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Sami Naïr denuncia la política “insolidaria” de la Unión Europea

En la crisis humanitaria de los refugiados

6 JUL 2016 - 18:24 CET

Javier Picos / Fotos: Nacho Calonge

¿Qué hacer? Escueto título para la conferencia extraordinaria del politólogo y sociólogo argelino Sami Naïr. Sin embargo, extenso contenido para dilucidar una realidad compleja: la crisis migratoria. Con profusión de datos, una argumentada dimensión histórica, un hondo compromiso humano y una experiencia confirmada sobre el terreno, Naïr apeló a la conciencia europea con la formulación de nuevas preguntas: “¿Cuáles son los valores europeos? ¿Quiénes somos? ¿Podemos mirarnos al espejo y decir que creemos en la democracia y en la solidaridad humana?”.

El catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad de París, acompañado por el exrector de la Complutense y presidente de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), Carlos Berzosa, que le tildó de “intelectual comprometido que no se queda en los despachos ni en los artículos académicos”, evidenció, ante “la política de insolidaridad” que practica la Unión Europea, un mensaje directo: “Estamos ante algo que no funciona. No se ha prevenido nada: el estallido del sistema migratorio ha significado el estallido de los valores europeos”.

Según Naïr, ante esta “tragedia humana y de identidad”, ha llegado el momento de construir una Europa política, tras un proceso económico que ya ha madurado, “porque hay unión de pertenencia de intereses, pero no de pertenencia común”. El reto, de acuerdo con su tesis, sería adoptar una estrategia única de flujos migratorios porque “no se puede vivir inocentemente en el espacio más rico del planeta y tener fronteras con los países más pobres”.

El autor de ¿Por qué se rebelan? aseveró que  la crisis actual de los refugiados pone de relieve las “contradicciones” y las “debilidades” del proyecto europeo, e incluso el porvenir del propio sistema democrático del continente.

En 2014 había 20 millones de refugiados en el mundo, el 14,4% de ellos bajo el mandato de ACNUR. Las cifras oficiales argumentadas por Naïr reflejan que “los más pobres del planeta son los que más refugiados acogen, mientras los más ricos son los que más rechazan”. Por ejemplo, en 2014, Turquía (con una renta per cápita de 8.510 euros y 80 millones de habitantes) acogía al 11% del total de refugiados del mundo; Pakistán (1.307 euros de renta per cápita y 193 millones de habitantes), al 10,7% del total; Líbano (7.567 euros y 4,5 millones de habitantes), al 8%; Irán (4.500 euros, 80 millones de habitantes), al 6,8%; Etiopía (431 euros y 97 millones de habitantes), al 4,6%; y Jordania (4.000 euros y 6,5 millones de habitantes), al 4,5%. Para mostrar aún más el desequilibrio mundial en este contexto, Naïr espetó un “agárrense” a los asistentes a su conferencia extraordinaria, antes de dejar caer el porcentaje del total de refugiados del mundo que acoge la zona euro, la región “más rica” del planeta (renta per cápita de 30.700 euros y 338 millones de habitantes): el 0,7%.

“Espacio de ilegalidad”

Naïr, que ha asesorado a primeros ministros y presidentes franceses, señaló que el actual sistema migratorio europeo “ha muerto”. Su adaptación en 1989, a su juicio, supuso levantar un nuevo muro, tras la caída del de Berlín: el de Schengen. En 1993 se creó una nueva categoría jurídica: los no comunitarios, lo que significó la creación de “un vasto espacio de ilegalidad que los europeos tuvieron que gestionar”. Ya en 1999, bajo presidencia austriaca, se perfiló la teoría de los cuatro círculos: los países de la zona euro, los candidatos a entrar en la UE, los países de tránsito, y los países de origen de los inmigrantes. En Sevilla, en 2001, según el relato de Naïr, la UE adoptó la fórmula de financiación por el control en el país de origen de los flujos migratorios. “Tony Blair y José María Aznar defendieron esta política; España quería convertirse en el mejor alumno”, declaró.

El politólogo y sociólogo argelino hizo hincapié en que a partir de esta época se produce una reducción drástica de las peticiones de asilo en la Unión Europea; por lo tanto, la crisis de los refugiados que comienza en 2015, arranca realmente muchos años antes: “Este rechazo entra dentro de la estrategia de largo alcance de la UE”.

El Brexit, los acuerdos entre Alemania y Turquía y las ideologías extremas en Hungría y Polonia, entre otros asuntos, forman parte de un todo que, según Naïr, ha de llevar a un nuevo planteamiento político en la Unión Europea.

En este sentido, reafirmó que para entender la crisis migratoria hay que proyectarla en un acontecimiento histórico “más profundo” que tiene que ver con la desintegración de los sistemas estatales en Oriente Medio, concretamente en Irak, Afganistán, Pakistán y Libia. Estamos ante un escenario “extremadamente complejo”, lleno de “contradicciones manipuladas e incentivadas por las grandes potencias regionales y exteriores” como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Estados Unidos, Irán y Europa. Para él, este caos ha escapado de las manos de sus actores.

Esta “desestabilización” estatal empezó en 1990 y se desarrolló en 2003. Sami Naïr visitó campos de refugiados iraquíes en Siria en 2005 y 2006 observando in situ unas condiciones “deplorables” para los refugiados. Con la denominada Primavera Árabe, en 2011, se abrió una “caja de Pandora”, que en el plazo de tres años, hasta 2014, condujo a un incremento del número de refugiados. Por ejemplo, en ese periodo hubo 12 millones de sirios desplazados en el país, 6 millones en el exilio y más de 3 millones en Turquía.

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