La ilusión del nivel uniforme: por qué la fluidez no siempre equivale a competencia y qué podemos hacer al respecto
Autora: Marta Sánchez Cócera
10 abr 2026 - 10:08 CET
Siempre que conocemos a un médico, aprovechamos para hacer una pequeña consulta sobre ese dolorcillo de rodilla o ese malestar de cabeza. Al frutero le preguntamos sobre el mejor género de temporada y al piloto sobre seguridad aeronáutica. Como filóloga y lingüista especializada en inglés, la pregunta que más me hacen es: «¿qué significa [inserte palabra en inglés] en español?». Nosotros, los filólogos ingleses (lejos de ser diccionarios andantes) nos quedamos a veces descolocados por no saber responder a tal pregunta, que te muestra una palabra (a veces rarísima) fuera de contexto.
Con esta anécdota pretendo ilustrar cómo, a pesar de tener un buen nivel de inglés (C2 en mi caso), este no es suficiente para sortear todos los retos lingüísticos ni para manejarse en todas las situaciones comunicativas. Ahora, pongámonos en la piel de nuestros hijos/as, hermanos/as, vecino/as, que están aprendiendo inglés en clase, que quizás ven alguna serie en inglés, que quizás tienen la suerte de tener algún amigo internacional… pero cuya exposición al inglés y sus oportunidades de usarlo de forma significativa son, sin embargo, bastante limitadas en cuestiones de tiempo y formato. Es lógico deducir, por tanto, que su nivel de inglés será limitado.
Acostumbrados a los exámenes oficiales de nivel como los de Cambridge o TOEFL, tendemos a pensar que nuestro nivel de inglés es uniforme; escuchamos frecuentemente comentarios como «yo tengo un B2» y nos quedamos conformes con esa categorización y el significado que conlleva. No obstante, quizás llega el momento de escribir un texto formal y nos encontramos sin herramientas; o quizás queremos tener una conversación casual con alguien en inglés y no encontramos las palabras. Esto nos hace reflexionar y darnos cuenta de que los niveles de idioma no son monolíticos: tal vez tenemos un B2 en comprensión lectora, pero no expresión escrita, por ejemplo.
¿Cómo atajamos el problema? Si queremos mejorar nuestra competencia comunicativa1 en inglés de forma eficiente y eficaz, es importante saber reconocer nuestras disparidades dentro de un mismo nivel. Además, tendremos que trabajar las diferentes destrezas de acuerdo con el nivel que tengamos en cada una, aunque la diferencia pueda parecer menor.
Algunos consejos:
- Identifica tus puntos débiles: ¿qué te cuesta más? Por lo general, solemos presentar mayor nivel en habilidades receptivas (comprensión lectora y auditiva) que en las productivas (producción oral y escrita). Sin embargo, cada persona es diferente debido a varios factores (estilo de aprendizaje, edad, exposición a la segunda lengua, por mencionar algunos), por lo que debes analizarte e identificar qué necesitas mejorar.
- Adecúa el material que consumes a tu nivel. Por ejemplo: aunque seas muy fan de Modern Family, si tienes un B1, quizás no sea la serie más accesible. Busca libros, películas, series o canciones que puedas entender con relativa facilidad, pero que aún te supongan un reto.
- La exposición por sí sola no es suficiente; trabaja el aprendizaje activo. En relación con el punto anterior, muchas veces nos ponemos series con subtítulos, pero no nos paramos a pensar si realmente estamos prestando atención y haciendo escucha activa. Concéntrate, no pierdas el foco y presta atención a las formas lingüísticas y características comunicativas de lo que estés viendo, leyendo o escuchando para así reforzar tu competencia sociolingüística.2
- Para practicar tus habilidades productivas: por un lado, en la producción oral, imagínate situaciones reales que puedes vivir; prueba diálogos solo, imaginando distintas respuestas en la interacción; practica con tus amigos interpretando diferentes roles (Scrivener, 2011). Por otro lado, en la producción escrita, no comiences a escribir sin más: identifica tu objetivo, estructura tus ideas, haz borradores y trabaja sobre ellos; busca modelos y analízalos buscando características y expresiones lingüísticas comunes; trabaja la coherencia y la cohesión.3
- Es importante tener en cuenta el género textual, pues diferentes géneros requieren diferentes habilidades o funciones comunicativas. Analiza el género textual y sus características, busca modelos, sé consciente de las convenciones del texto en cuestión (oral u escrito). Así reforzarás tu conocimiento de fondo (o background knowledge, en inglés), el cual es muy útil para entender y producir textos en una segunda lengua eficazmente.
Más allá de estos consejos, hoy en día vemos que, debido quizás a una mayor exposición al inglés que antaño, algunos estudiantes jóvenes, a pesar de tener un nivel alto de fluidez en el idioma, fallan al expresar ideas más complejas. Sin embargo, esto va más allá del nivel de idioma; puede deberse a una falta de conocimiento de los procesos cognitivos y discursivos necesarios para tareas más complejas o demandantes, como las tareas académicas. Por esta razón, al aprender idiomas, es importante también aprender a desarrollar ideas y a conocer las intenciones comunicativas. Las llamadas funciones cognitivo-discursivas4 (Dalton-Puffer, 2013), o cognitive-discourse functions en inglés, precisamente nos ayudan a identificar qué tipo de procesos cognitivos son necesarios para llevar a cabo la confección de según qué productos lingüísticos. Sin ir más lejos, en esta entrada de blog, yo, como escritora, debo saber qué función he de llevar a cabo comunicativamente. Primero, he de situar la conversación y el tema de esta entrada; debo resumir y adaptar información de la literatura académica; debo describir, explicar y evaluar; por último, debo adoptar un estilo semiinformal, cercano, pero riguroso. En resumen, he de acoplar mi conocimiento sobre este tema con la intención comunicativa que requiere esta situación específica (Whittaker & McCabe, 2020). Todo ello constituye capital lingüístico que contribuirá a dar forma a nuestro nivel de inglés en diferentes destrezas.
Estos procesos han de enseñarse y aprenderse de manera explícita para ayudar a desarrollar nuestras competencias y habilidades, además de otros procesos cognitivos como la creatividad y generación de ideas, el pensamiento complejo y analítico o el pensamiento crítico, entre otros. Todo ello nos ayudará a comunicarnos de manera efectiva en diferentes contextos y nos ayudará a unificar y a darle múltiples dimensiones a nuestro nivel de inglés. Aun así, siempre habrá cosas que se nos escapen, ¡recuerda mi anécdota del principio! Pero estaremos mucho más preparados para afrontar la comunicación en una segunda lengua.
1 La competencia comunicativa (intercultural) hace referencia a la habilidad de reconocer y responder de manera apropiada y efectiva en diferentes contextos y siguiendo las convenciones culturales y sociales apropiadas (Byram and Wagner, 2018; Vorwerg, 2015; Ur, 2024). La competencia comunicativa, pues, incluye competencias como la lingüística/gramatical, sociolingüística y pragmática/discursiva (Canale, 1983; Council of Europe, 2001, 2018).
2 La competencia sociolingüística se refiere a la capacidad de utilizar un lenguaje adecuado a diferentes contextos sociales y sus reglas (Alptekin, 2002, p. 58).
3 La coherencia se refiere al proceso de organizar las ideas de forma lógica en un texto para que los lectores puedan comprenderlo fácilmente y extraer su significado. La cohesión se refiere a los distintos métodos disponibles para relacionar una parte de un texto con lo que se ha mencionado anteriormente, contribuyendo así a convertir el texto en un todo coherente (Taboada, 2019, p. 312).
4 Dalton-Puffer (2013) define las CDF como los recursos lingüísticos que utilizamos para realizar operaciones mentales específicas. Funcionan como el punto de encuentro donde los procesos cognitivos (como categorizar o analizar) se transforman en estructuras de discurso concretas y reconocibles.
Referencias
Alptekin, C. (2002). Towards intercultural communicative competence in ELT. ELT Journal, 56(1), 57-64.
Byram, M. and Wagner, M. (2018). Making a difference: Language teaching for intercultural and international dialogue. Foreign Language Annals, 51(1), 140–151.
Canale, M. (1983). From communicative competence to communicative language pedagogy. In J. C. Richards & R. W. Schmidt (Eds.), Language and Communication (pp. 1-27). Longman.
Council of Europe. (2001). Common European framework of reference for languages: Learning, teaching, assessment. https://rm.coe.int/common-european-framework-of-reference-for-languages-learning-teaching/16802fc1bf
Council of Europe. (2018). Common European framework of reference for languages: Learning, teaching, assessment – Companion volume with new descriptors. https://rm.coe.int/cefr-companion-volume-with-new-descriptors-2018/1680787989
Dalton-Puffer, C. (2013). A construct of cognitive discourse functions for conceptualising content-language integration in CLIL and multilingual education. European Journal of Applied Linguistics, 1(2), 1-38. https://doi.org/10.1515/eujal-2013-0011
Scrivener, J. (2011). Learning Teaching: The Essential Guide to English Language Teaching (3rd ed.). Macmillan.
Taboada, M. (2019). Cohesion and Conjunction. In G. Thompson, W. L. Bowcher, L. Fontaine & D. Schönthal (Eds.), The Cambridge Handbook of Systemic Functional Linguistics (pp. 311-332). Cambridge University Press.
Vorwerg, C. (2015). Communicative competence: Linguistic aspects. In J. D. Wright (Ed.), International encyclopedia of the social & behavioral sciences (2nd ed., Vol. 4, pp. 294–301). Elsevier. https://doi.org/10.1016/B978-0-08-097086-8.53042-6
Ur, P. (2024). A course in English Language Teaching (3rd ed.). Cambridge University Press.
Whittaker, R., & McCabe, A. (2020). Expressing evaluation across disciplines in primary and secondary CLIL writing: a longitudinal study. International Journal of Bilingual Education and Bilingualism. https://doi.org/10.1080/13670050.2020.1798869