Institutos Universitarios

Noticias - Desarrollo y Cooperación (IUDC)

Día Internacional de la Mujer 8 de marzo de 2023

8 MAR 2023 - 11:12 CET

Día Internacional de la Mujer 8 de marzo de 2023

José Manuel Araya, Iciar Entero y Celia Sánchez

Naciones Unidas decidió considerar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer con el objetivo de continuar luchando por una verdadera igualdad de género y será a partir de 1975 cuando la organización celebre este día de manera oficial. Aunque este día no se trata sino de una lucha histórica que se remonta a las diversas manifestaciones de mujeres que tuvieron lugar en el continente europeo a comienzos del siglo XX. Consecuentemente, los objetivos de este día son muy concisos y buscan, entre otras cosas, el desarrollo de políticas que garanticen el correcto respeto de los derechos y libertades de las mujeres en todos los ámbitos posibles.

En el presente año 2023, el tema de este Día Internacional es “por un mundo digital inclusivo: innovación y tecnología para la igualdad de género”. Lo cierto es que, actualmente, nos encontramos en un mundo altamente digitalizado donde se hace uso de la tecnología a diario y en este ámbito también existe una brecha de género. De hecho, según datos ofrecidos por la Organización de Naciones Unidas, un 38% de las mujeres han sufrido exclusión en el acceso a la tecnología y al mundo digital en general. Para acabar con esta lacra se plantea la necesidad de incluir de manera inmediata una perspectiva de género en la tecnología y en la educación digital.

Asimismo, en el año 2000 se declaró el Objetivo de Desarrollo del Milenio 3 relativo a la igualdad entre los sexos y el desarrollo de la mujer, centrándose de manera específica en el ámbito educativo.

Esta lucha es por lo tanto de especial relevancia para la comunidad internacional, por lo que constituye asimismo uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible presentes en la agenda 2030, concretamente el 5; el cual busca precisamente “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. En este objetivo se plantea la necesidad del mismo para lograr un mundo verdaderamente justo, equitativo y sostenible.

 

Las discusiones de mayor relevancia en las teorías del género han girado en torno a dos cuestiones: la primera, ¿de qué manera interaccionan sexo-género? , y la segunda, derivada de esta, ¿el género es binario? 

Responder estas preguntas sobrepasa las finalidades y condiciones de este escrito, por lo que, aun reconociendo la existencia de dichas tensiones conceptuales, este apartado se limitará a desarrollar un concepto de género congruente con los consensos internacionales presentados más adelante.

 

La reproducción ha sido un elemento importantísimo en todas las culturas y civilizaciones, siendo una de las condiciones estructurantes del hacer social humano. En función de sus universos simbólicos y límites tecnológicos, las sociedades han promovido la adopción de estereotipos de género vinculados con la perpetuación social. Sin embargo, estos, no han sido ajenos a las relaciones de poder, ni neutros ideológicamente, ni mucho menos, meras adaptaciones mecánicas al hecho biológico del ser humano como especie animal. Sobre este último punto, se introduce una idea en la se insistirá recurrentemente en los próximos párrafos: no existe una relación isomórfica entre el sexo de una persona y los comportamientos, roles y status sociales que desempeñará en su devenir ontogénico. 

 

Tampoco, estos estereotipos, han sido universales, o tenido una naturaleza transcultural. Por el contrario, se han articulado socialmente, variando en su tipología y cualidades, con las contingencias históricas. Considerando esto, cuando se habla de género, se hace referencia  al conjunto de atributos psicológicos, sociales, políticos y económicos asignados a una persona al nacer, tras la presencia-observancia de sus características anatomorficas, significadas como el sexo biológico (Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, 2007). 

 

El sexo así entendido, se cimentaría en el aspecto fisiológico del individuo, mientras que el género, en los comportamientos, actitudes, pensamientos de hombres y mujeres adquiridos socialmente, y ajustados a un orden preestablecido. Dicho orden se ha conformado cultural, social, económica y políticamente en base a la diferenciación dicotómica de género, derivada de la igualmente bifurcación sexual hombre-mujer.

 

En otros términos, el sexo podría pensarse como un dispositivo biológico socialmente interpretado, sobre el que se articulan aprendizajes psico-sociales que terminan generando relaciones ideacionales, materiales e institucionales desiguales, entre hombres y mujeres.

 

Los cuerpos, como todo aquello con lo que es capaz de interactuar el ser humano, están sujetos a prácticas político-sociales. En el caso del género, dichas prácticas delimitan las fronteras comportamentales adecuadas en las que se pueden mover hombres y mujeres.

 

Desde el momento de la concepción, los individuos se ven sumergidos en sucesivos contactos intersocietales, a través de los cuales, aprenden formas de interacción masculinizadas y feminizadas, para consigo mismo y con el mundo. Lo socialmente relevante, en términos de poder y capacidad normativa, se vinculó con lo masculino, debiendo ser ocupados dichos espacios por hombres. Por el contrario, las mujeres y todo el universo cultural en torno a su figura, fueron subordinados e invalidados.

 

El género condiciona la forma en la que los actores sociales construyen su identidad y preferencias. Es un proceso genealógico e interactivo, en el que los hombres y mujeres aprenden diferencialmente cuál es la naturaleza y el funcionamiento de las relaciones humanas, sus espacios en él, qué es lo correcto, lo adecuado, lo esperado por otros, qué es un problema…Al final, todo ello depende del lugar desde el que el sujeto interactúe, reservando la cuestión del género, lugares asimétricos entre hombre y mujeres. En este sentido, se puede apuntar que el género no está en las mujeres o en los hombres, es un proceso relacional, como modo de interacción transversal, tanto de arriba hacia abajo, como de abajo hacia arriba.

El progreso hacia el establecimiento pleno de la igualdad de género, el empoderamiento de la mujer y la niña y la defensa de sus derechos y libertades fundamentales desde finales del siglo XX hasta la actualidad ha estado marcado principalmente por el desarrollo de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer (1995). Esta Conferencia logró consolidar cinco decenios de avances jurídicos en materia de igualdad de género, tanto en el ámbito legal como en el práctico y tuvo una asistencia sin precedentes: 17.000 participantes y 30.000 activistas. (Naciones Unidas, s.f.a)

Por medio de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, 189 Estados adquirieron una serie de obligaciones en materia de igualdad de género. (ONU Mujeres, 2013) Se presentaron una serie de medidas establecidas según una serie de objetivos estratégicos, englobados en doce áreas de acción en relación a la mujer y: la pobreza, la educación, la salud, la violencia, los conflictos armados, su desigual participación en la economía y en el ejercicio del poder, los escasos mecanismos institucionales para su adelanto, sus derechos humanos, los medios de difusión, el medio ambiente y la niña. (Naciones Unidas, 1996) De forma quinquenal desde 1995 se lleva a cabo un examen del desarrollo de la aplicación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.

Dentro del régimen internacional de la igualdad de género también han sido fundamentales las X y XI Conferencias Regionales sobre la Mujer, los Consensos de Quito y Brasilia.

La décima Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe se desarrolló del 6 al 9 de agosto de 2007 en Quito, Ecuador. Los estados participantes estuvieron representados por ministras y el foco estuvo puesto en la población de América Latina y el Caribe. (Consenso de Quito, 2007) La X Conferencia Regional se centró fundamentalmente en la contribución de las mujeres a la economía, la protección social y política de la mujer y su papel en la toma de decisiones. Los países participantes se comprometieron a imponer la paridad de género como política de Estado y a impulsar una serie de medidas para acabar con la brecha de género, con las condiciones laborales discriminatorias, precarias e ilegales, con la eliminación de cualquier forma de violencia contra las mujeres, así como el femicidio y el feminicidio. Además, los Estados se comprometieron a difundir la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y su Protocolo Facultativo. (ONU Mujeres, 2013)

En lo relativo a la XI Conferencia Regional de la Mujer de América Latina y el Caribe, el tema de la conferencia fue “¿Qué Estado para qué igualdad?”. (ONU Mujeres, 2013) La XI Conferencia Regional se desarrolló del 13 al 16 de julio de 2010 en Brasilia y estuvo enfocada en la discusión de los logros y desafíos existentes para alcanzar la igualdad de género, concretamente en la autonomía y el empoderamiento económico de la mujer, que fue examinado mediante un documento presentado por la CEPAL. (Consenso de Brasilia, 2010, p.1).

El Consenso de Brasilia reafirmó lo recogido en el Consenso de Quito, la Plataforma de Acción de Beijing y en otros consensos y conferencias anteriores, planteando una serie de medidas que los Estados Parte deben llevar a cabo de acuerdo a ocho objetivos relativos a: la ampliación de la presencia de las mujeres y de las condiciones de igualdad en distintos ámbitos (económico, político, laboral, social, científico-tecnológico y comunicativo); los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres; la eliminación de la violencia contra las mujeres; el desarrollo de políticas públicas siguiendo con los datos recogidos por el  Observatorio de igualdad de género de América Latina y el Caribe; y promover la cooperación internacional y regional para la equidad de género. (Consenso de Brasilia, 2010)

Posteriormente, se desarrolló la Primera Reunión de la Conferencia Regional de Población y Desarrollo que tuvo lugar en Montevideo entre el 12 y el 15 de agosto de 2013 y que resultó en el Consenso de Montevideo, el cual supuso la creación de una plataforma para el tratamiento de los asuntos de población y desarrollo desde las perspectivas de derechos humanos, género e interculturalidad en la región de América Latina y el Caribe. En el Consenso tomaron parte 38 países que se comprometieron a difundir 130 acuerdos que conforman la nueva agenda post 2015 de población y desarrollo y que han sido fundamentales en la formulación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. (ONU Mujeres, 2013)

El Consenso visibilizó los derechos de todas las mujeres en la totalidad de su vida, centrándose en sus derechos sexuales y reproductivos y presentándolos como una parte fundamental en el progreso de la consecución del empoderamiento de la mujer y del desarrollo sostenible. Los gobiernos consensuaron por primera vez una definición propia sobre derechos sexuales y trataron los derechos y no discriminación en materia de la orientación sexual, la identidad de género, la comunidad LGBT y las personas afrodescendientes. (ONU Mujeres, 2013)

La quinta medida prioritaria presentada por los representantes de los Estados miembros estuvo centrada en la igualdad de género y recoge varios compromisos adquiridos por los Estados en lo referente a la promoción de la paridad en el acceso al poder en los sistemas electorales y empresas y en el acceso y permanencia en empleos, en la prevención del acoso y violencia sexual, laboral y familiar, y en el impulso de programas de sensibilización de los hombres respecto a la igualdad de género. (Consenso de Montevideo sobre población y desarrollo, 2013, pp. 23-24)

Para más información: 

Consenso de Quito, 9 de agosto de 2007.

Consenso de Brasilia, 16 de julio de 2010.

Consenso de Montevideo sobre población y desarrollo, 15 de agosto de 2013.

Naciones Unidas. (s.f.a). Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.https://www.un.org/es/conferences/women/beijing1995

Naciones Unidas. (1996). Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer.  https://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/pdf/Beijing%20full%20report%20S.pdf

Naciones Unidas. (s.f.b). Objetivo 5: Igualdad de género y empoderamiento de la mujer.https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/gender-equality/

Naciones Unidas. (s.f.c). Por un mundo digital inclusivo: innovación y tecnología para la igualdad de género.https://www.un.org/es/observances/womens-day

ONU Mujeres. (2013). Una agenda transformadora en la región para el futuro que queremos.https://www.unwomen.org/es/digital-library/publications/2013/11/a-transformative-goal-in-the-region-for-the-future-we-want

 

 8m

Día Internacional de la Mujer 8 de marzo de 2023    - 1

Todas las noticias »