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Cultivemos alimentos, no tabaco

1 JUN 2023 - 15:25 CET

 Día Mundial Sin Tabaco 2023

Cultivemos alimentos, no tabaco

Como advierte la OMS (2023), el cultivo de tabaco es perjudicial para nuestra salud, la de los agricultores y la del planeta. La industria tabacalera interfiere en los intentos de sustituir el cultivo de tabaco, con lo que contribuye a la crisis alimentaria mundial.

Esta campaña “Cultivemos alimentos, no tabaco” pretende animar a los gobiernos a poner fin a las subvenciones al cultivo de tabaco y utilizar los recursos ahorrados para ayudar a los agricultores a cambiar a cultivos más sostenibles que mejoren la seguridad alimentaria y la nutrición.

Objetivos de la campaña:

1. Movilizar a los gobiernos para que pongan fin a las subvenciones al cultivo de tabaco y destinen los recursos ahorrados a programas de sustitución de cultivos que ayuden a los agricultores a realizar la transición y mejoren la seguridad alimentaria y la nutrición.

2. Concienciar a las comunidades dedicadas al cultivo de tabaco sobre las ventajas de abandonar el tabaco y dedicarse a cultivos sostenibles.

3. Apoyar la lucha contra la desertificación y la degradación del medio ambiente mediante la reducción del cultivo de tabaco.

4. Denunciar las maniobras de la industria para obstaculizar el trabajo orientado a unos medios de vida sostenibles.

 

La variable clave para medir el éxito de la campaña sería el número de gobiernos que se comprometieran a poner fin a las subvenciones al cultivo de tabaco.

El tabaco se cultiva en más de 124 países, ocupando tierras que podrían dedicarse a cultivos para alimentar a millones de personas, lo que reduciría la inseguridad alimentaria.

El tabaco no es un cultivo muy rentable para los agricultores ni para los gobiernos, a pesar de que la industria tabacalera exagera su importancia económica.

La sustitución del tabaco por el cultivo de alimentos nutritivos tiene el potencial de alimentar a millones de familias y mejorar los medios de subsistencia de las comunidades agrícolas de todo el mundo.

Los gobiernos deberían apoyar a los cultivadores de tabaco para que cambien a cultivos alternativos poniendo fin a las subvenciones al cultivo de tabaco y reasignando recursos para apoyar alternativas al cultivo de tabaco.

 

En el mundo hay 349 millones de personas de 79 países que se enfrentan a una inseguridad alimentaria aguda, una cifra sin precedentes. Muchas de esas personas residen en países de ingreso bajo y mediano, y más de 30 de esos países están en el continente africano. Otra característica que comparten muchos de esos países es que destinan grandes extensiones de tierra fértil a cultivar tabaco, en lugar de destinarlas a producir alimentos sanos. A menudo, los países productores de tabaco deben afrontar repercusiones económicas negativas debidas a los perjuicios sanitarios, ambientales y sociales que provoca el cultivo de este producto. En muchos casos, las divisas que se obtienen mediante las exportaciones de tabaco se utilizan para importar alimentos. El cultivo de tabaco deteriora la salud de los agricultores y los trabajadores de las explotaciones agrícolas, y provoca la pérdida irreversible de valiosos recursos ambientales, como fuentes de agua, bosques, plantas y especies animales.

«Agricultura sin tabaco» (Tobacco-Free Farms) es una iniciativa conjunta que han puesto en marcha en Kenya la Organización Mundial de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en colaboración con los Ministerios de Salud y de Agricultura. Con ella se pretende crear un ecosistema de producción y comercialización de cultivos propicio y favorable para que los agricultores vayan sustituyendo el cultivo de tabaco por otros medios de subsistencia. Alrededor de 1500 agricultores se han pasado al cultivo de frijoles con alto contenido en hierro, pero hay otras buenas alternativas al tabaco, como el sorgo, el mijo y la batata.

Los organismos de las Naciones Unidas deben colaborar para tratar de alcanzar las metas de los ODS 2.1, 2.2, 2.3 y 2.4 (mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición), 3a (implementar el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, CMCT OMS), 13 (combatir el cambio climático) y 17 (fortalecer la alianza para el desarrollo sostenible). Esto puede lograrse creando unos ecosistemas de producción y comercialización de cultivos que faciliten a los agricultores la sustitución del tabaco por otros productos.

Desde este planteamiento, el compromiso de las universidades de la Red Española de Universidades Promotoras de Salud (REUPS) con la salud, la solidaridad y la sostenibilidad, lleva implícito un NO rotundo al tabaco en cualquiera de sus formas. “Haz extensible este día a todos los demás días: No al tabaco”.

 

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