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El recorrido de la Federación Rusa hasta nuestros días

14 FEB 2022 - 11:42 CET

En el marco del Máster en cooperación internacional del IUDC, el pasado 4 de febrero Carlos Taibo Arias impartió una clase magistral sobre Rusia y la evolución del país en términos políticos. Clarificando así, las actuaciones y la imagen del país en distintos contextos y épocas.

La Federación rusa nace en 1991, a raíz del desvanecimiento del ente dominante del bloque este del escenario mundial, el cual se batió durante muchos años en duelo por el dominio mundial con los Estados Unidos, bajo el nombre de Unión Soviética. Rusia es independiente desde hace 30 años, no obstante, se ha visto liderada simplemente por tres líderes distintos, Boris Yeltsin, Dmitri Medvédev y Vladimir Putin, quienes han tratado de reconstruir con el tiempo el legado que dejaría la URSS, sin alcanzar un profundo éxito.

El profesor Taibo pone énfasis en la existencia de diversos temas de debate en Rusia, que ponen de manifiesto las diferencias entre los modelos previos de la Unión Soviética y los que buscan un giro modernizador enfocado a la adaptación al clima político-económico internacional de la época. Uno de los que encabeza el debate, es el estilo de ejecución política del país. Un estilo que ha ido difiriendo en torno a políticas centralizadoras o descentralizadoras, que partiría de una política de descentralización con la Perestroika y se vería contrarrestado por el centralizador espíritu de Yeltsin, reflejado en la Constitución, la cual sigue en vigor actualmente. Sin embargo, ese poder tan centralizado, en conjunto, era muy débil debido a la autoridad de los presidentes regionales. Algo que cambiaría con Putin y su creación de las macroestructuras, un nuevo organismo que generaría un esquema superior a las regiones; intentos de sometimiento a las regiones que han generado una imagen de fortaleza de Putin, la cual no es del todo correcta sin atendemos a una perspectiva histórica.

La cuestión nacional en la Rusia contemporánea. Un nacionalismo ruso, que ha tenido su baza en dos principales pilares: la ideología y el territorio.

Otro debate de carácter importante es la cuestión nacional en la Rusia contemporánea. Un nacionalismo ruso, que ha tenido su baza en dos principales pilares: la ideología y el territorio. Una ideología que concentra desde las posiciones más tradicionales (eslavófilos) hasta las más aperturistas (occidentalistas). Ideologías no solo enfocadas a los ámbitos económicos, sino que se centran en temas como la URSS, las cuestiones de estado, el imperio zarista, o la iglesia ortodoxa. Respecto al ámbito territorial existen discusiones extremas por el nacionalismo de estado ruso, generando un debate en el que se dan hasta siete grados de nacionalismos. Los que consideran que Rusia es un pequeño país europeo; existen otros que consideran a toda la Rusia asiática; incluso los que unen a Bielorrusia y Ucrania con este país. A estas opiniones, se le unen las que introducen en el colectivo previo a las repúblicas del báltico, del Cáucaso y del Asia central, que también adhieren al territorio Polonia Y Finlandia, incluso República Checa, Eslovaquia, Rumania, Hungría y Bulgaria; hasta quienes finalmente a todo lo comentado previamente, suman a Irán Afganistán, India o Pakistán. Debates sociales que parecen no ser aparentemente realistas, pero hoy en día se mantienen latentes en la sociedad rusa. Pretensiones nacionalistas que buscan dar solución a fines geopolíticos, en este caso a uno de los principales problemas de Rusia como es su acceso a mares cálidos, a los cuales no es capaz de acceder hoy en día. En base a estas intenciones, podemos posiblemente explicar ataques como los de Afganistán o Crimea.

Finalmente, contamos con el problema de la región de Chechenia, siendo este otro de los debates que inunda la sociedad y opinión publica rusa, así como las esferas políticas de más alto nivel. Un problema que radica en la independencia de Chechenia y las diversas intervenciones del gobierno ruso a raíz de ella. Intervenciones que se saldaron en primera instancia con derrota en 1994 del lado representante del estado ruso, para luego si alcanzar la victoria y a su vez la finalización del proceso de independencia en 1999.Un tema que se ha abordado tras esa fecha desde la censura por su falta de interés estratégico para el gobierno ruso.

Un sistema de gobierno apoyado en una supuesta base democrática

Pasando al modo de gobierno ruso, estamos ante un sistema hiperpresidencialista en el que el parlamento cuenta con escasa importancia. Un escenario político en el que el partido comunista sigue siendo relevante, pero sin importancia decisiva dados por sus fracasos para alcanzar el poder. Un sistema de gobierno apoyado en una supuesta base democrática que ha sufrido con el tiempo modificaciones, en el que existen cortocircuitos de exposición de ideales entre muchos otros, perpetrando así las mayorías absolutas del presidente Vladimir Putin.

Una economía burocrática “de bazar e intercambio”, en la que el Estado sigue siendo el principal agente económico, con la presencia de un perfil mafioso más que palpable

Respecto a la economía y la sociedad, hay que recalcar que el PIB descendió un 50% en los últimos 15 años del siglo XX. Una economía burocrática “de bazar e intercambio”, en la que el Estado sigue siendo el principal agente económico, con la presencia de un perfil mafioso más que palpable. Mafias que llevaron a la privatización de empresas para su propio liderazgo, siendo estas el núcleo base de la economía. Esto generaría grandes esferas de desconfianza propiciando diferentes crisis, pobreza y subempleo. Una sociedad muy desigual, sin la presencia de una clase media que destacada.

Un escenario calamitoso, paliado por las materias primas energéticas, que generaron unos años de bonanza económica. Bonanza ante la cual no se dieron reformas estructurales para evitar posibles situaciones desfavorables, ni se aprovechó para diversificar la economía (alta dependencia del petróleo y el gas natural). Situaciones de carácter negativo que llegarían en 2008 o en 2014, por las bajadas de precios de materias primas energéticas o las sanciones por la adhesión de Crimea.

Sobre las fuerzas armadas se han llevado a cabo muchos esfuerzos presupuestarios, al igual que controles con el fin de evitar posibles golpes de estado

Otro aspecto a destacar es el rol de las fuerzas armadas en el transcurso de la historia moderna del país. Cuerpo sobre el cual se han llevado a cabo muchos esfuerzos presupuestarios, al igual que controles con el fin de evitar posibles golpes de estado; un riesgo paliado debido a su poder de actuación e influencia en la Rusia Federal, no como en la URSS que sí estaban subordinados al poder civil.

Estas fuerzas armadas tendrían un poder importante en la política exterior del país, política vital para poder entender la Rusia que actualmente conocemos. Una política exterior con retrocesos estratégicos importantes, como fueron la caída del muro de Berlín por su reducción de aliados estatales y la desaparición de la URSS, perdiendo así capacidad de control sobre zonas concretas del báltico, Cáucaso, incluso Ucrania y Bielorrusia. A partir de esto, Rusia activaría una política de concesiones al bloque occidental, el cual recompensó malos tratos hacia la misma Rusia, lo que generó un clima de repulsa hacia el oeste muy importante llevando a tensiones clave. Ejemplos son los bombardeos de la OTAN en Serbia y Montenegro, o la adhesión de las repúblicas del báltico a la misma OTAN, el no desmantelamiento de bases en Afganistán, los dilemas sobre los escudos antimisiles en Turquía o los respaldos estadounidenses de las revoluciones de colores en Ucrania, Georgia o Kazajstán. Es decir, se genera un clima de roces y tensiones, agrietando el panorama internacional, creando una estrategia rusa de actuación por su cuenta, antes que de colaboración con occidente.

Para concluir, es importante hacer hincapié en el problema de dependencia económica sobre la energía que Rusia presenta. Un problema que hace más que necesaria una revolución tecnológica para crear flujos que generen un desarraigo del pasado y dejen de beneficiar a los oligarcas; Anteponerse a la difícil situación geográfica e histórica que ha dirigido el destino ruso para poder labrar un camino de éxito sin necesitar de apoyo.

 

 

Manuel Baquero Díaz                                                                             Sara Martínez Murias

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