Culpable, culpable, culpable... Eran las únicas palabras que pasaban por la cabeza del padre como si fueran un martillo percutor. Pedro se dirigía a la calle Alcántara 33 dispuesto a matar a quien creía que era el asesino de su hija Laura. Era un día lluvioso y pese a no ser demasiado supersticioso, el padre sabía que su vida iba a cambiar totalmente en los próximos 53 minutos. Iba a ser un día muy oscuro en el que una decisión lo iba a decidir todo. Hace unas semanas, la jueza Castro dictaminó que no había pruebas suficientes para encarcelar a Carlos, pero Pedro, un padre atormentado, estaba convencido de que el asesino que le arrebató a su niña fue él. Los detalles los recordaba con cierta confusión. No sabía qué tipo de relación podía tener su hija con él, y qué pudo ocurrir para que no volviera a ver a Laura nunca más. Todos los músculos de su piel le temblaban ya que sabía que iba a convertirse en todo aquello que odió una vez y juró perseguir: un asesino. Después de haber estado durante ventisiete años como Inspector de Homicidios, Pedro ha capturado a malas personas y estaba convencido de que va convertirse en una de ellas. Notaba su pistola, por aquel entonces arma reglamentaria, después de aparcar el coche. Ese arma le iba a condenar, pero en el fondo creía tener la convicción de que lo que estaba haciendo era lo correcto. Iba a matar a un hombre, pero era malo. Salió de su BMW y entró en el portal intranquilo dando traspiés dirigiéndose hacia el segundo piso. Lo sabía porque un antiguo compañero suyo le debía un favor y le pidió la dirección de Carlos Roríguez.
"¿Estás seguro de que lo quieres saber? Pedro, no hagas nada de lo que te puedas arrepentir", fue lo que le dijo Paco mientras estaba apunto de llamar a la puerta empuñando el arma listo para apretar el gatillo. Instantes después de llamar al timbre le abrió un niña de no más de siete años con cierta estupefacción y asombro. Más tarde, apareció Carlos, quien apartó a la niña de la entrada ordenándola ir a su cuarto. Pronto, Carlos comenzó a darse cuenta de quién tenía enfrente y sabía que dependía de lo que dijese para poder salir de allí con vida. Sin embargo, ¿qué puedes hacer cuando la muerte te mira a los ojos?
La ira comenzaba a dominar a Pedro y estaba convencido de lo que debía de hacer. Mientras observaba a Carlos, se le venían a la cabeza numerosos recuerdos sobre Laura y no paraba de pensar en la niña que le había abierto la puerta. Eso sí que no se lo esperaba. Carlos se dio cuenta de que a Pedro le temblaba el pulso y fue ahí cuando vio la oportunidad de salir airoso de la situación.
-¿Quieres saber lo que pasó en realidad? Tengo todas las respuestas-le dijo mientras levantaba los brazos en señal de paz para que bajase el arma.
[[Pedro mata a Carlos de un disparo a la cabeza y después se entrega.->Lo mata]]
[[Decide no convertirse en aquello que odia y decide escuchar aquello que Carlos tiene que contarle ->No lo mata]]Pedro no comprendeía nada de lo que estaba sucediendo. Sin embargo, sabia que en el fondo es posible que las palabras de Carlos podría ser ciertas. Al fin y al cabo, inventarse un discurso con tanta precisión no sería un tarea sencilla. La realidad era que el supuesto asesino estaba roto y alegaba que lo que hizo fue por estar presionando por la mafia rusa, la Bratva, quienes se dedican a tráfico de drogas, de armas o incluso de personas. Eso Pedro lo sabía bien. Carlos le explicaba que su hija Laura, periodista, estaba investigando un caso que repercutía directamente con Nebur, uno de los principales mafiosos que gestionaba el contrabando en la Costa del Sol.
Al parecer, Laura había descubierto información crucial que ponía al descubierto a la organización criminal y estaba dispuesta a publicar la noticia en su periódico. Carlos interrumpió su convincente discurso para levantarse a por un vaso de agua para él y su invitado. Después prosiguió. Continuó diciendo que él fue un antiguo sicario de la organización ya retirado que no quería saber nada sobre estos asuntos y que él tenía familia. Una vida pasada que decidió dejar atrás y que ya pagó estando veinte años en prisión. Sin embargo, debía un último favor a Nebur, jefe criminal, quien le pidió que liquidase a la hija de Pedro. Carlos explicó que no pudo decir nada de esto en el juicio ya que estaba amenazado y presionado con su familia. Tras terminar, ambos se miran sin saber mucho qué decir y Pedro no sabe muy bien cómo actuar.
[[Pedro le perdona la vida tras ver una foto de Carlos y su familia, y le obliga a ayudarle a acabar con Nebur.->Le perdona la vida ]]
[[Pedro, cegado por su rabia, decide matarlo y se entrega.->Decide matarlo a pesar de todo]]Carlos le confensó que Nebur y sus sescuaces se encuentran en el hotel Copérnico y que entrar no sería una tarea sencilla. A pesar de esto, el ex sicario tenía unas intrucciones muy sencillas: matar a la chica y reencontrarse con ellos para poner fin a su relación. Carlos sabía de sobra que para ellos era un cabo suelto, un remedio que tenían que subsanar, una especie de virus que podía arrasar con el imperio criminal que habían establecido.
Es por ello que si se presentaba a esa cita solo, era muy posible que no saliese con vida de allí. La situación había cambiado, ya que ahora contaba con la ayuda de Pedro y ambos tenían un objetivo común. Liquidar a Nebur, aunque fuese por motivos diferentes; uno para salvar el culo, y otro para poder poner fin a su venganza. Durante semanas, Pedro y Carlos repasaron el plan para que todo saliese según lo previsto y cuando llegó el día del golpe los nervios estaban a flor de piel.
La tarea parecía sencilla. Carlos había quedado con Nebur en un //parking// (siempre se buscaba discreción) y Pedro pasaría por allí como apoyo para acabar con Nebur. La idea era utilizar a Carlos como cebo y Pedro llevaría a cabo el golpe mortal. A partir de ese momento, la tregua entre ambos quedaría acabada, y es por ello que Pedro no sabía muy bien lo que iba a hacer aún.
Nebur llegó solo en un todoterreno Jeep, mientras Carlos permanecía esperando en una viga en el lado oeste del parking de Copernico, donde no había cámaras de vigilancia. Mientras tanto, Pedro se encontraba en su coche aparcado con las luces apagadas a unos 50 metros de donde debe cometer el asesinato. Se supone que es el factor sorpresa. Cuando Nebur se dirigió donde Carlos, Pedro salió del coche empuñando su arma con un sileciador. Ya sabía lo que tenía que hacer...
[[Deja que Nebur asesine primero a Carlos y luego Pedro dispara al criminal->No perdona la vida de Carlos]]
[[Salva a Carlos y mata a Nebur->Nueva oportunidad]]Después de un juicio rápido que brilló por la confesión de Pedro, el padre de Paula fue encarcelado. Se sentía vacío y el corazón le afligía. Un vacío que sabía que iba a estar para siempre y que no había conseguido llenar tras matar a Carlos. Las palizas se convierten en rutina y sin ningún objetivo más en su vida decide ponerle fin. Consigue el material necesario para suicidarse y la noche del 13 de octubre decide colgarse en su celda. Su último recuerdo es la sonrisa de su hija Laura.Pedro no sabía cómo resolver la situación, subió la mirada a la de Carlos, agarró la pistola con las dos manos y apretó el gatillo. La sangre estaba por todas partes, mientras Pedro observaba cómo se forma un río de sangre a sus pies que comenza a llegar a sus zapatos. Un lejano murmullo vecindal buscaba respuestos y se escucharon algunos gritos ahogados al ver lo que había sucedido. Pronto comenzaron a sonar las sirenas de las patrullas por doquier y no pasó mucho tiempo hasta verse esposado. "¿Conoce usted sus derechos?" Lo sabía de sobra, y el resto vino solo.
[[Después de ser capturado, Pedro es condenado a prisión->Cárcel]][[Lo mata->Lo mata]]Tras salvar a Carlos y acabar con uno de los principales líderes criminales de la mafia rusa, Pedro se queda sastifecho sabiendo que ha podido hacer lo que ha estado en su mano para vengar la muerte de su hija.
Sin embargo, su vida cambia radicalmente ya que abandona la ciudad dirigiéndose a un pequeño bosque de Canadá. Quizás quiere construir una nueva vida allí olvidando la anterior en un intento por purificar su alma.[[Cárcel->Cárcel]]