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Por qué invertir en renta variable

25 JUL 2018 - 18:47 CET

Irene Monmeneu/ Fotos: Nacho Calonge

Existe la creencia arraigada de que la renta fija -la deuda, bonos, letras y obligaciones que emiten los países y las empresas- es segura, mientras que la renta variable –las acciones que cotizan en la bolsa- es insegura. Pero la realidad, según expuso Fernando Bernad, subdirector de inversiones de AzValor Asset Management, es que como posibilidad para acumular riqueza o para mantener el poder adquisitivo, la renta variable, aunque volátil, se ha demostrado mejor estrategia de inversión que la renta fija.

Bernad, que participó en el curso Gestión activa de renta variable: las metodologías de inversión que conducen a mejores resultados, dirigido por Álvaro Guzmán, presidente de AzValor Asset Management, aseguró que la cartera del inversor medio español no está bien diseñada por varios motivos. Primero, porque está sobreponderada en vivienda y, además, porque, en lo relativo a inversión financiera, se tiende excesivamente a la inversión directa de ciudadanos que, “sin conocimientos”, adquieren acciones.

En este sentido, el inversor nombró las que a su juicio son las “claves del éxito”. En su opinión, las tácticas son: invertir el ahorro a largo plazo “que preveamos que no necesitaremos”, confiar en profesionales que se dediquen a ello a tiempo completo y “no asustarse cuando las bolsas caen” porque la renta variable sube y baja, y aunque a largo plazo la vista es buena, “hay que saber tolerar la volatilidad”.

Un ejercicio subjetivo

Bernad disertó también sobre las emociones como influencias directas en la manera de invertir. En el fondo, apuntó, invertir en renta variable no es una ciencia, “es un arte”. Bernad manifestó que la inversión es un ejercicio subjetivo, compuesto por circunstancias complejas donde interviene el factor humano. Por este motivo, el directivo insistió en que aunque hay quien trata de asemejar la estrategia de la inversión a las matemáticas para revestirla de una capacidad de concreción y de sistematización, el asunto es “más difícil”.

Así, Bernad señaló que las emociones son “muy importantes” porque hay muchas trampas behaviorales - trampas de conducta que nos hacemos los seres humanos por ser seres humanos- que afectan a la hora de invertir y son muy poderosas porque tienen que ver con cómo estamos diseñadas las personas. “Lo que nos ha servido evolutivamente para sobrevivir, muchas veces como inversor es pernicioso”, apostilló Bernad.

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