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Loreto Corredoira reflexiona sobre la verdad informativa y la desinformación en la “Comisión para los crímenes contra la realidad” del Museo Thyssen

17 abr 2026 - 15:08 CET

La co-investigadora principal del Observatorio Complutense de Desinformación participó en la “Comisión para los crímenes contra la realidad”, organizada en el marco del programa Organismo del Museo Thyssen-Bornemisza, donde abordó los desafíos que plantean las nuevas formas de manipulación informativa para el Derecho, los medios y la democracia.

Por Equipo Observatorio Complutense de Desinformación

 

Desde 2024, TBA21–Academy y el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza desarrollan el programa Organismo, una iniciativa que articula investigación, teoría y experimentación en torno a casos de estudio, identificados mediante alianzas con distintos agentes académicos, culturales e institucionales. 

En este contexto, el Observatorio Complutense de Desinformación ha sido invitado a participar como uno de los socios colaboradores, aportando su experiencia metodológica y su trabajo sistemático de recolección y análisis de evidencia sobre desinformación electoral. A través de esta colaboración, el Observatorio contribuye con insumos empíricos y herramientas analíticas que nutren las exploraciones de artistas, poetas y otros actores vinculados a esta iniciativa interdisciplinaria. El pasado mes de marzo, las investigadoras Dra. Adriana Amado y Catalina Gaete, participaron también en una sesión que presentó a los participantes de Organismo la experiencia del Observatorio. 

En el marco de este programa, el pasado jueves 16 de abril se celebró en el museo una sesión titulada “Comisión para los crímenes contra la realidad” (CCCR), un encuentro dedicado al análisis de casos de estudio vinculados a los desórdenes informativos y a los desafíos asociados a la posverdad en un formato ficcionado para aproximarlo a comisiones del estilo. 

En esta instancia, Loreto Corredoira, co-investigadora principal del Observatorio Complutense de Desinformación, ofreció una intervención centrada en el concepto de posverdad -que hoy plantea la necesidad de volver al derecho a la información veraz- y los riesgos que provienen de la desinformación. Durante su exposición, subrayó que la información de interés público constituye un elemento esencial para la vida democrática y que su producción y circulación han estado históricamente vinculadas a los medios de comunicación y a los periodistas, entendidos como depositarios de una delegación tácita de los ciudadanos, que garantiza su derecho a recibir información veraz.

En este contexto, la experta destacó la importancia de analizar críticamente los procesos mediante los cuales determinados contenidos, especialmente imágenes manipuladas o generadas mediante inteligencia artificial, pueden alterar la percepción pública y afectar directamente a las personas involucradas en los hechos representados. Como parte de su intervención, presentó el caso de una imagen generada con inteligencia artificial sobre el accidente ferroviario en Adamuz difundido por la SER, así como ejemplos de videos sacados de contexto vinculados a la guerra en Irán de estos meses.

A lo largo de su intervención, Corredoira enfatizó que la desinformación no constituye un fenómeno nuevo, sino que ha acompañado históricamente a los sistemas políticos y la propaganda. No obstante, advirtió que las tecnologías digitales han transformado su escala, velocidad y capacidad de impacto. Asimismo, destacó a demanda de una pregunta del público que el Derecho positivo opera de forma necesariamente reactiva frente a la innovación tecnológica: de hecho, la UE tiene más de seis disposiciones aplicables (Reglamento IA, DSA, Directiva Audiovisual, entre otros), pero que de nada sirven sin un compromiso ético de todo el ecosistema de medios. 

Las intervenciones de los distintos ponentes, junto con el diálogo desarrollado en sala, se centraron en la necesidad de desarrollar nuevas herramientas interpretativas y metodológicas que permitan comprender la complejidad de las comunicaciones contemporáneas. En un entorno caracterizado por la sobreexposición informativa, la invisibilidad y el aislamiento que producen las redes, se destacó que el desafío principal no consiste únicamente en desmentir contenidos falsos, sino en construir marcos de interpretación que permitan sostener referencias compartidas sobre la realidad.

En esta línea, la “Comisión para los crímenes contra la realidad” puso de relieve la importancia de fortalecer la colaboración entre expertos, instituciones y ciudadanía, así como de promover un lenguaje accesible que acerque el conocimiento especializado al público general. Estas acciones fueron señaladas como condiciones necesarias para reforzar la confianza pública y fortalecer la resiliencia democrática frente a las dinámicas contemporáneas de manipulación informativa.

 

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