Historias reales sobre cómo aprendimos inglés
Autores: Yalín Antón, Lucía Ruiz y Alexis Sánchez
15 may 2026 - 09:00 CET
Detrás de cada persona que habla inglés hay historias muy distintas. En esta entrada, queríamos compartir contigo nuestras propias vivencias y experiencias e intentar reflexionar sobre el aprendizaje. Estas son tres historias reales sobre cómo aprendimos inglés.
Yalín Antón Jiménez:
En mi caso, a mi me ha llamado la atención el inglés desde siempre, prácticamente no recuerdo un momento de mi vida académica en el que no me haya llamado la atención. Siempre se me hicieron muy llevaderas las clases de Inglés en el colegio y estudiar algo relacionado con los idiomas fue siempre una de mis alternativas.
La causa principal de esto es quizá el hecho de que escucho música en inglés desde que soy muy pequeña y mi hermana me ponía canciones de Lady Gaga en el ordenador, lo cual me hizo desarrollar un interés por la musica en ingles desde pequeña por artistas como Ariana Grande, Fifth Harmony o ya de más mayor Gracie Abrams o Little Mix. Además de escuchar su música, empecé a ver muchas entrevistas, tanto de cantantes como de actores de las series que me gustaban, en su gran mayoría en inglés, lo que me ayudó a familiarizarme con muchos acentos
distintos y expresiones que se utilizan en diferentes partes del mundo (Inglaterra, Canadá, Estados Unidos, etc). También fue muy relevante para mi el momento de descubrir la literatura en inglés, que también fue el suceso que me hizo elegir esta carrera, ya que une dos cosas que siempre me han gustado desde pequeña: leer y el inglés; y plantearme el reto de empezar a leer en inglés fue algo desafiante al principio pero que me ha facilitado mucho la vida, tanto en términos de ocio por poder leer libros sin tener que esperar a sus traducciones en castellano, como en
términos académicos al estudiar una carrera en inglés, me ayudó tanto en los primeros años como previamente para poder mejorar mis habilidades de reading al presentarme a los exámenes oficiales.
Así que, en mi particular opinión, es la cultura anglosajona lo que me hizo interesarme tanto por aprender inglés, para poder entenderla e integrarme mejor en ella.
Lucía Ruiz Sánchez:
En mi caso, el aprendizaje de inglés empezó a los cuatro años con clases extraescolares aparte de las del colegio. No recuerdo un momento en el que me resultase aburrido o molesto tener que aprender el idioma; siempre me han gustado mucho las lenguas con lo cual nunca ha sido un problema para mí.
Aunque es cierto que un momento que cambió mi percepción del inglés fue cuando mis padres empezaron a ponerme episodios de mis series favoritas en inglés durante una hora al día. Al principio no era algo que me gustase mucho, pero poco a poco me interesé por ello (gracias a tener acceso a las redes sociales ya que en ellas el uso del inglés es constante).
Empecé a ver por mi propia cuenta series y entrevistas de mis actores, cantantes y famosos favoritos en general. Por esa época también comencé a leer novelas en inglés que fue el mayor incentivo que podía haber encontrado ya que la lectura es uno de mis grandes hobbies. Esto último fue decisivo para haber acabado estudiando mi grado de Estudios Ingleses.
Por todo esto considero que el inglés es una gran parte de mi identidad en la actualidad y de cómo me percibo a mí misma desde mi infancia.
Alexis Sánchez Martínez:
Desde que era bien pequeño recuerdo a mis padres hablar de lo importante que era dominar el inglés y las puertas que me abriría en el futuro. Aunque nunca se me dio mal en el colegio, decidieron apuntarme a una academia para aprender lo máximo posible, ya que ellos nunca tuvieron esa oportunidad.
Estuve yendo a academias desde los 8 años hasta los 17, cuando finalmente logré certificarme del C1. Le estoy muy agradecido a mis padres por tomar esa decisión, porque de no ser por ello, hoy probablemente no sabría tanto como sé. No obstante, esos 10 años fueron tiempos de mucho agobio y de pasarlo realmente mal: ir semana tras semana a clases de lunes a viernes sin excepción alguna terminó siendo bastante desmoralizante.
Hace unos años se hizo muy viral la mítica frase de “el inglés se enseña mal” y aunque se haya quemado bastante, realmente dice mucha verdad. Enseñar y evaluar la asignatura de Inglés de la misma forma que otras materias como Naturales o Sociales (o Conocimiento del Medio, como se le llamaba cuando estudiaba yo) es un gran error. Una lengua tiene que adquirirse poco a poco, no imponerse y nuestros estudiantes tienen que sentirse motivados, no frustrados.
Cuando cumplí 19 años, me dieron la gran oportunidad de trabajar en un colegio con un grupo de último año de B2, que ya finalizaban sus estudios de secundaria y estaban a punto de cambiarse de centro. Entonces, claro, sus padres, preocupados, pusieron alguna queja cuestionando mis capacidades y mi experiencia en el mundo de la enseñanza antes de llegar a incorporarme. Contra todo pronóstico, todos sus hijos lograron certificarse, gracias principalmente a su gran esfuerzo. Y en cuanto a mí, no, no es que de repente yo me convirtiese en un gurú de la enseñanza. Lo más
importante para poder aprender una lengua adecuadamente es tener a una persona que te haga sentir integrado y motivado (y por supuesto, que esté cualificado), pero no hace falta tener a un descendiente directo de Shakespeare.
Por mucho que le duela a mis padres, mi mejor profesor de inglés no trabajaba en una academia y mis resultados muchas veces no dependían de mi esfuerzo. Mi mejor profesora de inglés fue Taylor Swift, aunque ella no lo sepa. Ella y su música fueron las principales fuerzas que me motivaron y me llevaron a aprender para poder entender su música, sus entrevistas e integrarme en su comunidad. Siempre se lo digo a mis alumnos: “encontrad algo o alguien que os haga vivir el inglés, esa es la mejor forma de aprender”. Y por supuesto, mi meta es que algún día consiga que haya alumnos que sientan el inglés con tanta pasión como lo hago yo.