Ciencia en Residencia brinda con café por su centenario de actividades

“¿Qué les viene a la cabeza con la palabra café?”, pregunta Amaia Iriondo, investigadora de la Facultad de Veterinaria, a la veintena de usuarios de la residencia para personas mayores de Parla. “Mañana”, “sabor”, “olor” son algunas de las respuestas. Y nostalgia para otros como Máximo, natural de La Palma, “donde hay buen café”. Durante algo más de hora y media, el centro se ha convertido en un cafetal en el que se ha seguido el recorrido desde la cereza roja del café hasta la taza, con degustación de galletas e infusión incluida. Así ha sido la actividad cien de Ciencia en Residencia.

 

Amaia y Ana Isabel en la actividad sobre café en Parla. / UCC+I

Amaia y Ana Isabel en la actividad sobre café en Parla. / UCC+I

María Milán, 26 de mayo de 2026. Amaia Iriondo y Ana Isabel Haza, investigadoras del departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la Universidad Complutense de Madrid llegan a la residencia para personas mayores de Parla antes de las 11:00, hora de inicio de la actividad, con un misterioso maletín. De su interior, extraen una esfera roja brillante y la colocan sobre la mesa. Se trata de la maqueta de una cereza de café, en cuyo interior se alberga el grano de una de las bebidas más populares del mundo.

“Queremos sorprenderos y contaros lo que hay detrás de la taza de café”, comienza Amaia su discurso.

A través de diferentes preguntas, los residentes sorprenden con los conocimientos que ya tienen, desde el nombre de la planta de café hasta cómo se descubrió, de manera accidental, que aquellos frutos que consumían unas cabras africanas también los podía tomar, de otra forma, el ser humano.

“A nuestra taza solo llega un 5 % de la cereza del café. ¿Qué pasa con el resto?”, cuestiona Amaia mientras desmonta la maqueta de la cereza de café y muestra las diferentes capas de esta “cebolla” con cafeína: la pulpa, el pergamino o la cascarilla. Mientras, Ana Isabel recorre la sala con el grano de café en diferentes etapas: verde y tostado.

Las investigadoras también hablan de sostenibilidad y mejor gestión de desechos, ya que aunque el más conocido es el de los posos del café –con el que se fabrican ya desde vasos hasta ropa-, hay más.

Gabriela, una de las residentes y amante del café, escucha sin pestañear las explicaciones. “El conocimiento nunca ocupa lugar”, admite.

No es la primera vez que se desarrolla el taller “Descubre los secretos de tu taza de café” en Ciencia en Residencia, pero sí es uno de los más especiales por lo que significa su cifra: la actividad número 100 de este programa que nació en 2023.

“Para nosotras, impartir este taller sobre el café ha sido una experiencia preciosa. Lo más satisfactorio ha sido compartir nuestro conocimiento con un colectivo que ha aportado tanto durante años; nos llevamos mucho más de lo que hemos dado”, reconocen las investigadoras de la UCM.

En la residencia se muestran agradecidos con la actividad y el programa, ya que esta es la cuarta vez que reciben una visita de profesorado complutense. “Nos encanta porque son talleres ilustrativos y les aporta a los residentes una visión real de la ciencia”, indica Francisco José Delgado, su director.

La charla finaliza de la forma más dulce, compartiendo un rato de conversación con galletas cocinadas con posos de café por Amaia y una infusión a partir de las hojas de la planta. Larga vida a Ciencia en Residencia.


 

      
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