Cambio climático

El clima que vamos a legar

Cuando se están dando los primeros pasos para ratificar los acuerdos de París, es el momento de desentrañar su verdadero significado. En encuentros complutense lo hemos hecho con expertos que en la mesa Cambio climático. ¿Y después de París: qué?

 “Esto del cambio climático es el clima que vamos a legar”, avisaba Ricardo García Herrera. El catedrático de Física de la Atmósfera (UCM) reconocía que la solución es a escala global y que “resolver este problema supone un cambio de civilización”.

Ahí entra en juego la reciente cumbre del clima de París, Teresa Ribera, directora del IDDRI (Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales) con sede en París, destaca la importancia de que por primera vez se fije el nivel de riesgo máximo a que los gobiernos se comprometen y “la inteligencia política de que Estados Unidos lo pueda ratificar”; pero reconoce que “deshacer un modelo drogodependiente de los combustibles fósiles es complicado”, desde el punto de vista político, empresarial, ciudadano,…”Hay que pensar la estrategia de salida de quien se siente perdedor”, recalca.

 Y el calendario corre. “El 22 de abril se abre la firma del tratado, hay más de 120 países que han anunciado que van a firmar”, nos cuenta Ribera. “Aunque China está pendiente de quién gana las elecciones en Estados Unidos”, continúa. Sobre la Unión Europea, que se estima que lo haga entre 2017 y 2018, Ribera sentencia “tenemos un papelón político”; porque aunque tiene las oportunidades “hay que empujar hacia adelante” y activar un proceso “para prohibir los combustibles fósiles por convicción y coherencia colectiva”.

Para Samuel Martín-Sosa de Ecologistas en Acción, el acuerdo de París es un “acuerdo débil, sin dientes”. Le reprocha no estar “basado en la ciencia ni en la equidad”, seguir permitiendo emitir CO2 y abrir “el camino a soluciones tecnológicas hoy prohibidas” en torno a la geoingeniería.

Martín-Sosa enumera los “noes” y los “síes” del resultado de la cumbre de París: “ni siquiera menciona los combustibles fósiles”, “no contempla la aviación y el transporte marítimo internacional”, “no hay un objetivo de mitigación” y faltan también las sanciones. En el capítulo del sí: ausencia efectiva de reparación de pérdidas y daños; un objetivo de temperatura que califica de “brindis al sol” o la “neutralidad climática”, compensar las emisiones que “da un balón de oxígeno a los combustibles fósiles y no impide el desarrollo del fracking o las prospecciones en el Ártico”.

Para Samuel Martín-Sosa, “mucha gente sostiene que este acuerdo cambia el rumbo. Es lo que queremos leer, no es lo que dice el acuerdo. Ha sido posible porque ha permitido mantener el modelo, no da garantías de cambio.”

El cambio climático se aborda en cumbres pero también bajo el microscopio. Covadonga Vázquez, profesora de la Facultad de Ciencias Biológicas (UCM), lleva años observándolo. “El cambio climático afecta a la agricultura, a la seguridad alimentaria, y en concreto a las micotoxinas" –nos cuenta-. Las micotoxinas son compuestos químicos tóxicos producidos por hongos a los que “los humanos se exponen fundamentalmente por alimentos contaminados”, también por carne o alimentos derivados de animales alimentados con piensos contaminados. “En nuestro entorno el problema es el efecto crónico”, por ingerir todos los días dosis en los alimentos, afirma Vázquez. Según la FAO, por ejemplo, “el 25% de los cereales están contaminados por estas micotoxinas”, nos explica.

Todas las intervenciones en el directo de la mesa redonda

 

18 de abril 2016, Salón de Actos de la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla



Teresa Ribera                                 Samuel Martín-Sosa

Teresa Ribera       Samuel Martín

 

Covadonga Vázquez                      Ricardo García

Covadonga Vázquez        Ricardo García