Grupos de investigación

¿Sueñan los reyes con vírgenes mecánicas?

A lo largo de la Edad Media los objetos articulados se situaron entre la técnica, la magia, lo natural y la concepción teológica del mundo. Su funcionamiento era un misterio para la gran mayor parte de espectadores, lo que contribuía a reforzar una percepción de asombro y temor, ya que tales artefactos parecían rivalizar simbólicamente con el propio misterio de la creación divina. Estos objetos se integraron en las nuevas formas de religiosidad, en las que lo material, lo corpóreo, adquirió un creciente protagonismo. La liturgia, por su parte, tendió a intensificar su dimensión performativa, generando dispositivos visuales y espaciales orientados a la producción del impacto sensorial. En ese sentido, los objetos articulados contribuyeron a configurar una experiencia ritual de carácter escénico, en la que la misa u otros ceremoniales podían adquirir rasgos de representación teatral, destinada a reforzar la eficacia emocional y devocional del culto.

La Virgen de los Reyes

Un ejemplo destacado de las imágenes articuladas medievales que han llegado a nuestros días es la de la Virgen de los Reyes, que preside la Capilla Real de la catedral de Sevilla.

Patrona de la ciudad, cada 15 de agosto sale en procesión, y sigue siendo una imagen muy venerada por los hispalenses. La tradición la considera un regalo del rey de Francia, Luis IX, a su primo, Fernando III, quien en 1248, tras la conquista de la ciudad, habría entrado en Sevilla, acompañado por la imagen; no obstante no existen elementos documentales para mantener esta afirmación. Tampoco existe consenso sobre su autoría; lo más probable es que sea una talla de factura castellana.

La Virgen de los Reyes es una imagen de vestir: solo tiene cabeza y manos talladas. El cuerpo está formado por un maniquí de madera, articulado por un mecanismo que daba movimiento a la cabeza y probablemente a los brazos, con un hueco en la espalda en el que se alojaba una rueda. Lleva al Niño en su regazo, a modo de trono de sabiduría. La escultura del Niño, que tiene talladas la cabeza, las piernas y las manos, presenta un mecanismo articulado similar al de la Virgen. Ambas esculturas estaban dispuestas en un tabernáculo de plata con decoración heráldica concebido para albergar y exhibir las imágenes, cuyas puertas se abrían y cerraban en el curso de las celebraciones.

Imagen actual de la Virgen de los Reyes, cuerpo original en madera policromada, siglo XIII, indumentaria y ajuar moderno.

Cabeza de la Virgen de los Reyes y mecanismo interior. Imágenes extraídas del estudio de José Hernández Díaz, publicado en 1946.

La cantiga 292

“De cómo el rey don Fernando se le apareció en una visión al tesorero de Sevilla y al maestre Jorge para que sacasen el anillo de su dedo y lo pusiesen en el dedo de la imagen de Santa María”

En las Cantigas de Santa María, cancionero mariano impulsado por Alfonso X el Sabio (1221-1284), la Virgen de los Reyes es protagonista de uno de los milagros. Se trata de la cantiga 292 del Códice de Florencia (BNCF BR. 20, ff. 11v-12r).

La cantiga relata la aparición en sueños del difunto Fernando III al maestro Jorge, orfebre de la catedral de Toledo, al que encarga que coloquen la escultura de la Virgen de los Reyes a mayor altura que la suya y que entreguen el anillo de oro, que Alfonso X había colocado en la efigie del rey, y lo pongan en la Virgen. En la narración el maestro Jorge se levanta y se dirige a ver al tesorero de la catedral de Sevilla, a quien relata el sueño. Las iluminaciones, realizadas ya en época de Alfonso XI, recrean la retirada del anillo de la imagen de Fernando III, que es representado blandiendo una espada, para entregárselo respetuosamente a la Virgen de los Reyes, que extiende su mano para recibirlo. La secuencia concluye con el relato del milagro que hacen el maestre y el tesorero al rey Alfonso X y al arzobispo de Sevilla.

En la cantiga además se alude al enterramiento de Fernando III y Beatriz de Suabia en la Capilla Real de Sevilla, delante de la imagen de la Virgen de los Reyes, y se menciona que sus cuerpos se hallaron incorruptos, como muestra de su piedad y devoción a la Virgen.

Detalle de la cantiga292, perteneciente al Códice de Florencia, BNCF BR. 20, f. 12r. Se observa al maestro Jorge soñando con Fernando III.

Formas de imaginar la Edad Media, Realidad y ficción en perspectiva histórica

En el siglo XIII, tuvieron lugar hechos decisivos en la península ibérica, como la conquista de varios territorios de al-Ándalus o la unión de los reinos de Castilla y León, consolidada en 1230 en la persona de Fernando III, de cuya unión con Beatriz de Suabia, nacerá Alfonso X.

Don Fernando, en buena medida, será responsable de esas conquistas, entre las que destaca la de la ciudad de Sevilla, que tuvo lugar en 1248. Poco tiempo después, en 1252, Fernando III recibió sepultura en el espacio de la mezquita aljama ya cristianizada y convertida en la catedral de la ciudad. En su enterramiento se incluyó un epitafio escrito en cuatro idiomas, latín, castellano,hebreo y árabe, con decoración heráldica intercalada, que

elogiaba las virtudes del rey. Años más tarde Alfonso X dignificará aún más la memoria de su padre construyendo una capilla Real en la catedral para albergar los restos de su padre y los de su madre que en 1279 fueron trasladados desde el monasterio de las Huelgas de Burgos.

Lobera: la espada de un rey

La espada de don Fernando, es un objeto de gran devoción vinculado al culto del monarca. La tradición relaciona la espada con la figura de Fernán González, primer conde soberano de Castilla.

Tal ha sido la importancia de la espada, que se le han asociado poderes taumatúrgicos, incluso fue utilizada como amuleto por figuras como Fernando de Antequera. De hecho, en torno a la espada surgió una ceremonia que perdura hasta nuestros días: la procesión de la espada en la catedral de Sevilla cada 23 de noviembre.

 

Un anillo imaginado

El anillo no está presente a nivel físico, pero sí literario, desafiando nuestra noción contemporánea de lo factual y de lo ficticio, y poniendo el foco en el diálogo entre lo que acontecía en la realidad cortesana y lo que sucedía en la diégesis de la literatura.

Se menciona varias veces en la cantigas, pero se desconoce si remite a una pieza real. No queda claro si ese anillo existió, pero actúa como elemento que materializa el vínculo entre la Corona y el poder mariano, y la devoción que el monarca profesaba a la Virgen de los Reyes. La ofrenda del anillo a la Virgen la convierte en portadora y símbolo de poder regio y transforma este objeto en un símbolo de carácter devocional.

Este anillo no se ha conservado o encontrado, pero a través de fuentes literarias y de la observación de piezas coetáneas, podemos imaginarlo como una pieza de oro con una gran piedra preciosa, en el que, — ¿por qué no?— se podría observar una imagen tallada de la Virgen y el número cinco en números romanos, que representa las cinco letras del nombre de María.

Interpretación libre del anillo de Fernando III con detalle lateral de la virgen y grabado posterior de un cinco en números romanos; ilustración de Jesús Escribano Alonso.

La Capilla Real de la catedral de Sevilla

La Capilla Real fue dotada de una gran magnificencia. Recibió las estatuas de tamaño natural (los llamados simulacros) primero de Fernando III, y posteriormente de Beatriz de Suabia y Alfonso X. Todas ellas llevaban vestimentas, joyas y emblemas de poder que correspondían a su dignidad. La imagen de la Virgen vestía ropas tan lujosas como las de los reyes y llevaba una extraordinaria corona con águilas de oro, perlas y piedras preciosas, que había pertenecido a la reina.

Este conjunto monumental funcionó como una suerte de propaganda fernandina, asociando los símbolos de la espada, la Virgen y el anillo a la conquista de Sevilla y la exaltación de Fernando III, que fue finalmente canonizado en 1671.

Vista del interior de la Capilla Real de la catedral de Sevilla, recreación de Antonio Almagro.
La capilla, que ocupaba prácticamente la mitad del templo,constaba de dos niveles: en elsuperior se encontraba la citadaVirgen de los Reyes, imagen como hemos visto estrechamente vinculada a don Fernando, y una figura sedente del monarca a tamaño natural (un simulacro) que sostenía una espada en su mano derecha, la misma con la que habíallevado a cabo sus gestas militares. Inicialmente también portaría el anillo mencionado en la cantiga.

PIEZAS SELECCIONADAS

Cantigas de Santa María, (Códice de Florencia)
Alfonso X el Sabio (1221-1284)
h. 1281-1284
44,5x31,4 cm
Manuscrito iluminado sobre pergamino
Biblioteca Nazionale Centrale di Firenze, Ms. BR. 20, f. 12r

La cantiga 292 relata el traslado del precioso anillo de Fernando III a la Virgen de los Reyes, con clara intención devocional y política. El relato visual recoge el momento de la entrega, con una gran carga simbólica de la Virgen. La escena vincula el poder dinástico y la devoción mariana, y evidencia el papel central de esta imagen articulada en la construcción ideológica de la Capilla Real de Sevilla.

Virgen de los Reyes
[Taller castellano]
1250-1280 173 cm
Estructura articulada de madera tallada y policromada
Capilla Real de la catedral de Sevilla
Vinculada a la fi gura de Fernando III de Castilla, la Virgen de los Reyes constituye un símbolo clave en el estudio del culto regio en la Castilla del siglo XIII. Su base, una escultura de vestir, cuenta con cabeza y manos talladas; un cuerpo articulado le da movimiento y refuerza su dimensión devocional. Asociada a la conquista de Sevilla en 1248, fue integrada en el programa funerario en honor a Fernando III, promovido por Alfonso X, su hijo. Es destacable su papel como eje simbólico y mediador entre la legitimidad dinástica y el culto religioso dentro de la Capilla Real en la que se encuentra.

Espada de Fernando III
Autor desconocido
Primera mitad del siglo XIII, adiciones posteriores 44,5x31,4 cm
Acero, cristal de roca, plata, plata dorada
Capilla Real de la catedral de Sevilla

La espada de Fernando III, cuyo relato la relaciona con la conquista de Sevilla en 1248, es una pieza clave de la expansión cristiana peninsular. La pieza está formada por una hoja de acero de doble fi lo con empuñadura y pomo de cristal de roca, ensamblados con elementos de plata y plata dorada. Se distinguen intervenciones posteriores, que pueden difi cultar la comprensión de su concepción original, destacando el arriaz como posible único vestigio fernandino. La espada, lejos de ser una herramienta, se interpreta como objeto ceremonial, formando parte del programa simbólico promovido por Alfonso X el Sabio para exaltar la memoria regia tras la muerte de Fernando III.