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Coloquio: «Gaias sciéncias. Antes y después de Nietzsche»

Coloquio de filosofía

Coloquio «Gaias sciéncias. Antes y después de Nietzsche»

 

Durante el siglo XII, marcado por el levantamiento de catedrales, cruzadas, herejías y falsos profetas milenaristas, juglares y trovadores difundirán en las cortes feudales del Languedoc un novedoso saber ligado al amor, la poesía, la música y la cortesía: la gaya ciencia o gay saber. Un saber que, si bien estaba sujeto a reglas, técnicas y tradición, contemplaba con alegría y vitalidad el reino de las emociones y anhelos de la subjetividad, lo cual contrastaba con la cultura ascética del clérigo, cuya producción escrita se ceñía a la reverencial copia y comentario de las autoridades consagradas. A diferencia del disciplinado amanuense, que así ejercitaba su humildad y obediencia, con el gay saber, en cambio, la aristocracia meridional articuló el fin’amors (también conocido como «amor cortés»), un conjunto de antropotécnicas sublimatorias para alcanzar la alegría, el joi, meta última de una nueva forma de vida apasionada, afirmativa y poética. Con la emergencia y expansión del gay saber, Europa ya no sería la misma. Ortega dirá: «Aún no se ha situado en su debido rango histórico esta cultura de la cortezia que florece en el siglo XII y que es, a mi juicio, uno de los hechos decisivos en la civilización occidental. De la cortezia salieron San Francisco y Dante, la corte papal de Avignon y el Renacimiento, en pos del cual se apresura toda la cultura moderna». Se asientan las bases de la literatura hasta el Romanticismo, pasando por el Dolce stil novo, Dante, Cervantes, Shakespeare, y  la tragedia clásica francesa; y se configura un espíritu de urbanidad, valores, códigos de conducta y erótica («el amor es amor cortés», dirá Lacan) que llega hasta nosotros. Pero es con la publicación en 1882 de Die fröhliche Wissenschaft que ese saber renacerá vigorosamente para transformar la filosofía del porvenir. Con su gaya ciencia, Nietzsche querrá dar voz a la «vida» y exculparla de las maldiciones que han pesado sobre ella, lo cual requiere hacer profunda crítica de los ideales ascéticos que han regido la voluntad de saber. Otorgará carta de ciudadanía a todo aquello que, en nombre de la Verdad, se ha exonerado del saber (el cuerpo, los afectos y las pasiones, la poesía, el estilo, etc.) y, como contramovimiento al nihilismo, tratará de reorientar al ser humano para que este aprenda a «decir sí» y, a la filosofía en particular, para que se consagre a «hacerlo todo jovial».

La influencia del gesto nietzscheano en el pensamiento contemporáneo es tan profundo y vertebral que cualquier intento de cartografiarlo estará abocado al fracaso, pero entre tantos otros epígonos del saber jovial podemos destacar a Herbert Marcuse, quien retoma la crítica nietzscheana del ascetismo al pensar una liberación de la sensibilidad y del eros frente a la racionalidad represiva de la modernidad técnica. Gilles Deleuze, por su parte, concebirá la filosofía como creación de conceptos e intensificación de la vida, desplazando la verdad hacia la potencia afirmativa de los modos de existencia. Y Roland Barthes ligará el saber al placer del texto, a una escritura donde cuerpo y afecto imposibilitan la clausura del sentido. En todos ellos, entre tantos otros, la gaya ciencia reaparece como un pensamiento que no busca fundamentos ni certezas, sino que crea sentido, estilo y vida. A la luz de este recorrido, que va de la irrupción del gay saber de los trovadores, a su resurrección nietzscheana y variaciones epigonales, se plantean varias preguntas sobre la transhistoricidad de la gaya ciencia, su papel en la construcción de la cultura europea y su vigencia actual. ¿Qué queda hoy de aquella alianza entre amor, poesía, música y pensamiento? ¿Puede la gaya ciencia seguir operando como contracultura frente a la ciencia positiva, la metafísica y las nuevas formas de ascetismo técnico y moral? ¿Qué formas de vida, de escritura y de comunidad puede hoy engendrar una nueva gaya ciencia? ¿Qué significa hoy pensar desde la alegría, el amor, el cuerpo y el estilo en un contexto dominado por la racionalidad técnico-instrumental y la cultura del rendimiento?