque ya no nos quede más tiempo de clase. Leemos cada día unos minutos antes de comenzar la clase al uso y esto les sirve para seguir con más facilidad la lectura, no dormirse en las clases que son 50 minutos de lectura seguida y desconectar del ritmo del instituto que produce una clase tras otra. Para Sense and Sensibility en 3º de la ESO tenemos un gran árbol genealógico a modo de mural que vamos completando a medida que vamos leyendo el libro: uno hace el título, otro pega los personajes, otro va uniendo y escribiendo lo que nos parece relevante y al final todos se giran para consultar el lío familiar mientras leemos.
En 4º de la ESO hemos elegido Macbeth, que por supuesto hemos introducido con mi actividad favorita titulada: “¿es esto rap o lenguaje de Shakespeare?” y que todos los días leemos representado en clase. Este año, como novedad, mientras leemos proyectamos un escenario que nos ayuda a transportarnos a la Escocia del s.XI y que cambia según el acto. Me encanta que se “peleen” por encarnar ese día a Lady Macbeth o por leer las acotaciones. Cuando leamos Frankenstein, les haré dibujar al temido monstruo antes de apagar la luz y decirles que en realidad todo se creó así, a oscuras una noche de condiciones meteorológicas peculiares en Suiza. Todo para que entiendan que las descripciones del monstruo de Mary Shelley no se parecen a su dibujo. Además, este año, me encantará ver con ellos en inglés la película de Guillermo del Toro.
En 1º de Bachillerato, los debates a los que les llevamos acostumbrando durante toda la ESO, tienen más enjundia y se enredan en interesantes debates leyendo Jane Eyre. Por el momento, en este curso estamos leyendo The Boy in the Striped Pyjamas, otra edición original que hemos introducido a través de una yincana de webs para hacer un repaso por un contexto ampliamente conocido.
Lo divertido es que saben que toca leer porque me ven en la cara que entro apasionada, que me encanta que vayamos comentando la lectura y que quiero que se enganchen por lo bueno o no que es el libro. Sin exámenes, sin tener que llevártelo a casa como deberes. Todo en clase, disfrutando de lo que se escucha y se lee. Y por si acaso mis jóvenes leen mucho, siempre pueden coger un libro de la cesta ambulante que hay en 1º de Bachillerato; ya hubo un alumno de 3º de la ESO que desapareció espiritualmente de mi clase de inglés porque estaba enganchado al cómic de Beowulf, pero claro, cómo iba a decirle yo que lo cerrase.