El Virus del Papiloma Humano: así es la infección de transmisión sexual más frecuente

La infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH) es considerada actualmente la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial. Se estima que hasta el 80% de la población sexualmente activa (tanto hombres como mujeres) podrán tener contacto con el virus en algún momento de su vida. El Día Internacional de Concienciación sobre la infección por el Virus del Papiloma Humano, que se celebra hoy, tiene como objetivo transmitir a la sociedad su importancia, las repercusiones que en ocasiones puede tener padecerla y las herramientas de que disponemos para su prevención.

 

El cáncer de cuello de útero, relacionado con el VPH, es el cuarto cáncer más frecuente en la mujer a nivel mundial. / Shutterstock.

El cáncer de cuello de útero, relacionado con el VPH, es el cuarto cáncer más frecuente en la mujer a nivel mundial. / Shutterstock.

4 de marzo de 2022.

¿Qué es el Virus del Papiloma Humano (VPH)?

 El virus del papiloma humano (VPH) es un virus que puede infectar la piel (VPH cutáneos) y las mucosas (VPH mucosales). Se han identificado más de 200 tipos diferentes y, de ellos, unos 40 son capaces de infectar la mucosa genital y anal de ambos sexos. Los VPH mucosales se dividen en:

  • Virus de alto riesgo u oncogénicos (VPH-AR) por su capacidad de desarrollar lesiones precursoras del cáncer (lesiones premalignas) y cáncer. Dentro de este grupo los tipos 16 y 18 son los más importantes dado que son los responsables de aproximadamente el 70% de los cánceres de cuello de útero.
  • Virus de bajo riesgo (VPH-BR), que no están relacionados con el cáncer pero causan lesiones benignas (verrugas genitales o condilomas). Los tipos 6 y 11 causan el 90% de las verrugas genitales.

Hasta el 80% de la población tiene contacto con el virus en algún momento de su vida, convirtiendo así la infección por VPH en la infección de transmisión sexual más frecuente.

Si bien lo más habitual es que la infección sea transitoria y se resuelva de forma espontánea en los dos años siguientes a su adquisición sin producir ningún tipo de síntoma ni dejar ningún tipo de secuela, hay un 10-15% de la población en los que la infección por VPH no desaparece y persiste en el tiempo.

En un 10-15% de la población la infección por VPH no desaparece y persiste en el tiempo.

Esta persistencia de la infección a lo largo del tiempo, más que la infección en sí misma, será la responsable de la aparición de cánceres y sus lesiones precancerosas en diferentes localizaciones como cáncer de cuello de útero, cáncer de ano, cáncer de vagina y un porcentaje de los cánceres de vulva, pene y orofaringe, así como de la aparición de unas lesiones benignas, las verrugas genitales o condilomas acuminados.

En Europa, la infección por este virus tiene un fuerte impacto a nivel de salud. Cada año se diagnostican entre 284.000 y 540.000 lesiones precancerosas causadas por el VPH, entre 750.000 y 930.000 casos de verrugas genitales y alrededor de 44.000 cánceres.

Los cánceres relacionados con el VPH suponen el 5% de los cánceres en humanos y el 10% en la mujer. Mejorar la concienciación sobre la infección por el VPH entre la sociedad es, por tanto, imprescindible.

Preservativo y vacunación, principales armas de prevención

La utilización de métodos anticonceptivos de barrera, como el preservativo disminuye la probabilidad de transmisión y adquisición de la infección, de ahí la importancia de recomendar su uso.

El cribado forma parte de la prevención secundaria. / Shutterstock.

El cribado forma parte de la prevención secundaria. / Shutterstock.

Sin embargo, a pesar de una utilización correcta, la protección no es completa debido a que el área protegida por el preservativo es limitada y toda la piel de la región perineal es potencialmente infecciosa. 

Afortunadamente, disponemos de una herramienta tremendamente potente en la prevención de la infección: las vacunas profilácticas frente al VPH.

En los ensayos clínicos pre-comercialización y tras casi 15 años de haber sido comercializadas (durante los cuales se han administrado más de 300 millones de dosis a nivel mundial), las vacunas han demostrado ser muy seguras y ampliamente eficaces frente a los principales tipos de VPH y por tanto frente a la patología asociada a esta infección.

Las tres vacunas frente al VPH de que disponemos actualmente incluyen en su composición los tipos de VPH 16 y 18. La vacuna nonavalente –frente a nueve tipos- incluye además otros 5 tipos de VPH de alto riesgo, y al igual que la vacuna tetravalente – frente a cuatro-, dos tipos de VPH de bajo riesgo (VPH 6 y 11) responsables de las verrugas genitales. La protección que estas vacunas ofrecen frente al cáncer de cuello de útero oscila entre un 70-90%.

VPH y cáncer de cuello de útero

El cáncer de cuello de útero (CCU) es el cuarto cáncer más frecuente en la mujer a nivel mundial. Anualmente se diagnostican más de 550.000 nuevos casos en todo el mundo y mueren más de 300.000 mujeres por esta enfermedad.

Afortunadamente, es un cáncer que podemos prevenir. Una adecuada integración entre prevención primaria, basada en la vacunación profiláctica frente al VPH y prevención secundaria, basada en la detección precoz o cribado de sus lesiones precancerosas, es la mejor estrategia para la prevención. De ahí la importancia de concienciar a las mujeres para que participen en estos programas de cribado.

En este sentido, en agosto del 2020, la OMS aprobó la estrategia para la eliminación global del CCU, considerado actualmente como un verdadero problema de salud pública.

Esta estrategia propone que de cara a 2030 todos los países a nivel mundial, alcancen coberturas de vacunación VPH por encima del 90% en niñas hasta los 15 años, que el 70% de las mujeres de mediana edad (35-45 años) hayan participado en los programas de cribado y que el 90% de las mujeres con diagnóstico de CCU reciban tratamiento y cuidados adecuados. Ello sin duda redundará en una disminución en la incidencia y mortalidad por CCU.

Plan de vacunación en España: por qué incluir a los varones

En España, la vacunación frente al VPH está incluida de forma rutinaria y financiada dentro de los programas de vacunación sistemática, para la inmunización de las niñas a la edad de 12 años, donde la cobertura de vacunación, según los últimos datos publicados de 2020, es de un 91,9% para primera dosis y del 82,4 % para pauta completa.

Actualmente, cerca de 50 países como Australia, Canadá, Estados Unidos o Italia incluye a los varones en los programas de vacunación sistemática. En nuestro país, aunque no está financiada en este grupo de población, el Comité Asesor de Vacunas de la Sociedad Española de Pediatría recomienda de forma proactiva la vacunación también en niños.

La vacunación en el varón, aparte de garantizar la equidad, contribuye a disminuir la transmisión de la infección VPH acelerando el impacto de la vacunación en la mujer, habiendo demostrado incrementar la resiliencia a los programas de vacunación. 

La vacunación en chicos tiene claros beneficios. / Shutterstock.

La vacunación en chicos tiene claros beneficios. / Shutterstock.

Además, los varones obtienen un claro beneficio de la vacunación frente al VPH dada la protección que ofrecen frente a las verrugas genitales, cáncer de ano y sus lesiones precancerosas, y una fracción de cánceres de orofaringe, cánceres para los cuales, a diferencia de lo que ocurre con el cáncer de cuello de útero, no disponemos de estrategias de prevención secundaria o cribado.

Con iniciativas como la celebración del Día Internacional de Concienciación sobre la infección por el VPH, las principales sociedades científicas, entre ellas la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC) pretenden transmitir a la sociedad la importancia de la infección por el VPH, las repercusiones que en ocasiones puede tener padecerla y las herramientas de que disponemos para su prevención.

La lucha coordinada por parte de todos, es sin duda el pilar fundamental para hacer frente a patologías relacionadas con la infección por el VPH cada vez más frecuentes.

 

María del Mar Ramírez Mena, la autora de este texto, es profesora asociada en la Universidad Complutense de Madrid y pertenece a la Oncología Ginecológica y Patología Vulvo-Cervical del Instituto de Salud de la Mujer “José Botella Llusiá” del Hospital Clínico San Carlos.  Además, es Presidenta de la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC).


 

      
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