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Un continente vivo para la ciencia

Jiménez de las Heras presenta su documental sobre la Antártida

23 JUL 2015 - 11:56 CET

José Antonio Jiménez de las Heras entra en una de las aulas complutenses. Hasta ahí todo normal porque el coordinador de UCM TV lleva en su ADN los Cursos de Verano. En sus 16 ediciones de esta cita sanlorentina, él y su equipo han llenado de imágenes las parrillas de las televisiones nacionales e internacionales sobre lo que se cuece en estos seminarios. La diferencia esta vez es de posición, de espacio… Él está en la mesa de ponencias; por primera vez es el protagonista y no el que recoge los ecos de las personalidades de la cultura, la ciencia y la política.

La actividad extraordinaria en la que está implicado Jiménez de las Heras es la presentación en los Cursos de Antártida, un continente para la ciencia. Producido por la Universidad Complutense (UCM), en colaboración con la Plataforma de Divulgación Científica y con la participación del Ministerio de Economía y Competitividad, y el Comité Polar Español; el documental, después de más de 25 años de la adhesión de España al Tratado Antártico, describe el presente y el futuro de la ciencia española en la Antártida. Más de 40 horas de grabación durante un mes que se han quedado en 50 minutos rigurosos y amenos.

José Antonio Jiménez de las Heras es el director –junto a Mar Marcos-, realizador y productor ejecutivo de un documental realizado “con pocos medios y poco personal, pero con un enorme cariño y talento” que marca la labor profesional de la Plataforma de Divulgación Científica. De hecho, gran parte de su equipo está en la presentación y marca el momento más emotivo al levantarse y saludar a los asistentes.  

Con los investigadores de varias universidades españolas, entre ellas de la UCM, y de diversos centros de investigación como protagonistas, el documental muestra imágenes de extraordinaria belleza del viaje del buque Hespérides –en la campaña “Pegaso” y “Transpegaso”, cuyo objetivo es analizar la influencia del océano en las condiciones meteorológicas- y de las Bases Antárticas Españolas (BAE) Juan Carlos I y Gabriel de Castilla, ambas en las islas Shetland del Sur.

“Inhóspito e inaccesible”

En este trabajo de divulgación científico se habla de “un enorme desierto helado, un lugar donde no se pone el sol, inhóspito, inaccesible, pero mágico, donde rastrear entre hielos los orígenes de nuestro planeta”. El optimismo de los científicos, la traducción al común de los mortales de sus investigaciones, las condiciones duras del clima antártico, la belleza sobrecogedora del paisaje y su escasa fauna marcan el pulso del documental sobre “este continente vivo para la ciencia”.

Con los 15 kilos de su cámara al hombro, Jiménez de las Heras reconoce que estuvo “en territorio hostil, el más difícil donde he estado grabando”. De hecho, en la Antártida “vives todos los climas posibles y pasas en poco tiempo de la manga corta a estar tapado hasta las cejas”. En una ocasión, en una de las entrevistas del documental se formó una ventisca a escasos 25 metros de la base “y tardamos casi 30 minutos en regresar porque estábamos perdidos”.

Más allá del viento blanco de la Antártida, la rutina allí es “abrumadora; sientes un espasmo de belleza, y, empequeñecido, eres incapaz de procesar esas imágenes”. La condensación de las lentes y las jornadas de trabajo de hasta 18 horas al día fueron las “pesadillas” del trabajo in situ del documental.

Jiménez de las Heras recuerda también como un momento duro cuando grabó con el agua hasta el pecho y en terreno pedregoso. Por una fuga en una bota, estuvo cinco horas con el calzado húmedo por dentro. "Me costó sentir el pie de nuevo”, señala.

En medio de la descripción de este “titánico” trabajo, el director de la Plataforma Científica también quiere compartir cómo puede influir el aislamiento de la Antártida en el día a día. Cuando estaba allí, a su padre le operaron de urgencia: “En cualquier lugar del mundo coges un avión y vuelves a tu casa rápido, allí a 13.000 kilómetros de España no resulta posible”.

Plataforma de Divulgación Científica

Las investigaciones sobre líquenes de Leopoldo García Sancho (UCM) o de Andrés Barbosa (CSIC) sobre los pingüinos son un ejemplo de la importancia de la ciencia y los científicos españoles “en aquel territorio de belleza fascinante y, esperemos, que eterna”.

“Llegar al continente antártico supone recuperar la sensación de viaje perdida en la eficacia del transporte aéreo. Navegar por el Mar de Hoces rodeado de los icebergs que anuncian la llegada del continente, observar de cerca a los pingüinos y a los elefantes marinos, contemplar el derrumbe de los bloques de hielo adheridos a los glaciares o mirar fascinado el intenso color azul del hielo centenario supone una experiencia única en la vida, un privilegio de silencio y lejanía cada vez más improbable en nuestro mundo de hoy”, comenta Jiménez de las Heras.

En la proyección del documental Antártida, un continente para la ciencia en los Cursos de Verano están también presentes Carmen Pérez de Armiñán, decana de la facultad de Ciencias de la Información, y Juan Tejada, vicerrector de Planificación y Evaluación Institucional de la Complutense. Mientras la primera elogia la imprescindible unión entre la investigación y la comunicación, el segundo confirma que la Plataforma de Divulgación Científica, cuyo próximo proyecto versa sobre “la ciencia cotidiana”, desempeñará “un papel muy destacado” en el plan de comunicación global de la Complutense. “Tomo nota, he captado el mensaje, prometo tener en cuenta la situación”, aclara Tejada.

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