El planeta -y sus océanos- como motor del desarrollo: cómo la jerarquia causal de la Agenda 2030 activa sus sinergias
Por Najat Bazah y Antonio Jesús Sánchez-Fuentes
8/6/2026 - Día internacional de los océanos
Resumen:
Esta entrada enfatiza que la Agenda 2030 no solo es interdependiente, sino que presenta una jerarquía causal en la que el pilar del planeta actúa como motor del resto. A partir de evidencia para países europeos, se concluye que el bienestar de las personas depende de avances previos en medioambiente, prosperidad, paz y alianzas, con importantes diferencias entre países. En consecuencia, se subraya que la protección ambiental -especialmente de los océanos, como ejemplo concreto- debe ser prioritaria para garantizar el éxito integrado del desarrollo de las poblaciones afectadas.
La Agenda 2030 se aprueba en 2015 bajo la premisa de que sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus 169 metas constituyen un marco integrado e indivisible. Sin embargo, existe una diferencia sustancial entre afirmar la interdependencia de los objetivos y demostrarla empíricamente: identificar la dirección en que fluyen las relaciones causales entre pilares y determinar cuáles deben priorizarse para que el conjunto avance de forma coherente. Bazah y Sánchez-Fuentes (2026) ofrecen precisamente esa evidencia. A partir de datos de Eurostat para 28 países europeos durante el periodo 2000-2021, el estudio aplica técnicas de causalidad a los cinco pilares de la Agenda 2030 para identificar no solo si existe una relación entre ellos, sino su dirección e intensidad.
La Agenda 2030 organiza sus objetivos en torno a cinco pilares fundamentales, conocidos como las “5P”: personas, planeta, prosperidad, paz y alianzas (people, planet, prosperity, peace and partnership). Esta agrupación trata de evitar la fragmentación que se produce cuando analizamos cada objetivo de forma aislada, lo que conlleva separar artificialmente actores sociales y económicos que en la realidad interactúan de forma conjunta (Tremblay et al., 2020; Rockström y Sukhdev, 2016). El estudio parte de esta arquitectura de pilares y construye índices sintéticosparciales para cada uno de ellos. Para ello, sigue la metodología propuesta por Onrubia et al. (2022), normalizando cada meta entre 0 y 1 y agregándolas de forma ponderada según los pesos de Tremblay et al. (2020). El peso de cada ODS dentro de cada pilar refleja el grado de asociación determinado mediante encuestas a expertos. El pilar depersonas recibe mayor peso en los ODS 1, 2, 3, 4, 5 y 10; el planeta predomina en los ODS 6, 7, 11, 12, 13, 14 y 15; la paz es central en los ODS 5 y 16; y prosperidad y alianzas tienen más peso en los ODS 8, 9, 10 y 17.
El hallazgo central del estudio es claro: el pilar del planeta ejerce una influencia dinámica causal significativa y robusta sobre el resto de los pilares, mientras que el pilar de personas es el último eslabón de la cadena. El análisis identifica tres grados de causalidad que se recogen en la Tabla 1.
Los pilares de planeta, alianzas, prosperidad y paz lideran causalmente sobre el pilar de personas. El bienestar humano no puede asegurarse sin haber atendido previamente las condiciones medioambientales, económicas, de pazy de cooperación internacional (relación fuerte). El planeta lidera también sobre los pilares de prosperidad, paz y alianzas, confirmando su papel central en toda la arquitectura de la Agenda (relación moderada). Existe una precedencia de la prosperidad sobre la paz y las alianzas (relación débil). Todas las relaciones son sinérgicas, lo que implica que el cumplimiento de un pilar contribuye al de los demás.
Tabla 1. Relaciones causales entre los cinco pilares de la Agenda 2030
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Pilar que lidera |
Pilar receptivo |
Intensidad de la relación |
% escenarios significativos |
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Planeta |
Personas |
Fuerte |
50-75% |
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Alianzas |
Personas |
Fuerte |
50-75% |
|
Prosperidad |
Personas |
Fuerte |
50-75% |
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Paz |
Personas |
Fuerte |
50-75% |
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Planeta |
Prosperidad |
Moderada |
25-50% |
|
Planeta |
Paz |
Moderada |
25-50% |
|
Planeta |
Alianzas |
Moderada |
25-50% |
|
Prosperidad |
Paz / Alianzas |
Débil |
<25% |
|
Alianzas |
Paz |
Débil |
<25% |
Fuente: elaboración propia a partir de Bazah y Sánchez-Fuentes (2026). La intensidad de la relación se mide como el porcentaje de escenarios (sobre un total de 224) en los que la hipótesis de causalidad de Granger es significativa al 10%.
En segundo lugar, el análisis por países revela una diversidad significativa en los patrones de causalidad, como se recoge en la Tabla 2. Esta heterogeneidad tiene una lectura importante: no existe un patrón universal aplicable a todos los países, lo que exige que las políticas de implementación de la Agenda 2030 -de naturaleza global- se adapten al contexto nacional.
Tabla 2. Patrones de causalidad entre pilares por grupos de países
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Patrón de causalidad |
Países |
Relación detectada |
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Alianzas y prosperidad → personas |
Bulgaria, Croacia, República Checa, Alemania, Hungría, Irlanda, Países Bajos, Portugal |
Alianzas y prosperidad lideran sobre personas |
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Personas → prosperidad |
Grecia, Hungría, Países Bajos, Polonia |
Las personas impulsan la prosperidad |
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Paz → personas |
Austria, Italia, Letonia, Reino Unido |
La paz lidera sobre el bienestar humano |
Fuente: elaboración propia a partir de Bazah y Sánchez-Fuentes (2026)
La evidencia empírica del artículo cubre una dimensión muy concreta que permite conectar con casos reales de política ambiental global. Entre otros, El tratado de Alta Mar, aprobado el 4 de marzo de 2023 en la 5ª Conferencia Intergubernamental de las Naciones Unidas celebrada en Nueva York, es un ejemplo de por qué la protección ambiental es un prerrequisito para la consecución del resto de pilares de la Agenda 2030. Este instrumento se vincula expresamente al ODS 14: conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible, lo que quedaría enmarcado dentro del pilar “Planeta” en nuestro modelo.
Los océanos regulan el clima, producen el oxígeno que respiramos, sustentan sectores económicos esenciales como la pesca y el turismo, y proveen alimentos a miles de millones de personas. Sin embargo, la actividad humana los está amenazando de forma creciente. El Informe sobre el Nivel de Cumplimiento de los ODS (Naciones Unidas, 2022) recogía datos que merecen detenerse:
- Cada año llegan a los océanos alrededor de 11 millones de toneladas de desechos plásticos; para 2040, se prevé que esta cifra se duplique o triplique.
- Más de 17 millones de toneladas métricas de plástico se vertieron en los océanos, equivalente a un 85%aproximado de la basura marina.
- La sobrepesca no reglamentada ha pasado del 10% en 1974 al 35,4% en 2019, afectando a un sector que emplea directa o indirectamente a casi 500 millones de personas.
- La acidificación del océano, consecuencia de la absorción de CO₂, debilita los arrecifes de coral y compromete la acuicultura y la protección de costas.
- Alrededor de un 80% de las aguas residuales del mundo se vierten sin haber sido tratadas.
El análisis de las relaciones entre el ODS 14 y el resto de los ODS confirma la lógica causal identificada en el artículo de Bazah y Sánchez-Fuentes (2026). La Tabla 3 recoge las principales sinergias y trade-offs detectados por Singh et al. (2018) a partir de revisiones temáticas de la Agenda 2030.
La salud del planeta oceánico no es, por tanto, un objetivo sectorial: es una condición estructural para el logro del conjunto de la Agenda. La seguridad alimentaria ilustra esta interdependencia de forma especialmente nítida. Garantizar una nutrición adecuada sin comprometer la salud del planeta será uno de los grandes desafíos del siglo XXI. Más de dos mil millones de personas no tienen acceso a una alimentación segura diaria, y alrededor de 144 millones de niños menores de cinco años presentan retraso en el crecimiento. El sistema alimentario genera enormes impactos ambientales a lo largo de toda su cadena -producción, procesamiento, transporte, consumo y desperdicio- y su sostenibilidad está íntimamente ligada a la salud de los ecosistemas marinos (Fleming et al., 2019; Ebi et al., 2020). No prestar atención a este vínculo hará mucho más difícil minimizar los efectos del cambio climático y alcanzar los ODS.
Tabla 3. Relaciones entre el ODS 14 (océanos) y el resto de ODS
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ODS |
Área temática |
Relación con ODS 14 |
Intensidad |
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ODS 1 |
Fin de la pobreza |
Positiva con todas las metas oceánicas, excepto con el indicador 14.5 (Protección marina) |
Alta y Trade-off |
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ODS 2 |
Hambre cero |
Positiva con todas las metas oceánicas |
Alta |
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ODS 11 |
Ciudades y comunidades sostenibles |
Positiva con todas las metas oceánicas |
Alta |
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ODS 13 |
Acción por el clima |
Positiva con todas las metas oceánicas |
Alta |
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ODS 15 |
Vida de ecosistemas terrestres |
Positiva con todas las metas oceánicas |
Alta |
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ODS 16 |
Paz, justicia e instituciones sólidas |
Positiva con todas las metas oceánicas |
Alta |
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ODS 3 |
Salud y bienestar |
Positiva con 3 o menos metas |
Media-baja |
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ODS 5 |
Igualdad de género |
Positiva con 3 o menos metas |
Media-baja |
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ODS 10 y 16 |
Reducción de desigualdades y paz, justicia e instituciones sólidas |
Positiva con todas las metas excepto con el indicador 14.5 (Protección marina) |
Alta y Trade-off |
Fuente: elaboración propia a partir de Singh et al. (2018). Se recogen las relaciones más destacadas entre las metas del ODS 14 y los demás indicadores de la Agenda 2030.
Las conclusiones del estudio tienen tres implicaciones directas para quienes diseñan e implementan políticas en el marco de la Agenda 2030. En primer lugar, la visión por pilares es más eficaz que el análisis ODS por ODS. Agrupar los objetivos por pilares permite captar las relaciones dinámicas entre los grandes bloques del desarrollo sostenible, evitando la fragmentación que puede llevar a políticas contraproducentes o que generan trade-offs innecesarios entre metas que son, en realidad, complementarias (Kostetckaia y Hametner, 2022). En segundo lugar, la preservación del medioambiente debe ser una prioridad de política pública, no una consideración secundaria. Si el pilar del planeta precede causalmente a todos los demás, las políticas que priorizan el bienestar social o el crecimiento económico sin atender en paralelo a las condiciones medioambientales que los sustentan están construyendo sobre una base inestable. Como señala el estudio, preservar y cuidar el medioambiente debe ser una prioridad para asegurar el bienestar social y la prosperidad económica a largo plazo (Bazah y Sánchez-Fuentes, 2026). En tercera instancia, el pilar de personas como último eslabón no implica que las políticas sociales deban esperar. Significa que su eficacia a largo plazo depende de que las condiciones medioambientales, económicas, de paz y de cooperación estén siendo atendidas de forma simultánea y coherente. La coherencia de políticas, entendida como la capacidad de diseñar intervenciones que se refuercen mutuamente en lugar de contraponerse, es la principal herramienta de implementación de la Agenda 2030 (Barberà-Mariné et al., 2024).
Referencias
Barberà-Mariné, M. G., Fabregat-Aibar, L., Ferreira, V. y Terceño, A. (2024). One Step Away from 2030: An Assessment of the Progress of Sustainable Development Goals (SDGs) in the European Union. European Journal of Development Research, 36(6), 1372-1397.
Bazah, N., y Sánchez‐Fuentes, A. J. (2026). Visualizing Causal Interactions Across the 2030 Agenda Pillars: Mapping Priorities for Integrated Policy Action. Sustainable Development, 34, 714-756.
Ebi, K. L., Harris, F., Sioen, G. B., Wannous, C., Anyamba, A., Bi, P., ... y Capon, A. (2020). Transdisciplinary research priorities for human and planetary health in the context of the 2030 agenda for sustainable development. International journal of environmental research and public health, 17(23), 8890.
Fleming, L. E., Maycock, B., White, M. P., y Depledge, M. H. (2019). Fostering human health through ocean sustainability in the 21st century. People and Nature, 1(3), 276-283.
Kostetckaia, M. y Hametner, M. (2022). How Sustainable Development Goals Interlinkages Influence European Union Countries' Progress Towards the 2030 Agenda. Sustainable Development, 30(5), 916-926.
Naciones Unidas (2022). Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, edición 2022.
Onrubia, J., Plaza, R. y Sánchez-Fuentes, A. J. (2022). A Quantitative Summary of Compliance with the 2030 Agenda in the European Union. Papeles de Europa, 35, 83760.
Rockström, J. y Sukhdev, P. (2016). New Way of Viewing the Sustainable Development Goals and How They Are All Linked to Food. Stockholm Resilience Centre.
Singh, G. G. et al. (2018). A rapid assessment of co-benefits and trade-offs among Sustainable Development Goals. Marine Policy, 93, 223-231.
Tremblay, D., Fortier, F., Boucher, J. F., Riffon, O. y Villeneuve, C. (2020). Sustainable Development Goal Interactions: An Analysis Based on the Five Pillars of the 2030 Agenda. Sustainable Development, 28(6), 1584-1596.
