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Prevención y nuevas tecnologías para un corazón sano

18 JUL 2018 - 13:35 CET

 

María Ibáñez/ Fotos: Nacho Calonge

Francisco Fernández Avilés, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Gregorio Marañón y catedrático de Medicina en la UCM, afirmó que existen dos factores principales que contribuyen a la degeneración valvular cardiaca: el desconocimiento sobre las causas que dan lugar a este problema y las alteraciones propias de la edad.

En cuanto a los métodos de prevención, Avilés, director del curso de La degeneración valvular cardiaca. Viejos retos, nuevas soluciones, aseguró que es necesario “el aumento del conocimiento sobre los mecanismos moleculares, atajarlos y aplicar la misma receta de factores de riesgo a todas las patologías cardiacas degenerativas”. En este sentido, recomendó el ejercicio físico, el control del colesterol y la presión arterial y, en caso de los diabéticos, tener la enfermedad bajo observación.

Fernández Avilés habló también sobre las técnicas de innovación que se están llevando a cabo en la actualidad para tratar la enfermedad cardiaca. Por un lado, explicó que en los diagnósticos se encuentran las “técnicas de imagen”, las cuales permiten obtener información sobre las válvulas del corazón con una “precisión nunca imaginada… Es como si tuviéramos las válvulas en las manos”. Estas técnicas, añadió,  no son “invasivas” y permiten seguir el desarrollo de la enfermedad de forma precoz. Por otro lado, en cuanto a las técnicas de tratamiento, destacó que el procedimiento quirúrgico está sufriendo un “perfeccionamiento” ya que permite poder reparar las válvulas y no cambiarlas como se hacía antiguamente.

A su juicio, “las técnicas intervencionistas no quirúrgicas” son el gran avance, como los catéteres que son una solución “eficaz” para curar un “inmenso” porcentaje de pacientes con enfermedad valvular, pero sobretodo para la aplicación en la estenosis aortica. Sobre esta enfermedad comentó que es una “patología muy frecuente y uno de los azotes más importantes que tiene la humanidad a partir de una determinada edad, y que, afecta a la calidad de vida”. Afirmó que las intervenciones para solucionar este tipo de problemas son “sencillas”, no necesitan anestesia y se realizan en corto tiempo.

Por último, el catedrático de Medicina habló sobre su investigación para regenerar el corazón con células madre. Se centró en su trabajo con “válvulas de cadáver humano o animal y su reconstrucción con células madre” y en el uso de productos derivados de células madre en las terapias regenerativas, los cuales “son más fáciles de aplicar y no producen rechazo”, y, concluyó, “pueden contribuir a crear tejidos compatibles con el ser humano y duraderos”.

Este curso, que se celebra hasta el 20 de julio, cuenta con la colaboración de la Fundación para la Innovación en Biomedicina.

 

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