Veinte años de vigilancia de la Leishmaniosis canina en Valdeorras: influencia del clima y de las medidas preventivas
Palabras clave. Leishmaniosis canina; flebótomo; Leishmania infantum; profilaxis; Inmunofluorescencia indirecta (IFI).
¿Te has preguntado alguna vez cómo pueden influir el clima o la labor de los veterinarios en la aparición y distribución de enfermedades como la leishmaniosis canina? Esta misma cuestión se la planteó un equipo de investigadores de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, que ha realizado un seguimiento de esta enfermedad durante 20 años en una zona muy concreta de Ourense: O Barco de Valdeorras. Fue precisamente hace unos 20 años cuando este mismo grupo investigador detectó, junto a veterinarios de la clínica Servicios Veterinarios del Sil (O Barco de Valdeorras, Ourense), los primeros casos de leishmaniosis en perros en Galicia, una zona que se consideraba libre de la enfermedad. Este parásito es endémico en la cuenca del Mediterráneo, América del Sur y Asia central y del Suroeste, siendo Leishmania infantum la especie más extendida. España es un país endémico, con prevalencias variables dependiendo de la región. Todo parece indicar que el microclima particular de Valdeorras, más cálido y seco que en el resto de Galicia, podría favorecer la presencia del flebótomo, el diminuto insecto responsable de transmitir el parásito Leishmania infantum. Ante esta realidad ¿puede la prevención veterinaria revertir esta tendencia y reducir los casos de leishmaniosis en los perros? ¿Cómo influyen los factores climáticos en la aparición de casos de leishmaniosis canina?
Figura 1. Mapa de España con la localización de la comarca de Valdeorras (Ourense), donde se obtuvieron las muestras del estudio. Entre mayo de 2003 y abril de 2023 se realizaron 3.785 pruebas de inmunofluorescencia indirecta (IFI) frente a L. infantum en 2.909 perros. Durante este periodo, el porcentaje medio anual de nuevos casos de leishmaniosis canina (LCAN) fue del 21,65% (±10,8). El análisis mostró que una menor humedad relativa máxima en invierno se asoció con un menor porcentaje de casos nuevos. Asimismo, un mayor uso de medidas preventivas como ectoparasiticidas y vacunación frente a Leishmania infantum se correlacionó con una reducción en la aparición de nuevos casos. IFI, inmunofluorescencia indirecta; LCAN, Leishmaniosis canina. (Fuente: Olmeda et al., 2024).
La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria causada por el protozoo Leishmania infantum, que se transmite principalmente a través de la picadura de las hembras de flebótomo, un pequeño insecto volador que actúa como transmisor asintomático de la enfermedad (vector). Los perros son el principal reservorio del parásito y, aunque en nuestro país la enfermedad afecta principalmente a estos, también puede transmitirse a las personas (zoonosis), por lo que representa un importante problema de salud pública.
La infección por Leishmania infantum no siempre provoca enfermedad. Muchos perros pueden estar infectados y no mostrar ningún signo durante meses o incluso años. Cuando la enfermedad se desarrolla, se trata de un proceso que puede afectar a distintos órganos y sistemas del cuerpo. Los signos más frecuentes incluyen aumento del tamaño de los ganglios linfáticos, pérdida de peso, apatía y fiebre. También son muy habituales las lesiones cutáneas, como descamación, caída de pelo (especialmente alrededor de los ojos), úlceras en la piel o crecimiento exagerado de las uñas. En algunos casos pueden aparecer hemorragias nasales, problemas oculares, cojeras o signos digestivos. Además de los signos visibles, la enfermedad puede producir alteraciones internas que solo se detectan mediante análisis de sangre y orina, como anemia, aumento de proteínas en sangre o daño renal. De hecho, la afectación de los riñones es una de las complicaciones más importantes y condiciona el pronóstico.
La leishmaniosis canina no suele considerarse curable por completo, ya que el parásito puede permanecer en el organismo incluso después del tratamiento. Sin embargo, con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado, muchos perros pueden tener una buena calidad de vida durante años. El manejo y la evolución dependen en gran medida del estadio en el momento del diagnóstico y del grado de afectación de órganos vitales, especialmente los riñones.
Durante muchos años, Galicia se consideró una región libre de leishmaniosis porque su clima templado y húmedo es poco favorable para el desarrollo de los vectores. Sin embargo, desde principios de la década del 2000, diversos estudios han evidenciado la existencia de áreas hiperendémicas (con una prevalencia superior al 17%) en la comunidad autónoma, como la comarca de Valdeorras, que presenta condiciones climáticas más cálidas y secas que el resto de Galicia.
Un seguimiento sin precedentes
El estudio recopila datos obtenidos entre 2003 y 2023, a partir de 3.785 pruebas serológicas de inmunofluorescencia indirecta (IFI) realizadas en 2.909 perros de la zona. La IFI es uno de los métodos indirectos más empleados para el diagnóstico de esta enfermedad y se basa en la detección y cuantificación de anticuerpos frente a este parásito en plasma o suero sanguíneo. Los investigadores también analizaron registros meteorológicos como temperatura, precipitaciones y humedad y datos acerca del uso de productos repelentes de parásitos en los perros (ectoparasiticidas) y vacunación canina frente a Leishmania infantum.
A pesar de las condiciones climáticas potencialmente favorables para el vector, los resultados del estudio muestran una disminución significativa de nuevos casos a lo largo del periodo analizado: entre 2003 y 2008, un 35,3 % de los perros examinados resultaron seropositivos (IFI positiva) frente a Leishmania infantum, mientras que entre 2018 y 2023 el porcentaje se redujo hasta el 12,9 %. Este descenso se correlacionó con el incremento progresivo en la utilización de productos repelentes y vacunas, y podría estar asimismo relacionado con una mayor concienciación sobre la enfermedad por parte de los profesionales veterinarios y los propietarios, que ha favorecido el diagnóstico precoz y la aplicación sistemática de medidas preventivas.
El papel del clima en la transmisión
El trabajo también revela que los inviernos más húmedos podrían favorecer la supervivencia de los flebótomos, lo que incrementaría el riesgo de transmisión del parásito. Aun así, los investigadores advierten de que esta relación debe interpretarse con prudencia, ya que otros factores ambientales y sociales podrían influir simultáneamente.
Una mirada desde el enfoque One Health
Este seguimiento, uno de los más prolongados realizados en España sobre leishmaniosis canina en una misma zona, demuestra que las medidas preventivas sostenidas son fundamentales para frenar la enfermedad, incluso en entornos donde las condiciones climáticas favorecen la presencia del vector. Los autores subrayan además la importancia de la vigilancia epidemiológica, el diagnóstico temprano y la educación sanitaria como pilares esenciales dentro del enfoque “Una sola salud” (One Health), que conecta la salud animal, humana y ambiental.
En conjunto, el estudio confirma que Valdeorras sigue siendo una zona de riesgo, pero también evidencia que la prevención y la sensibilización por parte de los profesionales veterinarios son herramientas eficaces para proteger la salud de los animales y de las personas.
Enlaces para más información:
Olmeda P. et al. Twenty-year evolution of Leishmania infantum infection in dogs in Valdeorras (Galicia, Northwestern Spain): implication of climatic factors and preventive measures. Parasites & Vectors (2024) 17:281.
Autores/as:
Patricia Olmeda1, David Díaz-Regañón1, Alejandra Villaescusa1, Inmaculada Amusategui1, Adolfo García2, Francisco Herrero2, Miguel A. Tesouro3, Fernando Rodríguez-Franco1, Mercedes García-Sancho1, Daniel Martín-Fraile1, Ángel Sainz1*
1 Departamento de Medicina y Cirugía Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid, Avda. Puerta de Hierro s/n, 28040, Madrid, Spain.
2 Clinica Veterinaria “Servicios Veterinarios del Sil”, C/ Coruña 9, 32300, O Barco de Valdeorras, Ourense, España.
3 Departamento de Medicina, Cirugía y Anatomía, Facultad de Veterinaria Universidad de León. Campus de Vegazana, 24071, León, España.
* Correspondencia: angelehr@vet.ucm.es