Vivir en primera persona un atentado deja una huella de recuerdos más profunda que sólo ser espectador

  • Un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid ha confirmado que las víctimas del atentado terrorista del 11M tienen recuerdos más vívidos que evocan de manera más automática, y sienta las bases para una mejor comprensión del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).
  • Estos hallazgos podrían mejorar el diseño de aproximaciones terapéuticas en psicología clínica y servir de guía para la valoración de testimonios judiciales de víctimas de delitos graves.

 

Servicios de emergencias trabajando. / Shutterstock.

Servicios de emergencias trabajando. / Shutterstock.

UCC-UCM, 6 de julio de 2026. El grupo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) sobre Psicología del Testimonio ha liderado un estudio que muestra cómo el trauma vivido en primera persona tras un atentado terrorista deja una huella diferente en los recuerdos respecto a la de aquellos que lo contemplan como espectadores de medios de comunicación.

El trabajo, publicado en Anuario de Psicología Jurídica, reporta que las víctimas de los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid poseen recuerdos de mayor calidad fenomenológica – reviven la escena con una gran variedad de detalles sensoriales y emocionales – y mayor accesibilidad – evocan el recuerdo de forma más rápida y automática – que los testigos que no lo vivieron en primera persona.

Estos hallazgos se desvinculan del modelo tradicional, que se centra en discernir si el estrés derivado del trauma provoca amnesia – imposibilidad de recordar – o si fija el recuerdo de forma inalterable, pudiendo causar Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT). Por el contrario, sus resultados proponen un modelo en el que la memoria de las víctimas se mueve en un espectro continuo entre ambas posibilidades.

En su estudio, a diferencia de los testigos, la mayoría de las víctimas recuerdan de manera vívida y detallada la información sensorial – los sonidos, el tacto y, sobre todo, los olores –. Estos resultados concuerdan con los modelos que afirman que los momentos con gran relevancia personal e intensidad emocional generan recuerdos más fuertes y accesibles. En contraposición, rechazan los modelos de memorias reprimidas, que afirman que, tras un trauma, los recuerdos se bloquean y no se puede acceder a ellos.

Este trabajo constituye una evidencia más de que la amnesia provocada por un trauma se debe exclusivamente a daños cerebrales y no únicamente a motivos psicológicos. “En ausencia de daño cerebral, la mente recuerda”, afirma Antonio L. Manzanero, director del Grupo de Investigación en Psicología del Testimonio de la UCM.

Aportaciones a los mecanismos del Trastorno de Estrés Postraumático

Para llevar a cabo este estudio, el equipo de investigación contó con la colaboración de 30 víctimas directas que vivieron el atentado terrorista en su propia piel y de 47 testigos que siguieron la información a través de los medios de comunicación. Se emplearon formularios validados para comparar de manera rigurosa las cualidades del recuerdo entre víctimas y testigos. Además, se evaluaron los síntomas de estrés postraumático en las víctimas.

Los expertos también han profundizado en los mecanismos que subyacen al TEPT. Respecto a su inicio, han propuesto que experimentar recuerdos vívidos puede ser un primer paso no patológico hacia su desarrollo.

Este trabajo propone que la alta accesibilidad de los recuerdos en el TEPT se da por una transgresión del principio de especificidad de la codificación. Este principio plantea que cada recuerdo está codificado en base a estímulos específicos que lo detonan. Así, cuando aparece un estímulo que coincide con el recuerdo, se evoca.

En casos de TEPT, este principio se rompe y la víctima sufre una sobregeneralización de estímulos: el recuerdo ya no se evoca solo a partir de esos estímulos específicos, si no que prácticamente cualquier estímulo mínimamente vinculado con los hechos (contextual, emocional o conceptualmente) puede desencadenar la aparición del recuerdo.

Los estímulos que codifican para el recuerdo se amplían de manera generalizada, de forma que el cerebro se vuelve muy sensible y una señal poco específica puede desencadenar el recuerdo. “Esto lleva a la persona a revivir el trauma constantemente de forma automática, generando una hipermnesia – exceso de memoria – que constituye un bucle que consolida el trastorno”, relata Manzanero.

En el ámbito de la psicología clínica, comprender los mecanismos de consolidación del TEPT facilita el diseño de intervenciones terapéuticas específicas. Pero estos hallazgos también tienen aplicaciones en el campo forense y en la psicología del testimonio.

Comprender la respuesta psicológica esperable tras experimentar situaciones traumáticas permite evaluar la credibilidad de los testimonios de las víctimas que han sufrido un trauma directo.

El próximo reto de este equipo de investigación es detallar cómo se produce el proceso de sobregeneración de estímulos que da lugar a la hipermnesia, es decir, cómo se desarrolla la hipersensibilidad a los estímulos del entorno que provocan que las víctimas recuerden el evento de manera crónica. Según el investigador, conocer estos mecanismos “permitiría diseñar tratamientos preventivos tempranos antes de que el recuerdo traumático quede fijado de forma imborrable en la memoria del paciente”.

 

Referencia bibliográfica: López-Miguel, M., Torices, A., Malafaia, E. et al. “Cenomanian theropod teeth from Algora (central Spain), new evidence for majungasaurine abelisaurids in Europe”. Sci Rep (2026). DOI: 10.1038/s41598-026-53271-3.


 

      
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